Sunday, September 21, 2014
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Para garantizar el imperio de la ley en el mar

TOKIO – El Japón está en una situación mejor que nunca para desempeñar un papel más importante y proactivo a fin de garantizar la paz en Asia y en el mundo. Gozamos del apoyo explicito y entusiasta de nuestros aliados y otros países amigos, incluidos todos los miembros de la ASEAN y los Estados Unidos, Australia, la India, el Reino Unido y Francia, entre otros. Todos ellos saben que el Japón defiende el imperio de la ley... para Asia y para todos los pueblos.

No estamos solos. En la mayoría de los países de la región de Asia y el Pacífico, el crecimiento económico ha contribuido a la libertad de pensamiento y de religión, además de a unos sistemas políticos más receptivos y responsables. Aunque el ritmo de esos cambios varía de un país a otro, la idea del imperio de la ley ha arraigado, lo que significa que los dirigentes políticos de la región deben garantizar el respeto del derecho internacional.

En ningún sector es más clara esa necesidad que en el del derecho marítimo internacional. La región de Asia y el Pacífico ha logrado un crecimiento enorme en el lapso de una sola generación. Lamentablemente, una parte importante y relativamente desproporcionada de los frutos de dicho crecimiento ha ido dedicada a la expansión militar. Entre las causas de inestabilidad figuran no sólo la amenaza de las armas de destrucción en gran escala, sino también –y más inmediatamente– las acciones encaminadas a alterar el status quo mediante la fuerza o la coerción y que se están produciendo en gran medida en el mar.

Recientemente, el Presidente de los Estados Unidos, Back Obama, y yo reafirmamos la alianza de nuestros países como piedra angular de la paz y la seguridad regionales. Además, los Estados Unidos y el Japón están fortaleciendo la cooperación trilateral con los asociados que profesan la misma concepción para fomentar la paz regional y mundial y la prosperidad económica. El Primer Ministro de Australia, Tony Abbot, y yo ya hemos acordado hacer eso exactamente.

La historia del derecho marítimo internacional es larga, pues se remonta a la antigua Grecia. En los tiempos de Roma, los mares estaban abiertos a todos y estaba prohibida su posesión privada y su partición. Desde el comienzo de la era de las exploraciones, gran número de personas han cruzado los mares por infinidad de razones y el comercio por mar ha conectado las regiones del mundo. La libertad en alta mar llegó a ser un principio fundacional de la prosperidad humana.

Ningún país o grupo particular creó el derecho marítimo internacional tal como ahora existe. Es producto de la sabiduría colectiva de la Humanidad, cultivada a lo largo de muchos años en pro del bienestar de todos. Actualmente, muchos beneficios para la Humanidad dependen de que los mares comprendidos entre el océano Pacífico y el Índico sigan estando totalmente abiertos.

Pero, ¿qué significa eso exactamente? Si condensamos el espíritu que hemos infundido al derecho internacional a lo largo de los tiempos y lo reformulamos en forma de tres principios, el imperio de la ley en el mar pasa a ser una cuestión de sentido común.

En primer lugar, los Estados deben formular y aclarar sus reclamaciones basándose en el derecho internacional. En segundo lugar, los Estados no deben recurrir a la fuerza ni a la coerción para intentar hacer realidad sus reivindicaciones y, en tercer lugar, los Estados deben procurar solucionar las controversias por medios pacíficos. Se deben subrayar esos tres principios muy sencillos, casi evidentes, porque todos los gobiernos de Asia y del Pacifico deben cumplirlos rigurosamente.

Pensemos en Indonesia y las Filipinas, países cuyos dirigentes han alcanzado un acuerdo sobre la delimitación de sus zonas económicas exclusivas superpuestas. Asimismo, mi gobierno apoya firmemente el llamamiento de las Filipinas en pro de una resolución de la disputa territorial en el mar de la China Meridional que sea de verdad coherente con los tres principios del derecho marítimo internacional, como también apoyamos los intentos por parte de Vietnam de resolver las reivindicaciones territoriales en conflicto mediante el diálogo.

En lugar de intentar consolidar cambios del status quo acumulando un fait accompli tras otro, los gobiernos de la región deben formular la firme promesa de volver a recurrir al espíritu y las disposiciones de la Declaración sobre la conducta de las partes en el mar de la China Meridional de 2002, previamente acordada por todas las partes interesadas. Abrigo encarecidamente la esperanza de que los Estados miembros de la ASEAN y China establezcan rápidamente un código de conducta de verdad eficaz para el mar de la China Meridional.

El Japón y China tienen un acuerdo que el entonces Primer Ministro de China Wen Jiabao y yo concertamos en 2007, durante mi primer mandato como Primer Ministro. Nos comprometimos a crear un mecanismo de comunicación por mar y por aire para impedir que incidentes imprevistos entre nuestros países crearan tensiones y errores de cálculo. Lamentablemente, dicho compromiso no se ha plasmado en la aplicación de dicho mecanismo.

Deploramos los enfrentamientos peligrosos entre aviones y buques de combate en el mar. Lo que el Japón y China deben intercambiar son palabras. ¿Acaso no debemos reunirnos en la mesa de negociación, intercambiar sonrisas y apretones de manos y ponernos a hablar?

Creo que el cumplimiento del acuerdo de 2007 haría avanzar la causa de la paz y la estabilidad en toda la región, pero también sé que, para garantizar la seguridad a largo plazo, serán necesarios muchos acuerdos, cada uno de los cuales será un hilo decisivo en una trama de libertad y prosperidad en toda la región.

Traducido del inglés por Carlos Manzano.

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  1. Commentedslightly optimistic

    International law?
    Former US secretary of state Henry Kissinger [remember the Nixon shock in 1971] made some dismissive comments about this in his book 'Diplomacy': "Empires have no interest in operating within an international system; they aspire to be the international system. Empires have no need for a balance of power. That is how the United States has conducted its foreign policy in the Americas, and China through most of its history in Asia."

  2. CommentedJeff GE

    China does not have a long history for rule of law. Some may even question if China has a system of rule of law now. So on the issue of securing the rule of law, those countries who have a long history of rule of law (or least make such a claim) should set an example of rule of law for other countries to follow and not use the rule of law as tool for their own gains.

  3. Commentedslightly optimistic

    Re the UN Law of the Sea, the US is not the only country refusing to surrender its sovereignty on property rights. Beijing has signed the treaty but then effectively unsigned it. In 2010 China's foreign minister insisted that the South China Sea is a "core national interest," adding: "China is a big country and other countries are small countries, and that is just a fact."

  4. CommentedJeff GE

    To secure the rule of law at sea, the prime minister should persuade US to ratify UN Law of the Sea Convention first. After that, he may claim that Japan enjoys the explicit and enthusiastic support from US.
    Second, Japan should stop commercial whaling in waters claimed by other countries. After that, the prime minister may claim that "Japan stands for the rule of law -- for Asia and for all people".

    As for dangerous encounters by fighter aircraft and vessels at sea, well, it takes two to tango.

    The prime minister either overestimated his intelligence or underestimated the intelligence of others by double-talking the issue of rule of law.

  5. CommentedYoshimichi Moriyama

    The United States, Australia and Japan should give a variety of aid such as perosonnel training, aircraft, vessels to Vietnam, the Philippines, Malyasia and the like so that they will be better equipped for maritime and aerial patrolling and law-enforcement.

    I support Abe, though not with carte blanche. He should refrain from doing or uttering things that might be interpreted overseas as remilitarizing attempts. Instead, he should explain to the overseas audience how his security policy is in resonance with, and approved and encouraged by South East Asian countries and how Japanese secutity and foreign affairs experts are frequently meeting and talking with their counterparts from Washington, Canberra, Manila and so on.

  6. Commentedj. von Hettlingen

    Prime Minister Abe writes: "Japan is in a better position than ever before to play a larger and more proactive role in ensuring peace in Asia and the world". Indeed he has China's rise and America's pivot to Asia to thank for it. It's unclear how much "explicit and enthusiastic support" Japan enjoys of its "allies and other friendly countries". Nevertheless it offers these countries its support in their territorial disputes with China. In most cases "Japan stands for the rule of law. Whether it also stands "for Asia and for all people", is polemic.
    It is true that many Asian countries are seeing economic growth. Hence it is important to enforce a legal framework to secure "regional peace and security". In this essay, Mr. Abe is appealing to "all governments in Asia and the Pacific" to respect international maritime law. China is a member of the International Martime Organisation and should uphold the martime treaty. In recent months its unilateral actions and gunboat diplomacy in South China Sea have made big waves. China's territorial claims are seen as questionable and it has been accused by the contesting parties of violating international maritime law.
    Mr. Abe has not accused China of violating maritime law in this essay, he is perhaps aware of the saying: "People who live in glass houses shouldn't throw stones. Japan's whaling industry is also a contentious issue and Japanese whalers have often violated international maritime law, by hunting and killing whales in territorial waters, claimed by Australia and New Zealand. Greence Peace had disrupted a Japanese whaling fleet in the Antarctica in 2008. Its more radical peer, the Sea Shepherd Conservation Society had been allegedly attacked by Japanese whalers last February in the Southern Ocean.
    Although whale hunting is part of what Japan calls a scientific research programme, permitted under a clause in International Whaling Commission rules, the same research goals could be achieved using non-lethal methods. This programme is said to be a front for commercial whaling, as every year hundreds of minke and fin whales are being killed.
    It is a pity that the relationship between China and Japan is so frayed that they can not implement "an agreement" signed in 2007, which would "create a maritime and air communication mechanism in order to prevent unforeseen incidents" resulting from "tensions and miscalculation".

  7. Commentedhari naidu

    If I read the tea leaves of Abe’s containment theory of China, in the Sea Lanes of Asia-Pacific region, I’ve a feeling he’s forgotten or misunderstood that Pivot to Asia actually means Pivot to China – for Obama. US will not take sides on the disputed territories in South China Sea. But, for Obama, the ultimate political/legal constraint remains US Senate opposition or lack of ratification of UN Law of the Sea Convention (10 December 1982). 165 countries have, so far, singed the UN Convention. Official rhetoric alone will not suffice against China, as Hagel recently did in Asia. Defense Dept is not the right party to deal with territorial conflict in South China Sea. Only State Dept is capable of dealing with it; however under GWB a lot of these subject matters were transferred to Defense….



    Fact is that Abe’s Japan (along with Germany) is the largest trading partner of PRC. China knows that Japan can’t afford to misjudge the importance of its market to Tokyo. Neither does Japan have the naval military power to challenge China in South China Sea. So this sabre rattling by Abe is for what purpose? You don’t negotiate with Beijing by accusing it of maritime aggression. In other words, China demands Tokyo to stop its political propaganda – eg. visiting the (Fascist) Shrine – and admitting its historical mistakes as an occupation imperial power on mainland China. This seems to be the Chinese precondition; and then the political and diplomatic process can start.

  8. Commentedslightly optimistic

    Ownership of property is a touchy subject. The refusal of countries to OK an international tribunal with power to enforce its judgments means continuing friction over the hundreds of territorial disputes around the world - including resource entitled areas like Ukraine, China seas and the Arctic.
    The US, among many, is unwilling to sign the UN's Law of the Sea Treaty; surrendering any sovereignty to the United Nations is something it wrestles with.

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