Monday, September 1, 2014
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La Incertidumbre Crece en la Economía Estadounidense

CAMBRIDGE: La economía estadounidense está entrando a una etapa riesgosa. Las condiciones que permitieron su largo auge se están debilitando. Resulta tonto intentar predecir los cambios en el sentir general del público. Sin embargo, un buen razonamiento económico nos puede ayudar a anticipar la turbulencia económica que se avecina.

El auge económico de los Estados Unidos (EU) ha sido una mezcla de realidad y pensamiento voluntarioso. La realidad es que los avances tecnológicos, combinados con la flexibilidad y la dinámica de los mercados de capital y laboral, llevó a un rápido incremento en el crecimiento de la productividad y la disponibilidad de nuevas tecnologías. La vida en EU mejoró considerablemente en los últimos años; hubo mejoras en el sector servicios, surgieron nuevas tecnologías médicas, creció el acceso a la información y otras cosas por el estilo.

El pensamiento voluntarioso transformó las ganancias económicas en una firme creencia de que la riqueza está al alcance de la mano. La Nueva Economía, que es real, se convirtió en la economía "invencible" en la cual los riesgos no se toman en cuenta, las acciones siempre están al alza, las condiciones económicas mundiales son siempre benéficas y los excedentes en el presupuesto son eternos. El optimismo se manifestó de dos maneras. Primero, los mercados accionarios estadounidenses mostraron un alza despreocupada, brindando una riqueza de 8 billones de dólares en papel a los propietarios de cotizaciones estadounidenses en un periodo de cinco años. Segundo, los consumidores empezaron a gastar más gracias a su riqueza en papel, reduciendo o eliminando los ahorros que hacían de sus ingresos porque las ganancias que obtenían del mercado accionario eran suficiente protección para el futuro.

La combinación de grandes inversiones empresariales en nuevas tecnologías con los gastos del a gran escala del público, generó un auge de consumo. Por cada dólar de los ingresos producidos en EU, el gasto total de consumidores, empresas y gobierno representa ahora un dólar con cuatro centavos. Los cuatro centavos extra son pagados, en esencia, con préstamos del exterior. Los extranjeros han comprado muchas acciones y bonos estadounidenses, mientras que los negocios y familias de EU han usado ese capital para mantener los niveles de inversión y de consumo.

Esto tendrá buenos resultados si los escenarios siguen prestándose para ello. El problema es que están apareciendo muchas señales económicas adversas. De pronto surgieron ciertas dudas y su efecto acumulativo podría convertir el auge en estancamiento, o incluso en crisis.

La primera duda involucra al mercado de valores. Los inversionistas actuaron como si las ganancias fueran a crecer siempre a tasas sin precedente. Recientemente, las ganancias no han cooperado. Conforme los pronósticos para las ganancias cambiaron de tono, el mercado accionario bajó. La riqueza fácil de los últimos años ya no resulta tan fácil. Nadie ha tenido un ataque de pánico todavía, pero nadie puede descartar mayores caídas.

La segunda duda se relaciona con la economía mundial. Los inflados precios del petróleo reducirán las ganancias corporativas y el poder adquisitivo de los hogares. Es posible que en EU se aumenten las tasas de interés para contrarrestar los efectos inflacionarios de los altos precios del petróleo. Además, la violencia en el Medio Oriente empeora aún más las cosas.

La tercera duda surge de la administración económica de EU. Aunque nadie puede predecir el resultado de las elecciones presidenciales, podemos estar seguros de que en enero próximo habrá un gobierno nuevo, sin experiencia. La reducción masiva de impuestos propuesta por George W. Bush resulta arriesgada, pues se fundamenta en futuros excedentes de presupuesto que quizá nunca lleguen y presupone que un agresivo corte de impuestos no resultará en un considerable aumento en las tasas de interés. El gobierno de Al Gore tendría mayor continuidad con la presente administración, pero el primer año de un gobierno siempre genera incertidumbre y anciedad, y muchas de las propuestas del programa de gastos de Gore causarán cierta inseguridad en cuanto al futuro del presupuesto.

Según el gran economista John Maynard Keynes, los cambios en el estado anímico del mercado (que llama "espíritus animales") tienen vida propia y los vaivenes en dicho estado pueden hacer que una economía cambie totalmente de rumbo. El optimismo se convierte en euforia, que se convierte en pesimismo, que se convierte en pánico. Los Estados Unidos ya tuvieron suficiente euforia; ahora el pesimismo se está arraigando. De ninguna manera puede asegurarse que vaya a haber pánico, pero tampoco se puede descartar. ¿Qué pasaría si la confianza que originó el auge económico en EU sufriera más golpes?

Supongamos que los precios del petróleo permanecen altos, que los pronósticos sobre ganancias siguen siendo negativos y que la entrada del nuevo gobierno desestabiliza los mercados. Los precios de las acciones caerían; las tasas de interés se incrementarían; las proyecciones de excedentes en el presupuesto serían eliminadas. Los billones de dólares en papel que ya han sido considerados como uno de los factores para la planeación del gasto de las familias, de las compañías y del gobierno, desaparecerían. Las familias reducirían su consumo y los inversionistas sus portafolios de acciones estadounidenses, lo que haría que el dólar perdiera terreno en contra del Euro y otras monedas. El sector político de EU se pondría al rojo vivo ante un dramático debate para definir las prioridades. Esto acabaría en una incertidumbre económica aún mayor.

Dependiendo de la velocidad con la que se dé este cambio, Estados Unidos podría sólo reducir el paso (el llamado "aterrizaje suave") o caer en recesión (el cada vez más temido "aterrizaje forzoso"). En condiciones normales, un decremento del optimismo resulta en menores tasas de interés, las cuales ayudan a mantener los niveles de inversión y de consumo. Pero en este caso ¿quién sabe? Es posible que la Reserva Federal mantenga las tasas de interés en un nivel alto para contrarrestar la inflación generada por la carestía del petróleo. O quizá las tasas de interés permanezcan altas debido a una mayor incertidumbre en cuanto a la magnitud de los excedentes presupuestales que habrá en el futuro, o por los riesgos de realizar una considerable reducción de impuestos.

Para el resto del mundo sería difícil decidir cuáles son las medidas económicas que deben tomarse. En muchos países las exportaciones a EU caerían y el crecimiento económico dependería de su habilidad para encontrar nuevos mercados (digamos mayores ventas a Europa y Japón si su estado económico mejora), o de su capacidad para incrementar el consumo y la inversión internos. Si los inversionistas retiran su dinero de EU y lo llevan a otros mercados, la economía de estos lugares disfrutaría de un auge de riqueza y de consumo. No hay duda de que entonces el mundo compensaría el menor crecimiento en EU con un mayor crecimiento en otros lugares, pero tampoco cabe duda de que resulta difícil manejar estas etapas de transición. Esto se acerca más a la verdad cuando se considera que los sistemas financieros de muchos países todavía no han salido de las crísis sufridas en años recientes.

No soy un pesimista y mucho menos pretendo dictar sentencia. Resulta evidentemente muy difícil predecir los eventos de la economía mundial. Quizá la economía estadounidense continúe avanzando pero, siendo más realista, parece que la combinación optimismo-crecimiento de la productividad, la cual generó el auge económico en EU, será mucho menos fuerte el año próximo.

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