Tuesday, September 16, 2014
0

La reinicialización de las relaciones OTAN-Rusia


MOSCÚ – La crisis de agosto pasado en Georgia puso a prueba el sistema de seguridad de Europa y el sistema no cumplió su tarea principal de garantizar la seguridad del continente en su conjunto. Como resultado, Europa debe reexaminar sus dispositivos de seguridad actuales, analizar lo que sucedió y tomar ese análisis en cuenta para hacer reformas a esos dispositivos.

Incluso antes de la crisis en Georgia, Rusia ya había percibido la necesidad de revisar los mecanismos de seguridad europea, incluidas sus instituciones internacionales y regionales y sus funciones. Nosotros sugerimos un nuevo sistema de tratados jurídicamente vinculantes de garantías de seguridad mutua para obtener un nivel de seguridad igual en toda Europa.

La Unión Europea estima que la iniciativa rusa tiene fundamentos sólidos y ha mostrado interés en poner en marcha ese proyecto. Algunos líderes de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) también están dispuestos a participar. No obstante, la OTAN se ha mantenido al margen. En septiembre pasado, yo debía haber presentado al Consejo OTAN-Rusia (NRC, por sus siglas en inglés) las propuestas de mi país sobre el nuevo concepto de seguridad, pero la Alianza se negó a celebrar la reunión programada tras la crisis en Georgia.

Cuando se creó el NRC en 2002, se le concibió como un mecanismo para el diálogo, la cooperación y la adopción de decisiones conjuntas sobre temas de interés mutuo, incluyendo la no proliferación y el control de armamentos, la lucha contra el terrorismo, la planeación para emergencias civiles y la cooperación militar. El NRC también debía funcionar como foro para "celebrar consultas urgentes" en situaciones de crisis y para evitar esas crisis mediante la "identificación temprana de problemas emergentes".

Desafortunadamente, la crisis en Georgia demostró que el diálogo de Rusia con la OTAN era menos sustancial de lo que debía ser. Con todo, la cooperación entre la OTAN y Rusia es de la mayor importancia para la seguridad global. Necesitamos a la OTAN y la OTAN nos necesita para afrontar las amenazas y los desafíos comunes. Por otra parte, Rusia no hará súplicas a la OTAN. No estamos interesados en crear una apariencia de cooperación. En efecto, la meta más importante de política exterior de Rusia es una asociación estratégica real con Occidente en la que trabajemos juntos para resolver los múltiples problemas de la seguridad moderna.

No tengo una bola de cristal, pero estoy seguro que dentro de algunos años podremos considerar a la crisis de Georgia como un hito. Podemos señalar desde ahora tres “factores de crecimiento” que ayudarán a que el nuevo sistema de seguridad madure: el desarrollo de la Política Europea de Seguridad y Defensa, la transformación de la OTAN y el regreso de Rusia al lugar que le corresponde en la escena internacional.

Rusia no se está volviendo enérgica, agresiva o imperialista, como afirman muchos observadores. Únicamente pedimos lo que por derecho nos corresponde – un lugar en la primera fila de las relaciones internacionales. El mundo tendrá que acostumbrarse al hecho de que Rusia ya no es un país débil. ¿Acaso es tan incomprensible que tengamos intereses estratégicos y preocupaciones de seguridad nacional?

Rusia ha intentado durante años alejarse del modo de pensar de la Guerra Fría y de convencer a nuestros socios de que se deshagan de sus estereotipos. Después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, Rusia tendió rápidamente su mano para ayudar a los estadounidenses. Pero el Occidente no valoró este gesto. Se han establecido impetuosamente bases militares a lo largo del perímetro de Rusia. Estados Unidos planea establecer parte de su sistema de defensa global antimisiles en la República Checa y Polonia. El Pacto de Varsovia dejó de existir hace 20 años, pero la OTAN sigue avanzando hacia el Este, captando nuevos Estados miembros por motivos distintos al fortalecimiento de la seguridad y la democracia.

A Rusia no le interesa la confrontación; queremos concentrarnos en nuestro desarrollo, prosperidad y estabilidad. Pero el desarrollo exitoso sólo es posible en un contexto de relaciones internacionales transparentes e iguales, con estabilidad y seguridad en nuestra región. Por ello nos interesa una Europa fuerte e independiente. Además, el desarrollo de las capacidades militares de la UE y de su política de seguridad es un factor importante para la seguridad europea y global.

Ya es tiempo de que Europa deje de comportarse como un continente ocupado y comience a mostrar su propia voluntad política. Las acciones que emprendió la UE en el curso de la crisis en Georgia demostraron que los europeos tienen esas aspiraciones y que están dispuestos a desempeñar su papel de actores globales, que será cada vez más claro en los próximos años.

Por lo que toca a la OTAN, en Rusia creemos que debe transformarse y adaptarse al nuevo entorno. Durante esta transformación, la OTAN debe tener en mente que la responsabilidad principal de la paz y la seguridad globales recae en las Naciones Unidas. No obstante, ante la pregunta sobre cuál es el rumbo que hay que tomar ahora, por el momento la OTAN y sus líderes no tienen una respuesta clara. El concepto estratégico de la Alianza es anticuado y, sin embargo, no puede tomar una decisión sobre cuándo debe empezar a formular uno nuevo. Sus fuerzas no dan abasto en Afganistán y sus miembros utilizan esa situación para promover sus propios objetivos.

Una verdadera relación operativa entre la OTAN y Rusia podría dar a la Alianza soluciones a los problemas que no puede abordar por sí sola. También daría un nuevo impulso al sistema de seguridad europeo. Eso es lo que queremos en el futuro – un futuro que no es posible sin Rusia. Para entender por qué, basta comparar la importancia de combatir el terrorismo internacional y el valor de alimentar las ambiciones personales del Presidente Mikhail Sakashvili; las cosas pronto cobran su importancia real.

Europa necesita un sistema de seguridad integral, sólido e indivisible. No pedimos la abolición de nada ni que se empiece desde cero. Por el contrario, debemos aprovechar las instituciones existentes. En pocas palabras, debemos conservar el hardware y renovar el software. La iniciativa rusa sobre el tratado de seguridad paneuropeo debería ser el nuevo sistema operativo.

Hide Comments Hide Comments Read Comments (0)

Please login or register to post a comment

Featured