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Capitalismo científico

PRINCETON – Para entender cómo nos metimos en nuestro embrollo económico actual, explicaciones complicadas sobre derivados, fracaso regulador y demás no vienen a cuento. La mejor respuesta es a un tiempo antigua y sencilla: la arrogancia.

En la economía matemática moderna, muchas personas del mundo rico llegaron a la conclusión de que por fin habíamos ideado un conjunto de instrumentos científicos que de verdad podían predecir el comportamiento humano. Se daba por sentado que dichos instrumentos eran tan fiables como los utilizados en la ingeniería. Tras haber introducido el socialismo científico en su tumba al final de la Guerra Fría, nos vimos rápidamente abrazando otra ciencia del hombre.