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Davies and Shiller

La creciente riqueza de las naciones

Robert J. Shiller

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2006-10-17

Se acaba de lanzar el nuevo Penn World Table, Versión 6.2, que compara los niveles de vida en diferentes países. Las últimas cifras corresponden a 2004 y, por las demoras en la recepción de los datos, no todos los países están incluidos. Sin embargo, estas cifras tienen mucho valor porque son de una calidad excepcional y corrigen sistemáticamente las diferencias de precios relativos en los países, lo cual, a veces, conduce a resultados sorprendentes.

Entre los 82 países sobre los cuales hoy hay datos disponibles correspondientes a 2004, hubo realmente buenas noticias: el PBI real per capita aumentó un promedio del 18,9% entre 2000 y 2004, o el 4,4% por año. La gente, en términos generales, está mucho mejor de lo que estaba hace unos años. A este ritmo, el PBI real per capita se duplicará cada 16 años.

Mucha gente que no se podía permitir tener un auto en 2000 hoy tiene uno, y la gente que podía tener un solo auto en 2000 hoy tiene dos. La gente que no podía mandar a sus hijos a una buena escuela o universidad hoy puede hacerlo. Y así sucesivamente con muchos bienes y servicios diferentes que consume la gente.

Una sorpresa es que prácticamente no se registraron cambios en el ranking de países por PBI real per capita desde 2000. A pesar de todo lo que se habla sobre el milagro económico chino, el ranking de China apenas subió ligeramente, del puesto 61 entre 82 países en 2000 al puesto 60 en 2004 –aunque el PBI real per capita aumentó el 44% entre 2000 y 2004, o el 9,6% anual, el más alto de los países más importantes.

La razón por la que China no subió más es porque otros países también han estado creciendo, y porque las brechas entre los países son enormes. El rango entre los países más pobres y más ricos del mundo es un factor de más de 100. El PBI real promedio per capita de los países que ocupan el 25% más alto de la escala es 15 veces el del 25% que ocupa la porción más baja.

Observar el progreso de estos países es como mirar una maratón. Al principio, uno se siente impresionado por la mayoría de los corredores: casi todos parecen ir rápido. A medida que pasan, uno ve que algunos corredores parecen avanzar rápidamente. Y, sin embargo, no suelen pasarse unos a otros, porque las distancias entre ellos son muy grandes. De hecho, otros corredores están fuera del alcance de la vista, quizás varios kilómetros más adelante.

China no es la única historia de éxito. Otros grandes ganadores en términos de PBI real per capita entre 2000 y 2004 son Lituania (48% de aumento), Rumania (41% de aumento), Estonia (40% de aumento), Chile (33% de aumento), Hungría (32% de aumento), Grecia (31% de aumento), Nueva Zelanda (28% de aumento), Australia (25% de aumento), Corea (23% de aumento), Irlanda (23% de aumento), Sudáfrica (23% de aumento) y Nigeria (22% de aumento).

Algunos de los países con peores desempeños entre los países principales son Israel (un país vapuleado, con un PBI real per capita que subió apenas el 2% entre 2000 y 2004) y Argentina (afectada por una terrible crisis financiera en 2001-2002 y que solamente creció el 9% entre 2000 y 2004). El desempeño económico en varios países latinoamericanos fue relativamente débil en este período e incluso el PBI real per capita de Uruguay registró una caída de una fracción inferior al 1%. Sin embargo, el panorama general es asombrosamente bueno.

Si estas tasas de crecimiento continúan, veremos que países relativamente pobres como la India, Indonesia, Filipinas o Nicaragua van a alcanzar, en 50 años, los niveles promedio que actualmente ostentan los países avanzados. Pero, por supuesto, no habrán alcanzado a estos países, ya que estos países también habrán avanzado.

Es difícil imaginar hoy cómo será el mundo si se duplica o se cuadruplica el PBI de cada país. ¿Qué harían todos estos países con todo ese dinero?

En 1958, el economista John Kenneth Galbraith escribió el best-seller “The Affluent Society” (La sociedad opulenta), en el que sostenía que el mundo avanzado caracterizado por Estados Unidos finalmente había pasado ese año de la “escasez sombría”, cuando la necesidad calamitosa dictaminaba nuestras vidas, a un “mundo de opulencia”. El escribió: “Tan grande ha sido el cambio [en los niveles de vida] que muchos de los deseos del individuo ya ni siquiera le son evidentes. Se vuelven evidentes sólo cuando son sintetizados, elaborados y alimentados por la publicidad y el arte de vender, y éstas, a su vez, se convirtieron en unas de nuestras profesiones más importantes y talentosas”.

Sin embargo, el PBI real per capita en Estados Unidos hoy es tres veces superior que en 1958. ¿En qué ha estado gastando la gente todo ese dinero extra? ¿Acaso todo está dictaminado por los publicistas y los vendedores que inventan necesidades?

Según mis cálculos al comparar los datos de 1958 y 2005 del Departamento de Comercio de Estados Unidos, los norteamericanos gastaron el 27% del enorme incremento de ingresos entre 1958 y 2005 en atención médica, el 23% en vivienda, el 12% en transporte, el 10% en recreación y el 9% en actividades comerciales personales.

El tipo de cosas que normalmente promueven los publicistas y los vendedores fueron de relativamente poca importancia. Los alimentos sólo recibieron el 8% de ese dinero extra, la vestimenta apenas el 3% y el cuidado personal, el 1%. Desafortunadamente, las actividades idealistas también recibieron una fracción limitada del dinero extra: 3% para el bienestar y las actividades religiosas; y una porción similar para la educación.

Por lo tanto, gran parte del dinero extra se gastó en mantenerse saludable, en tener una casa linda, en viajar y en relajarse, y en hacer un poco de negocios.

Eso parece ser lo que realmente sucedió en Estados Unidos. Tal vez esto es lo que suceda en todo el mundo. Mientras podamos mantener el crecimiento mundial a su ritmo actual, miles de millones de personas pueden aspirar al mismo tipo de mejora. Y eso debería ser verdaderamente alentador.

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AUTHOR INFO

Robert Shiller, a Professor of Economics at Yale and chief economist at MacroMarkets LLC, is the author of The Subprime Solution: How Today’s Global Financial Crisis Happened, and What to Do about It.