WEEKLY SERIES

INTERNATIONAL ECONOMICS

STRATEGIC SPOTLIGHT

GLOBAL FINANCE

ECONOMICS OF DEVELOPMENT

ECONOMIC AND REGULATORY POLICY

ECONOMIC HISTORY

ECONOMIC PERSPECTIVES

PUBLIC INTELLECTUALS

GLOBAL OUTLOOK

REGIONAL EYE

SPECIAL SERIES

PROJECT SYNDICATE

Frontiers of Growth

Y Después del Neoliberalismo, ¿Qué?

English Spanish Russian French German Czech

2002-09-27

Dos décadas de estar aplicando las políticas económicas neoliberales al mundo en desarrollo han brindado resultados decepcionantes. América Latina, la región que se esforzó más por implementar las recetas del "Consenso de Washington", como el libre comercio, la derregulación de precios y la privatización, ha experimentado un crecimiento bajo y volátil, y sus desigualdades se han ampliado. Entre las economías exsocialistas de Europa del Este y la ex Unión Soviética, son pocas las que han recuperado los niveles reales de producción que prevalecían antes de 1990. La mayoría de las economías del África Negra no respondieron a los programas de ajuste demandados por el FMI y el Banco Mundial.

Los pocos ejemplos de éxito se dieron en países que no siguieron la corriente y que con dificultad serían modelos ejemplares del neoliberalismo. China, Vietnam, India: los tres violaron virtualmente todas las reglas de la guía neoliberal, incluso al seguir una ruta más orientada al mercado.

Es tiempo de abandonar el neoliberalismo y el Consenso de Washington. Pero el reto está en proveer un grupo alternativo de lineamientos para la definición de políticas sin caer en la trampa de promulgar otro modelo impráctico más, supuestamente correcto para todos los países en todo momento.

Los antecedentes sugieren que son dos las estrategias en las que debe anclarse un programa de crecimiento adecuado: una estrategia de inversión diseñada para darle un impulso inicial al crecimiento en el corto plazo y una estrategia de construcción de instituciones diseñada para darle resistencia a la economía para enfrentar situaciones adversas.

La clave de la estrategia de inversión es hacer que la economía doméstica sea excitante para los empresarios locales. El promover la inversión externa o liberalizar todo y entonces esperar a que las cosas mejoren no funciona. Una estrategia efectiva debe lograr dos tareas: estimular la inversión en áreas no tradicionales y desechar los proyectos e inversiones fallidas. Para esto, los gobiernos tienen que utilizar tanto la vara como la zanahoria.

Definir qué cosas produce (o podría producir) bien un país es un reto clave del desarrollo económico. La zanahoria es necesaria porque el descubrir, por ejemplo, que las flores, o las pelotas de fútbol, o el software pueden producirse a bajos costos tiene un gran valor social, puesto que tal conocimiento puede orientar las inversiones de otros empresarios.

El empresario que logra el "descubrimiento" inicial puede capturar sólo una pequeña porción del valor social que este conocimiento genera, pues otros empresarios lo imitarán rápidamente. En consecuencia, la actividad empresarial de este tipo, es decir, aprender qué puede producirse, estará típicamente subofertada en ausencia de incentivos que no sean de mercado. Por otro lado, la vara es necesaria para asegurar que esos incentivos no se estanquen en inversiones improductivas y ruinosas.

La implementación de tal estrategia puede diferir de país en país, dependiendo de la capacidad administrativa, el régimen de incentivos prevaleciente, la flexibilidad del sistema fiscal, el grado de sofisticación del sector financiero y la economía política subyacente. Los esquemas de subsidios a plazo fijo, los fondos públicos de riesgo y el subsidio de exportaciones son algunas de las formas en las que se puede implementar este sistema, pero hay muchas otras.

No hay un instrumento único que funcione en todas partes. Lo más probable es que los gobiernos que no tienen una adecuada capacidad de liderazgo en sus sectores privados generen desorden en lugar de mejorar la distribución de recursos.

Esto puede hacerse, pero el crecimiento económico requiere más que producir un auge temporal de inversión y capacidad empresarial. También requiere de la construcción de cuatro tipos de instituciones necesarias para mantener el ímpetu de crecimiento y adquirir resistencia contra los descalabros:

- Instituciones que generen mercado (para derechos de propiedad y obligatoriedad contractual).

- Instituciones de regulación del mercado (para las externalidades, las economías de escala y la información acerca de las compañías).

- Instituciones de estabilización del mercado (para la administración monetaria y fiscal).

- Instituciones de legitimación del mercado (para la protección y el aseguramiento social).

Construir y solidificar esas instituciones, sin embargo, lleva tiempo. Utilizar un periodo inicial de crecimiento para experimentar e innovar en tales frentes genera altos dividendos después.

Un punto clave en esto es que los arreglos institucionales son, por necesidad, específicos para cada país. Descubrir qué funciona en cada nación requiere de experimentación. Después de todo, las instituciones no son plantas de cuarto de incubación que pueden plantarse en cualquier tipo de tierra o clima. Las reformas que son exitosas en un entorno podrían tener pobres resultados o fallar por completo en otros entornos.

Tal especificidad ayuda a explicar por qué los países exitosos, como China, India, Corea del Sur y Taiwan, entre otros, por lo general combinaron elementos no ortodoxos con políticas ortodoxas. También explica por qué persisten ciertas diferencias institucionales importantes entre países avanzados como los de Norteamérica, los de Europa Occidental y Japón, en áreas como el papel que tiene el sector público, el sistema legal, la gobernabilidad corporativa, los mercados financieros, lo mercados laborales y el seguro social.

Aunque el análisis económico puede ayudar en la selección de opciones institucionales, la deliberación pública y la selección colectiva tienen un papel importante también. De hecho, podemos considerar a la democracia participativa como una metainstitución que ayuda a seleccionar esquemas institucionales del "menu" de posibilidades de cada área.

Diseñar una estrategia de crecimiento así es tanto más difícil como más fácil que implementar las políticas neoliberales estándard. Es más difícil porque las limitantes al crecimiento son generalmente específicas para cada país y no responden bien a las recetas estandarizadas. Pero es más fácil porque una vez que tales limitantes son manejadas adecuadamente, hay cambios de políticas relativamente simples que pueden generar enormes ganancias económicas y dar inicio a un ciclo virtuoso de crecimiento y de reforma institucional.

Adoptar este esquema no significa abandonar la economía dominante, está lejos de ser así. El neoliberalismo es para la economía neoclásica lo que la astrología es para la astronomía. En ambos casos, se requiere de mucha fe ciega para pasar de uno al otro. Los críticos del neoliberalismo no deberían oponerse a la economía dominante, sólo a su mal uso.

Dani Rodrik es profesor de economía política de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard.

You might also like to read more from or return to our home page.

La reimpresión de material de este sitio Web sin el consentimiento por escrito de Project Syndicate es una violación de las leyes internacionales de derechos de autor. Para obtener autorización, póngase en contacto con distribution@project-syndicate.org.
English Spanish Russian French German Czech

You must be logged in to post or reply to a comment.
Please log in or sign up for a free account.



AUTHOR INFO

Dani Rodrik, Professor of International Political Economy at Harvard University, is the author of The Globalization Paradox: Democracy and the Future of the World Economy.