Sunday, October 26, 2014
0

Reconstruir las ruinas de Gadafi

TRÍPOLI.– Con la creación de un nuevo gobierno, los líderes libios finalmente deberían poder centrarse en organizar la transición del estado autoritario que heredaron al más pluralista que imaginaron. Pero, ¿están dispuestos y son capaces de lograrlo?

En los Estados Unidos, el debate se ha centrado en los pasos que debe seguir el gobierno libio. El senador Robert Menéndez afirma que «debe actuar rápidamente para abrazar una reforma democrática», mientras que los especialistas en desarrollo internacional, como Manal Omar, del Instituto Estadounidense para la Paz, creen que el éxito radica en cultivar una sociedad civil vigorosa.

Esas posturas, sin embargo, no consideran la particular historia libia y tratan a ese país como si fuese uno más del tercer mundo, con necesidad de soluciones genéricas. De hecho, solucionar los problemas del país requiere la construcción de instituciones estatales sólidas.

Desde que Libia logró su independencia en 1951 ha sido un estado fracturado. Los gobernantes dependieron de tribus leales y camarillas limitadas para mantener sus regímenes. Bajo la monarquía que dirigió al país entre 1951 y 1969, los parientes y el círculo de allegados del rey Idris condujeron sin miramientos las jóvenes instituciones estatales. Idris, más interesado en reinar que gobernar, desatendió las instituciones públicas... y estas decayeron.

Esas tendencias se vieron exacerbadas luego de que Muammar el Gadafi derrocase al rey en 1969. Frustrado por una burocracia reticente a implementar su visión política, Gadafi pasó por encima de las instituciones tradicionales y afirmó tener un diálogo directo con la población del país. El nuevo líder libio creó una intrincada jerarquía de organizaciones políticas que fueron publicitadas como una transferencia de poder a los ciudadanos, pero verdaderamente solo reforzaron la ciega sumisión a su régimen autocrático.

Cuando los libios se cansaron de su retórica revolucionaria, Gadafi decidió que hacía falta una nueva organización para estimular el apoyo popular. En 1977 estableció comités, a los que llamó «guardianes de la revolución». Los comités formaron sus propios tribunales, asumieron amplios poderes de arresto, se hicieron con el control de los medios, e implementaron una purga entre los funcionarios que se resistían a la voluntad de Gadafi. Esto llevó a una escisión entre las instituciones estatales oficiales y el aparato revolucionario fantasma de Gadafi, quien claramente prefirió este último. En 1979 renunció a sus cargos oficiales para asumir el vago rol de «Comandante de la Revolución», explicando que «se debe separar la revolución de la autoridad del estado». Esto condujo a lo que el académico Moncef Djaziri describió como una división entre la autoridad formal y la informal.

La estrategia de Gadafi atrofió las instituciones estatales porque, como la Revolución Cultural de Mao Zedong en China, implicó subordinar su desarrollo a las necesidades de una visión de transformación total. La planificación económica reflejó sus políticas populistas y aventuras en el extranjero en vez de centrarse en la estabilidad y el crecimiento sostenible. En vez de confiar en las estructuras estatales para gobernar, se apoyó en un pequeño círculo de adláteres y miembros de su tribu.

Como resultado, las instituciones estatales decayeron. A partir de 1986, el Banco Central de Libia dejó de publicar los informes estadísticos anuales necesarios para que los economistas y especialistas formulen políticas coherentes. Frustrado por la apatía política de la población, Gadafi anunció frecuentemente su intención de disolver todos los ministerios de gobierno y transferir sus responsabilidades a las municipalidades.

Actualmente las instituciones estatales libias solo existen para extraer la vasta riqueza petrolífera del país y distribuirla a través de subsidios. En un estado que personificó los caprichos de su líder durante 42 años, el imperio de la ley no existe. Al explicar por qué encabezó un intento de golpe de estado militar en 1993, el oficial de la fuerza aérea Muhammad Bashir Salah dijo: «no tenemos ni un estado, ni leyes, ni una constitución».

Efectivamente, incluso los militares, que en muchos países del tercer mundo son la institución estatal más poderosa, fueron marginados por Gadafi. Los comités revolucionarios los atacaron por ser «una institución tradicional fascista». Gadafi declaró su deseo de desmantelar el ejército en muchas ocasiones. El rol de esta fuerza era tan insignificante que casi no tuvo parte en la defensa del régimen durante los ocho meses de lucha que terminaron en el derrocamiento.

Los cables diplomáticos estadounidenses difundidos por WikiLeaks afirman que Libia cuenta con «pocas estructuras formales para la toma de decisiones», y la describieron como un «régimen opaco en el cual las líneas de autoridad han sido deliberadamente desdibujadas confundir las estructuras de poder y reducir las responsabilidades».

Hoy día, los sucesores de Gadafi en el Consejo Nacional de Transición (CNT) han perpetuado la autoridad dual que él creó. Faltos de experiencia política y un liderazgo sólido, han sido incapaces de imponer disciplina sobre las innumerables milicias que brotaron durante la revolución. Estas unidades conflictivas se han vengado de los partidarios de Gadafi y alienado a grupos significativos de la sociedad. Si el CNT no es capaz de afirmar su autoridad, enfrenta la posibilidad de que surja un movimiento que añore a Gadafi y la seguridad que brindaba su régimen.

A diferencia de sus vecinos en Egipto, los libios no reclaman las elecciones que para muchos occidentales son de crucial importancia. Por el contrario, se han refugiado en la paciencia enraizada en su tradicional apatía política. Pocos partidos políticos han surgido y su demanda popular es escasa. Los activistas se han centrado en la redacción de una nueva constitución que investirá con poderes a las instituciones estatales.

Los libios entienden que el CNT necesita tiempo para construir un nuevo país sobre las ruinas del que destruyó Gadafi. Esta tarea de enormes proporciones comienza con el desarrollo de las instituciones estatales necesarias para responder a las necesidades de su gente.

Hide Comments Hide Comments Read Comments (0)

Please login or register to post a comment

Featured