Exit from comment view mode. Click to hide this space
Durante la crisis financiera del este asiático en 1997-98, Malasia y Corea del Sur se enfrentaron a condiciones similares, pero respondieron en formas radicalmente distintas. Corea del Sur buscó ayuda del FMI. Malasia impuso controles a la salida de capitales. En un mundo en el que Turquía, Argentina, Brasil, Rusia, Corea del Sur, Tailandia, Malasia, Indonesia y México han sido víctimas de ataques en contra de sus monedas, los experimentos de política como el de Malasia no pueden ignorarse.
La crisis de 1997-98 afectó severamente a algunas economías muy exitosas. El PIB de Corea del Sur se contrajo en –6.7% en 1998, después de haber crecido 6.7% en 1996. De manera similar, Malasia creció 10% en 1996 y decreció –7.4% en 1998, para una caída total de 17.4%.
Tailandia, Corea del Sur e Indonesia adoptaron programas apoyados –muchos dirían diseñados e impuestos- por el FMI para poder salvar la crisis financiera de esos años. A cambio del apoyo del FMI, esos países se comprometieron a poner a flotar sus tipos de cambio, elevar las tasas de interés, hacer más estrictas sus políticas fiscales (al menos en un principio), abrir los mercados financieros a los extranjeros, cerrar bancos e instituciones financieras que tuvieran problemas, y otras reformas estructurales.
Malasia hizo una elección distinta. En lugar de acudir al FMI, impuso severos controles a la salida de capitales, fijó el tipo de cambio, bajó las tasas de interés y aumentó el gasto. Desde el 2 de septiembre de 1988, se prohibió a los extranjeros sacar capital en cartera durante un año. El 15 de febrero esa medida fue sustituida con un impuesto gradual que todavía se mantiene.
Las reacciones iniciales fueron muy duras. Moody´s, la agencia internacional de clasificación de bonos, rebajó muchísimo la calificación de todos los bonos de Malasia. Morgan Stanley sacó al país de su índice de mercados emergentes, agregando que la inclusión de Malasia había sido un error desde el principio. Muchos académicos criticaron los controles malasios.
En lugar de cumplir las profesías sobre su colapso, Malasia mejoró rápidamente después de imponer los controles al capital. No es de sorprender que las reacciones hayan enmudecido. Para junio de 1999, un editorial del Wall Street Journal afirmaba que ”nunca hubo duda alguna de que impedir la salida de dinero de Malasia podría ofrecer alivio de corto plazo.”
Los defensores de la sabiduría económica convencional objetaron, arguyendo que si bien los controles al capital no habían dañado a Malasia, tampoco le habían ayudado. El economista Paul Krugman dijo: ”resultó que el pánico del mercado de 1997-98 ya estaba terminando en el momento en que Malasia decidió romper con la ortodoxia”.
En retrospectiva, los economistas y diseñadores de política han evaluado el impacto de los controles comparando las tasas de crecimiento de Malasia y Corea entre 1997 y 1999. En vista de que parecían razonablemente similares, concluyeron que los controles en Malasia ni la ayudaron ni la dañaron más o menos que si hubiera acudido al FMI. Se dijo que la economía malasia se recuperó porque el ambiente externo mejoró.
Esa simple comparación de antes y después pierde de vista el meollo del asunto: Malasia estableció sus controles 9 meses después de que Corea recurriera al FMI y 15 meses después de que iniciara el programa de estabilización de Tailandia. Más aun, cuando Malasia impuso sus controles, su economía estaba cayendo drásticamente mientras que la de Corea crecía con rapidez. En otras palabras, los primeros síntomas de mejoría llegaron apenas unos meses después de que Malasia adoptara su propio remedio casero, pero un año después de que Corea iniciara su terapia con el FMI y año y medio después de que Tailandia comenzara ese mismo tratamiento.
Así, al confrontar las acciones de Malasia con el tratamiento del FMI a partir de la comparación de las tasas de crecimiento a principios de 1999 y a principios de 1998, el hecho de que las políticas de Malasia no luzcan tan mal es prueba de la rápida respuesta de la economía de Malasia a los controles al capital. De hecho, Malasia creció a una tasa de más del 5% más rápido que Corea (el país que se recuperó con más celeridad entre los que recibieron ayuda del FMI) durante el año que siguió al inicio del tratamiento.
Aunque los controles al capital parecen haber funcionado adecuadamente para estimular la recuperación, existen todavía dos efectos secundarios negativos potenciales:
Los controles al capital pueden dejar en libertad a los gobiernos para llevar a cabo acciones políticas perniciosas que no intentarían de otra manera. En Malasia, el Primer Ministro Mahathir probablemente no habría despedido, juzgado y encarcelado al ministro de finanzas Anwar si hubiera temido una fuga de capitales. Sin embargo, aunque las limitaciones a la autonomía política pueden evitar acciones caprichosas o crueles, también podrían impedir que el gobierno pusiera en marcha programas sociales necesarios.
Los controles al capital pueden atraer menos capital extranjero. Hasta ahora, la inversión extranjera directa en Malasia como porcentaje del PIB es menor que antes de la crisis, mientras que la IED en Corea y Tailandia ha regresado al nivel que tenía. Recientemente, sin embargo, los niveles de IED se han recuperado, sin que Malasia haya abolido los controles. Así, todavía no se sabe con claridad cuál será el impacto a largo plazo del control de capitales sobre la inversión extranjera.
La historia frecuentemente destruye las teorías elegantes. La restricción a los flujos de capitales se consideraba casi universalmente como algo irresponsable y dañino. No obstante, empezando con Chile, algunos países con mercados de capital abiertos experimentaron desórdenes financieros porque la llegada masiva de capitales provocaba que las divisas se revaluaran, reduciendo la competitividad de los productos de exportación. Los bancos quebraron y los sistemas financieros se colapsaron. Con el tiempo, los organismos internacionales, los gobiernos y los economistas aprendieron que lo que alguna vez consideraron bueno no siempre era una buena idea.
Las políticas cambiaron. Algunos países comenzaron a gravar las transacciones financieras. Sin embargo, la mayoría de los organismos internacionales, los gobiernos y los economistas siguen oponiéndose vehementemente a las restricciones a la salida de capitales. La experiencia de Malasia sugiere que ya es tiempo de reconsiderar los controles al capital.
Reprinting material from this Web site without written consent from Project Syndicate is a violation of international copyright law. To secure permission, please contact us.
Comments (0)
You need to login in order to leave a comment. If you do not yet have an account, please register.
The two commenting options explained
Watch a 1 minute video
to discover how you can comment on the entire article or a specific paragraph. The two images below also explain the two ways of commenting.
1) Entire article comment
Once logged in, simply click inside the comment box where it says "Enter text here." Enter and post your comment.
2) Paragraph comment
Please log in first. Then click to the left of the desired paragraph. Your cursor will automatically move to the comments box. Enter and post your comment.