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El irónico potencial de Putin

MOSCÚ – La recuperación de la presidencia rusa por parte de Vladimir Putin ha sido recibida con un escarnio generalizado, tanto en el país como en el exterior. Pero el retorno del autócrata al Kremlin podría ser la mejor esperanza que tiene Rusia de escapar al estancamiento.

Con su desdén manifiesto por la sociedad rusa -ejemplificado en su respuesta socarrona a las manifestaciones generalizadas-, además de su ignorancia, su buena disposición para sofocar el disenso y el miedo a la competencia, Putin, sin ayuda de nadie, derribó el viejo mito que él mismo propagó: el poder personalizado puede modernizar al país manteniendo al mismo tiempo la estabilidad.