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Determinación más allá del poder

BUDAPEST – La segunda ronda de la elección parlamentaria griega el 17 de junio es sólo el último síntoma de la crisis más seria que afectó a las democracias occidentales y las sociedades abiertas desde los años 1960. Las democracias liberales en Occidente hoy luchan por evitar -y, al hacerlo, exacerban- una crisis de identidad, que pone en riesgo el contrato social existente y amenaza con su implosión.

El fin de la Guerra Fría legó a nuestros líderes un nuevo conjunto de desafíos en materia de gobernancia, que rápidamente cobraron magnitud, en gran medida debido a una globalización más veloz, a las consecuencias de la liberalización económica de los años 1980 y a la revolución en la tecnología de la información en los años 1990. Estos desafíos, que no se abordaron de manera suficiente, enseguida llevaron a muchos a cuestionar la sustentabilidad del atractivo de la democracia liberal en casa y su universalidad en el exterior, y a explorar los supuestos méritos del "modelo chino", mejor caracterizado como una forma de capitalismo autoritario o estatal.