WEEKLY SERIES

THOUGHT LEADERS

GLOBAL PERSPECTIVES

INTERNATIONAL INSIGHT

MIND AND MATTER

SPECIAL SERIES

PROJECT SYNDICATE

Peter Singer

¿Pueden las actividades empresariales ser éticas?

Peter Singer

English Spanish Russian French German Czech Chinese Arabic
2009-06-15

MELBOURNE- Algo nuevo está pasando en la Escuela de Negocios de Harvard. La primera generación de estudiantes desde que comenzó la crisis financiera global está por concluir sus estudios de Maestría en Administración de Empresas (MAE) y ya está difundiéndose un juramento que los compromete a ejercer su carrera de una “manera ética”, a “esforzarse por crear una prosperidad mundial que sea económica, social y ambientalmente sostenible”, y a administrar las empresas “actuando de buena fe, procurando que la toma de decisiones y la conducta no se basen en un interés personal miope que pueda dañar a la empresa y la sociedad a las que sirven."

El contenido del nuevo juramento de la MAE se basa en uno adoptado en 2006 por la Thunderbird School of Global Management, situada en Arizona. Sin embargo, es un hecho significativo el que lo haya adoptado la escuela de negocios más famosa del mundo.

En el momento que se escribe este artículo, alrededor del 20% de la generación por graduarse ha prestado el juramento. Por supuesto, esta cifra hará que los cínicos pregunten qué pasa con el otro 80%. Sin embargo, los que ya prestaron dicho juramento forman parte del gran viraje hacia la ética tras la reciente ola de revelaciones de fraudes y codicia en el sector financiero. Ha crecido el interés en los cursos sobre ética empresarial, y las actividades de los estudiantes de las principales escuelas de negocios están más dedicadas que nunca a que las empresas estén al servicio de valores sociales de largo plazo.

La ética empresarial siempre ha tenido problemas que son diferentes a los de otras profesiones, como la medicina, el derecho, la ingeniería, la odontología o la enfermería. Recientemente, una de mis familiares tuvo un problema en el ojo y el médico general la envío con un cirujano oftalmólogo. Éste le examinó el ojo, concluyó que no era necesaria la cirugía y la envió de nuevo con el médico general.

Esto es lo menos que se puede esperar de un médico que ejerce éticamente su profesión, comentaron mis amigos de ese gremio. Por el contrario, es difícil imaginar que un vendedor de automóviles nos diga que realmente no necesitamos un coche nuevo.

En el caso de los médicos, la idea de prestar un juramento para ejercer éticamente su profesión se remonta a Hipócrates. Por supuesto, en cada profesión hay practicantes deshonestos, independientemente de que se hayan prestado juramentos; pero muchos profesionales de la salud están verdaderamente comprometidos a dar lo mejor a sus clientes.

¿Acaso los administradores de empresas están comprometidos con otra cosa que no sea el éxito de su compañía y el beneficio económico? Es difícil pensar que sí. En efecto, muchos directivos empresariales niegan que haya un conflicto entre el interés particular y el general. Ellos creen que “la mano invisible” preconizada por Adam Smith garantiza que la búsqueda de los intereses particulares en el libre mercado promoverá los intereses de todos.

En la misma tradición, el economista Milton Friedman escribió en 1962, en su libro “Capitalismo y libertad”, que “los negocios tienen una y solamente una responsabilidad social –usar sus recursos y participar en actividades especialmente diseñadas para aumentar sus beneficios económicos tanto como lo permitan las reglas del juego, es decir, que participen en una competencia libre y abierta  sin defraudar o engañar”. Los seguidores de este credo consideran una herejía la idea de que un gerente empresarial debería ir más allá de la maximización del valor a favor de los accionistas.

Si bien es cierto que la crisis financiera global reveló fraudes masivos, la causa principal de ésta no fue el fraude en sí, sino la incapacidad del mercado para hacer converger los intereses particulares de los que vendían y revendían hipotecas de alto riesgo (subprime) con los de los inversionistas de las instituciones financieras que las compraban. El hecho de que la catástrofe podría haber ido aún más lejos si los gobiernos no hubieran estado dispuestos a utilizar los impuestos de los contribuyentes para rescatar a los bancos asestó un golpe más a quienes decían que confiáramos en el mercado desregulado.

Lo que trata de hacer el juramento de la MAE es remplazar la visión de Friedman relativa a la responsabilidad social de las actividades empresariales con algo diferente: una profesión gerencial que se comprometa a promover un bienestar general sostenible y de largo plazo. Las cláusulas comprendidas en el juramento transmiten una noción de ética profesional que requiere de los gerentes “una transformación tanto de mí mismo como de los que están bajo mi supervisión para que la profesión siga avanzando y contribuyendo al bienestar de la sociedad”.

Otra cláusula hace hincapié en la rendición de cuentas a los compañeros de la profesión, un sello de autorregulación profesional. En lo relativo a los objetivos fundamentales de la carrera gerencial, como se ha visto arriba, son nada menos que “la creación de una prosperidad mundial, social, ambiental y econonómicamente sostenible”.

¿Podrá ese código arraigarse en un mundo de actividades empresariales competitivas? Quizá el comentario que hizo Max Anderson, uno de los organizadores del juramento de los estudiantes, al New York Times refleje mejor la esperanza de que tenga éxito: “Existe el sentimiento de querer dar a nuestras vidas un significado y de dirigir organizaciones por el bien común". Si un número suficiente de personas dedicadas a las actividades empresariales conciben sus intereses en ese sentido, entonces podremos ver el surgimiento de una profesión empresarial basada en la ética.

La reimpresión de material de este sitio Web sin el consentimiento por escrito de Project Syndicate es una violación de las leyes internacionales de derechos de autor. Para obtener autorización, póngase en contacto con distribution@project-syndicate.org.
English Spanish Russian French German Czech Chinese Arabic

You must be logged in to post or reply to a comment.
Please log in or sign up for a free account.


AimeeColleen 12:35 23 Jun 09

Der MBA Eid auf Deutsch: http://blog.careermee.com/


BTJ46 01:34 08 Jul 09

After 25 years as a management consultant, I'm afraid I'm more than a little cynical. I can attest that there is an increasing interest in meaningful work and the greater good amongst many workers and even some CEOs, but the bottom line remains the bottom line.

There is now increasing discussion in some companies about how to use 'CSR' -- a telling acronym for 'corporate social responsibility' -- in order to 'build the brand' and deliver higher profits.

The real problem is not in the hearts and minds of managers but is systemic. Current market mechanisms deliver punishments and rewards based on quarterly earning and profit statements that have a real impact on what a company is able to do with even the best intentions. And some of those punishments are dealt out by the managers of my 401K and Pension Plan -- so I'm even personally complicit.

The real solution is social -- increased regulation to change the playing field and fair taxes that represent full the social costs of corporate practices and provide a substantial safety net for all. Some regulation might use market mechanisms to change behavior -- like cap and trade or a carbon tax -- but those sort of changes need to be applied socially and equally to all. They can't depend on the good intentions of even the best managers.


BillCooke 10:27 02 Sep 09

A number of teachers and researchers in business and management schools are involved in something called Critical Management Studies. People interested in what business schools do might want to google the term and also put it into scholar google.

Speaking as one of these teachers and researchers, I think a code of ethics is not the answer, and indeed that Peter Singer's tacit acceptance of the social-professional role of the manager typifies the broader problem, as does colluding with Harvard MBA students in their central position complex. (famously, see Henry Mintzberg on Harvard MBA pedagogy, eg http://www.henrymintzberg.com/pdf/leadershipbush.pdf ; which, its anti-Bushism aside, is a fairly mainstream critique)

And can Peter Singer really believe the underlying cause of the crisis is "a failure of the market", as if the market is some reified thing out there that developed a glitch ? Not to do with underlying social structures, or human behaviour ? Not to do, um, with managerialist greed and hubris ? In between the notion that is was fraudsters and that is was market failure, surely we must recognise that those responsible saw themselves, until the crash, as heroes, as the good guys, and noone who said otherwise could gain any social purchase.

Look, too, to the conflations of business, management, and organization in this piece (eg in the last paragraph). Part of the problem of the present day is that there are many organizations which are not businesses, and should not be run like them (eg in the public sector). Would Peter Singer welcome an MBA to run his organization[s], Princeton and Melbourne, even one who wanted to do so for the "greater good".

Finally, as a point of interest, the most important ranking of MBA courses is that of the Financial Times. In compiling the ranking, one of the key indicators used is how much more money MBA students earn once they graduate. I think that reveals a certain set of ethics in itself.



AUTHOR INFO

Peter Singer is Professor of Bioethics at Princeton University and Laureate Professor at the University of Melbourne. He is the author of Animal Liberation, Practical Ethics, One World, The President of Good and Evil, and editor of In Defense of Animals: The Second Wave.