Thursday, October 30, 2014
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La reforma del complejo industrial militar de Rusia

Durante la administración del Presidente Vladimir Putin, Rusia ha iniciado un programa extenso para reestructurar su industria de defensa que se ha contraído dramáticamente desde la era soviética. Este proceso ha tenido algunos avances, pero persisten los problemas estructurales fundamentales que conducen a que Rusia exporte cantidades importantes de armas avanzadas a regiones proclives al conflicto, lo que ocasiona que el Kremlin entre en desacuerdo con Europa, Estados Unidos y otros países.

En los últimos seis años, la administración Putin ha promovido la nacionalización y consolidación de compañías de defensa del sector privado para convertirlas en holdings grandes, de composición vertical y controlados por el gobierno. En noviembre de 2000, Putin aprobó la creación de una agencia exportadora de armas única supervisada por el gobierno, Rosoboronexport, para acabar con la competencia autodestructiva que se había desarrollado entre las empresas exportadoras de armas más importantes del país. Hace unos meses, la agencia obtuvo el derecho exclusivo para vender armas rusas a países extranjeros.

En este momento, el gobierno promueve la creación de una institución similar en el sector de la aviación, la nueva United Aircraft Building Corporation (Corporación Unida de Construcción de Aeronaves) que incluye a fabricantes importantes de aeronaves de ala fija del Estado y privados. Quienes propusieron la fusión creen que mejorará la eficiencia de la industria aeronáutica rusa y, al disminuir los costos, hará que los aviones rusos sean más atractivos para los compradores extranjeros.

Con Putin, el gasto militar también se ha recuperado. Este año, el gobierno ruso otorgará al Ministerio de la Defensa casi 5 billones de rublos (189 mil millones de dólares) a través del programa gubernamental de armas 2007-2015. El porcentaje del presupuesto de defensa destinado a comprar equipo militar aumentará de 44% en 2006 a 50% para 2011.

El propósito fundamental de este aumento del gasto es llevar a los nuevos sistemas de armas de la etapa de investigación y desarrollo al suministro real de las fuerzas armadas de Rusia. Entre 2007 y 2015, el ejército y la armada rusos van a reemplazar casi la mitad (45%) de su equipo militar.

En el pasado, las malas prácticas de las empresas y del gobierno frustraron planes similares para abastecer con grandes cantidades de armas convencionales avanzadas a las fuerzas armadas de Rusia. El sector industrial militar del país padece de pedidos locales limitados y de un exceso de capacidad. Las compras del ejército y la armada rusos han estado aumentando pero todavía mantienen apenas a alrededor de la cuarta parte de la capacidad de producción militar existente de Rusia. El gobierno ruso gasta actualmente más en armas convencionales fabricadas en Rusia que los compradores extranjeros. Con todo, la ineficiencia persistente del sistema de adquisiciones para la defensa ruso tiene como consecuencia que los compradores extranjeros reciban más sistemas nuevos que el ejército de Rusia.

Como resultado, las empresas líderes de defensa de Rusia siguen dependiendo en gran medida de las ventas extranjeras. Aunque la exportación de armas ha disminuido considerablemente desde la era soviética, sus ingresos por transacción ahora son mayores porque las empresas rusas han cedido mucho del segmento inferior del mercado a proveedores menos costosos como China, la India y otros aliados del ex bloque soviético.

Además, si la URSS transfería mucho armamento en condiciones comerciales poco estrictas o sin costo (por ejemplo, mediante préstamos de largo plazo que no se esperaba recuperar), ahora Rusia hace descuentos solamente a sus aliados más cercanos. El 27 de marzo de 2007, el Ministerio de Defensa anunció que las exportaciones anuales de armas de Rusia aumentaron en un 50%, de 4 mil millones de dólares a 6.5% mil millones de dólares entre 2001 y 2006.

En un esfuerzo para aumentar al máximo los ingresos externos y fortalecer el propio potencial militar de Rusia, el ex Ministro de la Defensa, Sergei Ivanov, que ahora supervisa el complejo industrial militar ruso y es uno de los dos candidatos principales para suceder a Putin en el cargo de presidente, subrayó la necesidad de que “la industria nacional de defensa encuentre un equilibrio entre el compromiso de armar a los militares rusos y la oportunidad de exportar armas a países que no estén sujetos a sanciones de las Naciones Unidas”.

Muchos funcionarios rusos piensan que, además de contribuir a mantener la salud del complejo industrial militar del país, la venta de armas promoverá sus intereses diplomáticos al reforzar los lazos con los países receptores.

Sin embargo, estas transacciones han complicado las relaciones de Moscú con gobiernos extranjeros, en particular con Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses se quejan de que las restricciones autoimpuestas por Rusia a la venta de armas son mucho más débiles que las de los países occidentales, especialmente en lo que se refiere a los gobiernos autoritarios acusados de cometer violaciones a los derechos humanos o los Estados que buscan armas de destrucción masiva.

Washington ha protestado contra las ventas militares rusas a Bielorrusia, China, Irán, Siria, Uzbekistán y Venezuela. A principios de enero de 2007, el gobierno estadounidense impuso sanciones económicas a tres compañías rusas, incluyendo a Rosoboronexport, por vender misiles y otras tecnologías militares prohibidas a Irán y Siria.

Los funcionarios rusos insisten en que sus exportaciones militares están en conformidad con todas las leyes internacionales aplicables e incluyen principalmente armamento defensivo que no desestabiliza los equilibrios regionales de poder. Agregan que Estados Unidos y sus aliados también transfieren volúmenes importantes de armas a áreas en conflicto, incluyendo el sur de Asia y Medio Oriente. Las autoridades rusas también sostienen que las objeciones de Estados Unidos y de otros países extranjeros frecuentemente reflejan el deseo de eliminar la competencia rusa no deseada o reducir la influencia del Kremlin en regiones importantes como Europa Oriental, Asia y Medio Oriente. En 2005, el director de Rosoboronexport, Sergei Chemezov, dijo :”No nos hagamos ilusiones: si dejamos de exportar armas, alguien más lo hará.”

Rusia parece estar dispuesta a negociar algunas cuestiones de seguridad, incluyendo asuntos sensibles como Irán y Kosovo. Sin embargo, lograr limitar las ventas de armas rusas resultará ser mucho más difícil. Dadas las condiciones del complejo industrial militar de Rusia, es probable que las consideraciones de orgullo nacional, influencia geopolítica y ganancias empresariales mantengan el interés ruso por vender armas a casi cualquier cliente por desagradable que eso le resulte a los gobiernos occidentales.

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