Peter Singer
Los derechos de los simios… y de los seres humanos
Peter Singer
MELBOURNE – El 25 de junio, la Comisión de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca del Congreso de los Diputados español celebró una votación histórica en la que apoyó el Proyecto de los Grandes Simios, propuesta de concesión de derechos de vida, libertad y protección contra la tortura a nuestros parientes no humanos más próximos: chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes. Otros países, como, por ejemplo, Nueva Zelanda y Gran Bretaña, han adoptado medidas para proteger a los grandes simios contra la experimentación dañina, pero ningún parlamento nacional ha declarado que animal alguno pueda ser una persona con derechos.
La resolución, que se espera que apruebe el pleno del Congreso, ordena al Gobierno de España que promueva una declaración similar a escala de la Unión Europea. También pide al Gobierno que apruebe, en el plazo de un año, una legislación para que prohíba los experimentos potencialmente dañinos con los grandes simios que no redunden en su interés.
Se permitirá mantener a grandes simios en cautividad exclusivamente para fines de conservación y, aun así, en condiciones óptimas para ellos. Además, recomienda que España adopte medidas en foros y organizaciones internacionales para velar por que los grandes simios sean protegidos contra el maltrato, la esclavitud, la tortura, la ejecución y la extinción.
Paola Cavalieri y yo fundamos en 1993 el Proyecto de los Grandes Simios para romper las barreras entre los animales humanos y no humanos. Investigadores como Jane Goodall, Diane Fossey y Birute Galdikas han mostrado que los grandes simios son seres que piensan y tienen autoconciencia y una vida emocionalmente rica, con lo que han preparado el terreno para hacerles extensivos los derechos fundamentales.
Si consideramos que todos los seres humanos, por limitadas que sean sus capacidades intelectuales o emocionales, cuentan con derechos humanos, ¿cómo podemos denegárselos a los grandes simios, que superan claramente a algunos seres humanos por su racionalidad, autoconciencia y lazos emocionales con otros? Hacerlo sería aplicar un prejuicio a otros seres simplemente porque no son miembros de nuestra especie, el prejuicio que llamamos especiesismo, para poner de relieve su parecido con el racismo.
El Proyecto de los Grandes Simios va encaminado a cambiar nuestra forma de pensar sobre los grandes simios y, en última instancia, sobre los animales en general. La resolución española constituye la primera aceptación oficial de esa concepción.
El uso del término “esclavitud” en relación con algo que no se debe hacer con los animales es particularmente importante, porque hasta ahora se ha dado por sentado que está bien que los animales sean nuestros esclavos para que los utilicemos como queramos, ya sea para arrastrar carretas, ser modelos de enfermedades humanas para la investigación o producir huevos, leche o comida para nosotros. El reconocimiento por un gobierno de que puede estar mal esclavizar a los animales constituye una importante brecha en la muralla de la importancia moral exclusiva que hemos erigido en torno a nuestra especie.
Mientras que los diputados españoles estaban examinando con compasión los derechos de los animales, en Austria, en cambio, diez dirigentes de organizaciones legales que luchan por el bienestar animal comenzaban su quinta semana en la cárcel. En la madrugada del 21 de mayo, la policía irrumpió en 23 locales diferentes, hizo levantar a las personas de la cama, les puso la punta de sus pistolas en la cabeza y obligó a un dirigente de una organización que lucha por el bienestar animal a permanecer dos horas en un lugar público en ropa interior. Se llevó sus computadoras y archivos, con lo que dejó imposibilitado el movimiento en pro de los derechos de los animales, que estaba a punto de lanzar una nueva iniciativa para consagrar la protección de los animales en la Constitución austríaca.
Los diez dirigentes siguen detenidos sin cargos ni alegaciones concretos contra ellos, con arreglo a una ley que se aplica a los miembros de organizaciones de delincuentes, como, por ejemplo, la mafia. La policía no ha presentado pruebas de que ninguno de los detenidos hubiera cometido violencia. Aun así, un tribunal ha ordenado mantener a los diez en prisión preventiva hasta septiembre.
Después de pasar 17 días en prisión, tres personas fueron acusadas de amenazar a una representante ante la prensa de una tienda de modas al impedir el paso a su coche. A otro, Martin Balluch, se le ha entregado una ficha policial de 1.500 páginas para justificar su detención. En la ficha, su nombre aparece citado sólo tres veces, todas ellas en relación con entrevistas que concedió a medios de comunicación o artículos que escribió.
Resulta irónico que Balluch, persona brillante con doctorados en Física y Filosofía, sea uno de los principales portavoces en el movimiento mundial en pro de los derechos de los animales que es partidario de que se siga la vía democrática y no violenta para la consecución de reformas. En un ensayo que escribió para En defensa de los animales, libro que yo compilé y que apareció en 2006, escribió: “Ningún nivel realista de ataques de guerrilla del tipo de los lanzados por el Frente de Liberación Animal podría haber herido tanto a la industria de la avicultura intensiva como la nueva legislación austríaca”.
En los últimos años, las organizaciones austríacas en pro del bienestar animal han obtenido un notable éxito a la hora de convencer a votantes y legisladores a fin de que apoyaran leyes en pro de la eliminación progresiva de las jaulas para gallinas ponedoras y para criar conejos destinados a la producción de carne y de la cría de animales para la producción de pieles. Como escribe Balluch, “una ley que prohíba toda una industria causa un daño económico mucho mayor a la industria que maltrata a los animales que ninguna otra cosa que pudiera hacer el movimiento en pro de los animales”.
La persecución policial del movimiento en pro de los animales parece ser un intento -por parte del gobierno conservador, que controla el Ministerio de Interior, y sus partidarios en la industria de productos animales- de responder con un ataque a la impugnación legítima y pacífica del trato que damos a los animales. Que algo así pueda suceder en una democracia europea resulta escandaloso.
Copyright: Project Syndicate, 2008.
www.project-syndicate.org
Traducido del inglés por Carlos Manzano.
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jon 04:33 30 Dec 09
I agree that the police behaviour described in this article is shocking. However, I believe that the also-mentioned "Great Ape Project" demonstrates much of the same anthropomorphism that has characterised human beliefs, and behaviour, towards animals for all of the historical record. (An influential example being the Old Testament belief that we are "made in God's image". This is a ludicrous idea even if you do believe in God - human beings are reliant on earth's particular planetary properties: composition of the atmosphere, prevalence of water, prevalence of plants, prevalence of certain minerals found in the soil, etc; so our physiological makeup: body-size, presence of limbs, digestive-system, metabolism, thinking and perceiving skills, etc, all reflect this earth-origin. If God was really like us, even in appearance, he simply couldn't survive in a universe preceeding earth!) Why limit political activity to noticeably humanlike organisms?
In any case, cats (in particular) and dogs are also very humanlike (more similar to humans, in behaviour, than they are to their wild relatives). This obviously occurs - not only because they are nurtured by humans, but also because they have been genetically selected (especially dogs): for qualities like intelligence, tameness, obediance, etc.
I lived with a cat who not only died a martyr's death (largely through my own stupidity, but also due to the behaviour of a certain vet), she also demonstrated (while alive) three "miracles" that I find inexplicable:
1) She showed evidence of paranormal consciousness: she responded to my visualising myself thrusting a large knife at her from above (to test for psychic awareness) by simultaneously leaping out of my lap. (Something she never did before, or since.)
2) Once, when I was practising violin for the first time, she leapt onto the table in front of me, walked over, and used her front right paw (with claws extended) to pull my face toward her, while opening her mouth wide (and aimed at my mouth) as if to kiss me.
3) After she responded (while resting, to a stroke along her back I made while drunk) by pretend-attacking me by biting ultra-rapidly (machine-like) just in front of my skin, all the while emitting a furious sounding noise, I replied quite angrily by telling her to "Get out!" (trying to growl like a lion). She immediately went and waited at the door for me to open it. (I had never trained her to do this, nor had I ever said the words to anyone else in her presence - I had very few visitors anyway. What I has done was talk to her at times, at first as if she was a toddler - but I had never used the verb "to get out".)
These were not the only signs she gave of above average intelligence (for a cat, or for a human), there were many others - like talking to me, quite often, in easily understood ways (such as marking differing emotion-states: from pleasure to extreme unhappiness; anger at an action of mine, like lifting her off my lap; or physical pain - i.e. when I accidently stepped on her tail; or using meows on location as a guide to her meaning - the kitchen if she was hungry; a shelf if she wanted lifting down; by the radiator if she wanted it turned on; or coming into the toilet because she felt I took too long), and understanding my communications to her (such as calling her by name to get her to come; or hissing like a cat at her, to get her not to follow me when I went onto the street). She was also quite fussy with food, especially when young (when she just wouldn't eat until I began to prepare roasted bite-size chunks of kangaroo for her). I believe such discernment is a sign of intelligence (which wouldn't be found, for example, in a dog). In addition, it is my belief that "cats can't be trained" because (unlike dogs) they refuse to train us to train them. (For example, they learn to use a litter box when tiny kittens - taught, via demonstration, by their mothers, not humans.) They will, however, repeat behaviours they enjoy our response to, often at their own instigation. (My cat, for example, began walking up near my shoulders on the bed - so I could hug her, for a regular twenty seconds, after which she would squeeze out of my grasp and return to her sleeping spot.)
Pigs have also been found to be highly intelligent, even passing Lacan's "mirror-stage" of development (a test which I feel is neither fair, nor relevant, when used on smell-centric animals like cats or dogs - as opposed to vision-centric animals like ourselves or, possibly, birds, though even birds usually don't stare continuously, like we do). But I agree that intelligence alone should not come into it, since we (quite correctly) give rights to intellectually disabled human beings. Nevertheless, it is useful to point out such animal intelligence, particularly when challenging behaviourism or, more importantly, anthropomorphism and it's impact on ethics.
It is obvious that ancient Indians (Buddhists, brahmins, and Jains) were way ahead of Westerners regarding the extension of ethical behaviour towards animals. (Although the early Christians, and post C.E. Jews, did at least do away with animal sacrifice.) Not only is it wretched (and unhealthy) for animals like ourselves to eat meat. Furs make the wearer look ridiculous, and leather is easily substituted. More importantly, the extension of human life partly through medical experiments on other creatures (currently involving nearly ten million animals per year) makes the adjective "humane" simply nonsensical. Humans are, it is abundantly clear, the cruellest behaving animals in all recorded knowledge.