Finance in the 21st Century
Domar el “capitalismo especulativo”
Robert J. Shiller
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Nicolas Sarkozy, el principal contendor de las elecciones presidenciales francesas, atacó hace poco lo que llamó el "capitalismo especulativo", señalando que desea "moralizar la zona financiera" creada por el euro. ¿Qué quiere decir Sarkozy con "capitalismo especulativo"? Algo inmoral, aparentemente, pero ¿qué? El término rara vez ha sido utilizado con anterioridad y parece ser redundante. Después de todo, el capitalismo es prácticamente sinónimo de especulación, ¿no?
Sarkozy expresa un sentimiento que no es exclusivo de su partido ni de Francia. Sus comentarios dejan entrever el surgimiento de ideas y actitudes que darán forma a la economía del siglo veintiuno. De modo que debemos dedicar tiempo y energía a pensar en qué significa este "capitalismo especulativo".
Sarkozy ha llamado al libre comercio "una política de la ingenuidad" y quiere emprender una serie de pasos que obstaculizarían el camino de la globalización económica. Aunque tiene planes de hacer menos rígido el mercado laboral francés, bloquearía las ofertas públicas de adquisición de compañías francesas por parte de empresas extranjeras y ha manifestado su intención de proteger a los trabajadores de Airbus de la posible pérdida de empleos. Parece ser que proteger a Francia del capitalismo especulativo significa interferir con el libre comercio para proteger los empleos locales.
No hay duda de que Sarkozy está en lo correcto al hacer notar los enormes riesgos que los trabajadores y sus comunidades enfrentan en este mundo que se globaliza a paso acelerado. Pero poner este problema en el centro del debate no debería significar que hay que blindar los empleos actuales ante lo que sea que pueda ocurrir.
Los capitalistas invierten su dinero donde piensan que pueden obtener las mayores utilidades, y eso es lo que llamamos especulación. Compran compañías, las dividen, las recombinan, despiden a algunos empleados y contratan a otros. Para hacerlo de la manera más rentable posible, no pueden permitir la interferencia del patriotismo ni de sus sentimientos. Hacen negocios en el país que les resulte más ventajoso, sin importar cuál sea. Premiar las iniciativas exitosas es la idea básica del capitalismo, un proceso dinámico que Joseph Schumpeter llamó "destrucción creativa".
En el capitalismo, se es inmoral si uno incumple un contrato o viola la ley, pero no si especula. Las economías con planeamiento centralizado nunca pudieron florecer porque la incertidumbre sobre el futuro es demasiado alta, algo que es mejor dejar a los especuladores, que asumen el potencial de recibir utilidades si hacen lo correcto o el riesgo de sufrir los golpes del mercado si se equivocan.
En todo el mundo están ganando terreno preocupaciones similares a las de Sarkozy con respecto al libre mercado. En un artículo del año pasado en la publicación estadounidense Foreign Affairs , Allan Blinder, ex asesor del Presidente Bill Clinton y Vicepresidente de la Junta de la Reserva Federal de EE.UU., argumentaba que el proceso de globalización tiene el potencial de causar pérdidas masivas de empleos en el futuro. Puesto que la tecnología de las comunicaciones electrónicas tiene el potencial de reemplazar a los empleados con otros que están a miles de kilómetros, es posible que hoy estemos viendo apenas el comienzo de este proceso.
Blinder tiene toda la razón en que el problema podría empeorar. Quienes niegan el problema, como el economista Jagdish Baghwati, no pueden probar que no ocurrirá lo peor. Deberíamos prepararnos para la posibilidad de que ocurran turbulencias importantes en nuestras economías en los años próximos, incluso si no podemos probar que ello ocurrirá, del mismo modo como deberíamos dar pasos para enfrentar el calentamiento global, incluso si algunos científicos dudan de que sea un problema.
Según Blinder, los gobiernos deberían estimular la educación para empleos que resulten más difíciles de tercerizar en el extranjero. Desea que el gobierno subsidie empleos de "servicio personal y cara a cara", que no pueden realizarse a través de la Internet, para estimular la expansión de dichos empleos en lugar de “servicios proporcionados de manera impersonal".
Por supuesto, los subsidios interfieren con el libre comercio. Sin embargo, la solución de Blinder parece ser una idea nueva y creativa, y uno puede pensar en justificaciones legítimas para que el gobierno interfiera de esta manera en el libre mercado. Ciertamente, su idea es más concreta y tiene una base teórica más sólida que los planes de Sarkozy de proteger los empleos actuales. De hecho, la propuesta de Blinder es sólo una de muchas políticas gubernamentales posibles para enfrentar los problemas originados en el mercado por la era de Internet en lo referido al empleo y el sustento de las personas.
Las instituciones capitalistas incluyen planes de gestión del riesgo que proporcionan seguros, cobertura y diversificación. El gobierno puede promover la democratización de estas instituciones, de manera de proteger a las personas de los riesgos que más les preocupan. Algunas posibilidades son seguros a todo riesgo, seguros de capital inmobiliario, préstamos vinculados al ingreso, y valores vinculados al PIB y al precio de las viviendas.
Más aún, el gobierno puede hacer que nuestra seguridad social (una institución de gobierno que complementa los seguros privados) se oriente más a los incentivos y sea más apta para la gestión de riesgos –y no sólo los riesgos de pérdidas extremas- al, digamos, introducir una indexación del sistema tributario basada en la desigualdad. Y los gobiernos deberían mejorar nuestra infraestructura de información, de modo que los contratos financieros puedan reflejar mejor los resultados de los riesgos económicos.
De manera que Sarkozy no debería estar arremetiendo contra el "capitalismo especulativo". Por el contrario, debería estar preguntando cómo se puede desarrollar aún más el capitalismo, con nuevas instituciones financieras y de seguros para enfrentar el muy importante problema que su campaña ha puesto de relieve.
Robert J. Shiller es profesor de economía en la Universidad de Yale y Economista en jefe de MacroMarkets LLC, de la cual es co-fundador (véase macromarkets.com). Ha publicado Irrational Exuberance (Exuberancia irracional) y The New Financial Order: Risk in the 21st Century (El nuevo orden financiero. El riesgo en el siglo XXI).
Copyright: Project Syndicate, 2007.
www.project-syndicate.org
Traducido del inglés por David Meléndez Tormen
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