Friday, April 18, 2014
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El insostenible absurdo de Río

NUEVA YORK – Si George Orwell viviera hoy, se sentiría irritado y después escandalizado por el cinismo con el que cada uno de los grupos de presión con dinero para tirar ha hecho suya la expresión “desarrollo sostenible”. En realidad, la Conferencia Río+20 de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible versa sobre los proyectos favoritos de propios y extraños, muchos de ellos tangenciales a las más importantes cuestiones medioambientales, como, por ejemplo, el cambio climático, que fueron el legado principal de la Cumbre de la Tierra original de Río.

Así, la Organización Internacional del Trabajo y los grupos de presión sindicales se las han arreglado para incluir el de “Puestos de trabajo decorosos” entre los siete sectores prioritarios de la Conferencia de Río. A mí me encantaría que todo el mundo y en todas partes tuviera un puesto de trabajo decoroso, pero, ¿qué tiene eso que ver con el medio ambiente o la “sostenibilidad”?

Nadie debería fingir que podemos ofrecer por arte de magia puestos de trabajo decorosos al enorme número de trabajadores empobrecidos, pero con esperanzas,  del sector no estructurado. Sólo se pueden crear semejantes puestos de trabajo adoptando políticas económicas apropiadas. De hecho, la tarea en verdad apremiante que afrontan muchas economías en desarrollo es la de aplicar políticas que fomenten las oportunidades económicas acelerando el crecimiento.

El asunto de la semana en Río es la “indización de la sostenibilidad” para las grandes empresas, a modo de responsabilidad social empresarial. Se está comparando semejante indización con las normas contables, pero éstas son “técnicas” y mejoran con la normalización; aquélla no lo es y debe, al contrario, reflejar la diversidad.

Naturalmente, se puede pedir a las grandes empresas que se ajusten a una lista de prohibiciones: no arrojar mercurio a los ríos, no emplear a niños para tareas peligrosas, etcétera, pero lo que practican como “prescripciones” a modo de altruismo depende sin lugar a dudas de lo que consideren virtuoso para dedicarle su dinero.

La idea de que un conjunto de activistas autonombrados, junto con algunos gobiernos y organismos internacionales, puede determinar lo que una gran empresa debe hacer a modo de responsabilidad social empresarial contradice la idea liberal de que debemos pedir que se persiga la virtud, pero no de forma particular. En un momento en el que el mundo está subrayando la importancia de la diversidad y la tolerancia, es una desfachatez proponer que las grandes empresas normalicen su idea de cómo desean fomentar el bien en el mundo.

Incluso cuando en el programa de Río+20 figura algo más propiamente “medioambiental” –por ejemplo, el abastecimiento de agua–, predominan las trivalidades. Así, ahora se va a consagrar como un “derecho” la disponibilidad de agua potable. Tradicionalmente, en las convenciones sobre los derechos humanos hemos distinguido los derechos civiles y políticos (vinculantes), como, por ejemplo, el derecho a habeas corpus, de los derechos económicos (desiderativos), porque estos últimos requieren recursos. Desdibujar esa distinción –con lo que se pasa por alto el problema de la escasez– no es una solución.

Al fin y al cabo, se puede interpretar la “disponibilidad” conforme a muchos criterios y, por tanto, con infinidad de formas: ¿cuánta agua? ¿A qué distancia de los diferentes hogares (o con tubería hasta cada una de las casas)? ¿Con qué costo? Esas decisiones tienen consecuencias diferentes para la disponibilidad de agua y deben competir, en cualquier caso, con otros “derechos” y usos de los recursos.

Así, pues, no se puede considerar, a fin de cuentas, la disponibilidad de agua propiamente un “derecho”. Es más bien una “prioridad” y los países diferirán inevitablemente unos de otros en el orden con el que la apliquen.

Si bien ésos son “pecados por comisión”, los “pecados por omisión” en Río+20 son aún más flagrantes. Para tratarse de una conferencia que debe abordar la “sostenibilidad”, hay motivos para lamentar la falta de esfuerzos heroicos para acordar un tratado que suceda al Acuerdo de Kyoto. Si las hipótesis cataclísmicas que entraña la desatención del cambio climático son válidas –y los cálculos extremos, podrían resultar, conviene decirlo, políticamente contraproducentes, al parecer inverosímiles o, peor aún, al producir un “efecto Nerón” (si arde Roma, festejémoslo)–, se debe considerar que la falta de medidas en Río+20 es un fracaso histórico.

Pero una omisión equivalente es la debida a la insostenibilidad política cada vez mayor de nuestras sociedades, no por los problemas financieros inmediatos, como los que afligen a Europa y amenazan al mundo, sino porque los medios de comunicación modernos han vuelto visibles para todos las disparidades en las fortunas de los ricos y de los pobres. Se debe instar a los ricos a que no hagan ostentación de su riqueza: el despilfarro entre mucha pobreza provoca ira.

Entretanto, los pobres necesitan posibilidades de aumentar sus ingresos, que sólo pueden llegar mediante el acceso a la educación y las oportunidades económicas, tanto en los países pobres como en los ricos.

“Menos exceso y más acceso”: sólo unas políticas basadas en ese credo garantizarán la viabilidad de nuestras sociedades y el logro de una “sostenibilidad” auténtica.

Traducido del inglés por Carlos Manzano.

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  1. CommentedAdrian Sym

    the author should have looked at the corporate Sustainability Forum, organized by the UN Global Compact, as a barometer for corporate action on sustainable development. In short, amongst many "leading" corporates CSR has long since evolved into the notion of "corporate sustainability", i.e. recognizing that the viability of the business depends on the viability of the external environment (people and nature). this also highlights the value of including "decent jobs" in a holistic approach to sustainable development, rather than the "all about the environment" approach that used to be prevalent.
    In a very challenging political environment I was more encouraged by the leadership shown at the Corporate Sustainability Forum than anything I witnessed at the intergovernmental summit. Overall, Rio (and the G20 just before) emphasized the accelerating and parallel shifts from US/Europe to BRICS and from governments to private sectors as we look for long term and, yes, sustainable solutions.

  2. CommentedTenzin Namdhak

    Sustainable development is the way forward for all the countries irrespective of its GDP percentage. How we come to the conclusion where all the nations abide by the law of clean environment is the question of when? sooner or later it has to come because we have already paid heavy price for the pollution caused by the industrial development. The next question is whether economist can come with the idea of growth as well as clean environment model for the nation in future. We have huge moral incentive to work for clean environment for future generation and i dont think the idea of trade off can't be applied here bewteen clean environment and growth.

  3. CommentedMatthew Guenther

    Interesting commentary on the Rio+20 Summit. His argument that corporates should follow only a virtuous path of their choice is ideal, but by aligning a company's CSR agenda with sustainable development goals (i.e. MDG) and its corporate strategy adds credence to their endeavours. Company's that do not see a link to their corporate strategy and the sustainable development agenda are probably not looking hard enough.

  4. CommentedJoão Tiago Barriga Negra Ascensão

    As I see it, sustainable practices, along with other forms of social responsability, are an obligation instead of some kind of favor or virtue or whatever you may call it. Don't agree at all with Professor Bhagwati because such arguments are totally deprived of any notion of moral commitment, equity or social good.

    In a sense, environmental standards are no different from accounting standards: a set of requirements conductive to the implementation of sustainable business practices, favoring the construction of more resilient economic systems.

    I do believe auto-regulation may be the way to go but some kind of indexing is desirable, in my opinion. Sooner or later, companies will have to include sustainability in their governance structures.

    JTA

  5. CommentedMoctar Aboubacar

    The problem is that corporation doing CSR experience all the problems of a for-profit enterprise trying to be less so, and only for a specific project. Leaving aside the issue of corporations' intent, there are many cases where CSR enterprises fail for lack of proper development know-how. So while I don't know about Rio's specific agenda with regards to this, to argue under the banner of tolerance that corporations should engage in development work/self promotion in whichever way they see fit seems irresponsible.

  6. CommentedKeshav Prasad Bhattarai

    I really agree with many issues raised by the author. Undoubtedly the world has made some progress since 1992 Rio Summit. Individually many countries have made some progress especially in research and development in sustainable energy use, reducing CO2 emissions and combating climate change. Lots of researches have been made in Europe and America. World bodies like United Nations and World Bank have done tremendous work and research on environmental problems and solutions on it. Enriched reserves of knowledge on environment have been made available for people around the world and greater consciousnesses among them have pushed their governments follow effective environmental protection measures.
    But on the part of political leaders less has been achieved. For example U.S. President, German Chancellor and British Prime Minister could not find their way to Rio and address worldwide concerns of billions of people on their environment and their future. Chinese and Indian Prime Ministers visited there but they have already mentioned that they are not prepared to sacrifice their developmental needs for environment.
    Expectations and plights of billions of people were again betrayed in Rio. The world leaders disappointingly repeated their failures to produce a negotiated action programs for sustainable development as in the Climate Change Conference in Copenhagen in 2009.
    But In a leader less world, politicians as well as those 50 thousands activists assembled in Rio as mentioned by the author succeeded in burning millions of dollar in the name of sustainability in a quite unsustainable way - leaving a question unanswered – was the huge crowd really needed and honest to their purpose? And does such crowd can produce any good framework for sustainable development? Have they gone there to as a tourist or as persons committed to the sustainability of development? They should come with answer to these questions.

  7. CommentedHamish Harding

    If our "leaders" can't lead us them I fail to see the point of this exercise. If we're now in a situation where our political elite can't tackle serious threats, then the future looks grim indeed.

    Hamish Harding

  8. CommentedFrank O'Callaghan

    Ignoring the problem of distribution or "thereby disregarding the problem of scarcity" is certainly no solution. The monetization of natural resources formerly held in common is happening quickly across the world.

    If a resource is truly scarce there is a simple choice: pricing or rationing. The rich generally favour the former and the poor the latter.

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