Recientemente, he visitado Moscú, después de haber estado cinco ańos ausente. La ciudad, que parecía diferente y extrańa, me impresionó por su capacidad para cambiar. El tiempo que pasé en Rusia se dividió entre reuniones oficiales, horas perdidas en embotellamientos de trafico y noches pasadas con viejos amigos que procuraron enseńarme lo mejor de la vida nocturna de Moscú.
En mi primera noche libre, me invitaron a un local llamado “Shinok”. El restaurante tenía muchos de los rasgos que se encuentran en los restaurantes étnicos de cualquier sitio. Diferentes muestras de kitsch, esa vez ucraniano, estaban abundantemente representadas. Pero la decoración interior tenía un elemento excepcional: una pared artificial con ventanas que separaban una parte del comedor. Detrás de la pared había un escenario decorado como un corral de aldea.
Poblaban ese sucedáneo de corral una vaca de verdad, además de gallinas y patos. De vez en cuando aparecía una anciana con traje tradicional para dar de comer a los animales. Los visitantes que degustaban borscht y piroshki observaban su actividad con satisfacción. “Trabaja para el restaurante”, me explicó mi acompańante. “Da de comer a los animales y se sienta en el corral para crear un ambiente rústico”.
Shinok fue una simple introducción a la actual nueva ola en el ambiente de los restaurantes de Moscú. Unos días después, visité “El Sol Blanco del Desierto”, otro local étnico. El Sol Blanco existía en la época soviética. Entonces se llamaba “Uzbekistán” y no era sino una exhibición culinaria obligatoria de la unión, supuestamente indisoluble, de las quince repúblicas fraternas de la URSS.
Aunque el interior del restaurante había cambiado completamente desde entonces, sus motivos decorativos seguían siendo los mismos. Sin embargo, hoy en día el establecimiento lleva el nombre de una popular película soviética del Oeste (o “del Este”) rodada en 1969 y ambientada en el Asia central durante la guerra civil de 1919. El restaurante está decorado no sólo con alfombras orientales, sino también con figuras de tamańo natural de los protagonistas de la película disparando ametralladoras o sentados sobre cajas de dinamita. Refuerzan ese “orientalismo” soviético hermosas camareras vestidas con atavíos sexualmente excitantes, más inspirados en las Mil y una noches que en realidad alguna del Asia central... de entonces o de ahora.
Pero el pasado soviético, y no los motivos étnicos, es el elemento más importante en la concepción de los restaurantes moscovitas contemporáneos. El club-restaurante “Mayor Pronin” está oportunamente situado en las proximidades de la Sede del KGB-FSB. Lleva el nombre del protagonista de malas novelas de espías de la época soviética, figura que fue también blanco de muchos chistes clandestinos.
El interior del restaurante está decorado con diversas piezas de equipo de espionaje. pero la atracción principal es una galería de tiro, en la que los clientes pueden probar sus aptitudes entre platos. Los blancos que representan a asesinos en serie y a traficantes de drogas llevan lemas como “Salva a una mujer” o “Salva a un nińo”. En el centro de la pared hay un blanco que representa el World Trade Center de Nueva York, hacia el que se dirige una aeronave con la inscripción “Salva a America”.
Un nuevo club llamado “Zone” –termino jergal ruso que significa “campo de concentración”- está concebido para reproducir la impresión de la vida en el Gulag . Perros alsacianos que ladran, guardias severos y camareros vestidos con uniformes de internos se esfuerzan al máximo por recrear la siniestra atmósfera del Gulag .
No se ha olvidado la literatura rusa. Mientras que el restaurante “Pushkin”, situado en el bulevar Tverskoy, no lejos del monumento al gran poeta ruso, está concebido para recrear la “atmósfera aristocrática” de comienzos del siglo XIX, el bar-restaurante llamado “Gogol” en la calle Stoleshnikov es un intento de recrear una institución soviética desaparecida y llamada “rumochnaia”. “Rumka” es una copa de vodka con la que los proletarios exhaustos podían reanimarse. Naturalmente, la “rumochnaia” nada tenía que ver con Nikolai Gogol, pero el establecimiento que lleva el nombre de este famoso escritor tiene una pista de patinaje por la que se pasea una vez al día un hombre disfrazado de Gogol.
Tras mi regreso a Washington, cené con un político americano que acababa de visitar San Petersburgo. Sus anfitriones rusos organizaron, como honor especial, una excursión a Strelna, el “Versalles ruso”, recientemente restaurado para que sea la residencia en esa ciudad del Presidente Vladimir Putin.
El palacio no impresionó al americano. La cantidad de mármol utilizado para la restauración parecía excesiva y su concepción del lujo parecía corresponder a los criterios de un Holiday Inn. Los entusiastas anfitriones rusos del americano le preguntaban constantemente su opinión sobre el palacio. A lo largo de la visita, el americano respondió con exclamaciones corteses, como “exquisito” o “sorprendente”.
Por último, llegaron al ático. Por fin el americano se sintió entusiasmado. El ático de la residencia presidencial estaba concebido como el vientre de un barco del siglo XVII. “La ultima vez que vi algo semejante fue en una cervecería de Hamburgo hacia 1960”, me dijo el político.
ˇQue perfecto!, pensé, mientras imaginaba al presidente de Rusia subiendo las escaleras hasta el ático de su palacio para desempeńar el papel de Pedro el Grande. Como los clientes en ese restaurante de aldea de estilo ucraniano, tal vez Putin considere tranquilizador, de alguna forma inconsciente, su ático en forma de arca. Una ola histórica ajena a su control elevó al antiguo teniente coronel del KGB desde las sombras hasta el pináculo del poder, pero el destino podría también llevárselo de forma igualmente repentina. żQué mejor que tener a mano un arca, si un día se produce un cambio de rumbo político?
Para ver las fotos ampliadas haga click aquí:


Comments (0)
You need to login in order to leave a comment. If you do not yet have an account, please register.
The two commenting options explained
Watch a 1 minute video
to discover how you can comment on the entire article or a specific paragraph. The two images below also explain the two ways of commenting.
1) Entire article comment
Once logged in, simply click inside the comment box where it says "Enter text here." Enter and post your comment.
2) Paragraph comment
Please log in first. Then click to the left of the desired paragraph. Your cursor will automatically move to the comments box. Enter and post your comment.