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Chris Patten

El limitado efecto de Palin

Chris Patten

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2008-09-25

LONDRES – El senador John McCain es un auténtico héroe americano. Fue un aviador valiente, con una excelente ejecutoria en la guerra. A diferencia de los llamados “halcones-gallina”, que eludieron el servicio en la guerra del Vietnam, pero se apresuraron a enviar a jóvenes americanos a combatir en el Iraq, la vida de McCain no desentona con sus posiciones políticas. En el Senado, si bien ha apoyado la guerra preferida del presidente Bush en el Iraq, ha estado dispuesto a defender su juicio independiente sobre cuestiones como, por ejemplo, la reforma de la financiación de las campañas electorales y el cambio climático.

Por eso, cuando, como candidato a la presidencia, McCain dijo que, si resultaba elegido, procuraría colaborar con los demócratas y los independientes y que intentaría conseguir consensos, no resultó difícil creerlo. Al fin y al cabo, así fue exactamente su actuación como senador. Parecía que existían todas las posibilidades de que adoptara esa actitud a la hora de elegir a su compañero de candidatura. Su amigo el senador Joseph Lieberman, antiguo demócrata y halcón respecto de la guerra del Iraq, parecía la opción más probable.

Ya sabemos lo que ocurrió. Cuando su campaña parecía haber llegado a un punto muerto, McCain recurrió muy derecho... a los fundamentalistas de derechas de su partido. La gobernadora Sarah Palin hizo su aparición en el escenario nacional disparando balas retóricas.

Independientemente de lo que se opine sobre las posiciones de la gobernadora, nadie podría considerar la elección de esa “mamá común y corriente” de Alaska una audaz apuesta por el consenso. Fue elegida –por decirlo en la jerga de los comentaristas– para “activar” a la base del partido,  que comprende a intransigentes recelosos de la falta de entusiasmo de McCain por las causas que los enardecen, como, por ejemplo, el creacionismo y la prohibición del aborto.

Según el razonamiento de los encargados de la campaña de McCain,  un político ajeno a los círculos de Washington y con opiniones reaccionarias agradaría a los votantes blancos de la clase trabajadora. Además, una mujer en su equipo podría atraer a algunos de los decepcionados por la derrota de Hillary Clinton frente al senador Barack Obama en la carrera demócrata en pos de la candidatura.

Hasta ahora, la selección de Palin parece haber dado fruto. Se han soslayado las preguntas por su ejecutoria; se elogia su inexperiencia como una virtud; se desecha cualquier crítica por considerarla sexista.

Como director que fui de una campaña electoral en la política británica, me parece que hay tres detalles importantes que los demócratas deben recordar.

En primer lugar, Palin no es la nº 1 del equipo republicano. Resulta imposible imaginarla sobreviviendo a una campaña de primarias. Nunca habría podido soportar las indagaciones inquisitivas en una campaña que durara meses, pero nadie está dispuesto a fijarse en su heroica falta de aptitudes para encontrarse a un fallo de corazón de distancia del Despacho Oval.

En segundo lugar, a McCain es a quien los demócratas deben atacar. El Presidente sería él, no la alaskeña. Sus blancos deben ser las opiniones de McCain sobre la economía y la política exterior, no las de Palin sobre Darwin y la perversidad de la educación sexual.

La economía no es el fuerte de McCain. Cuando Wall Street estaba desplomándose, él estaba sosteniendo que los fundamentos de la economía americana seguían siendo fuertes. La solución de McCain parecen ser más políticas como las de Bush: reducciones fiscales para los ricos y promesas de contener el gasto público. ¿Hasta qué punto es eso digno de crédito?

Durante el gobierno de Bush, los republicanos han convertido unos superávits enormes en unos déficits aterradores. La crisis de las hipotecas y la crisis crediticia han propiciado fianzas para los bancos y la nacionalización de las aseguradoras y las financieras inmobiliarias. Los Estados Unidos deben frenar su gasto fiscal y en materia de vivienda para poder reducir la cantidad de dinero que toman prestada y deben.

No resulta fácil hacerlo cuando los ricos se vuelven más ricos y disfrutan de la mayor bonanza desde los locos años del decenio de 1920 y el ingreso medio de las familias sigue estancado por tercer decenio consecutivo. La equidad social no es irrelevante ni siquiera en los Estados Unidos, la tierra de las oportunidades.

Cuando los americanos se acerquen a los colegios electorales en noviembre, ¿votarán sobre las cuestiones relativas a las “guerras culturales” –la sexualidad y las armas– o en función de si pueden o no pagar sus hipotecas?

En cuanto a la política exterior, ha sido Obama quien ha dicho –y con razón– que los Estados Unidos deben centrar sus operaciones militares en el Afganistán y no en el Iraq. Al principio, su oponente se burló de una opinión que ha llegado a generalizarse rápidamente. Al Qaeda sigue teniendo bases con los talibanes en la región fronteriza entre el Afganistán y el Pakistán. Para intentar en serio contenerlos y acabar con ellos, es necesaria una campaña eficaz en la provincia de Helmand, en el Waziristán septentrional y meridional y en las turbulentas zonas comprendidas entre las plantaciones de adormidera del Afganistán y las madrasas del Pakistán.

Por último, si los Estados Unidos quieren un cambio, ¿por qué votar por un equipo que ha hecho suyas las propias actitudes que atribuyeron su carácter a los años de Bush y ejemplifica algunas de las razones de su impopularidad y fracasos, desde al fanatismo partidista y el asalto a la razón y a la ciencia hasta el rechazo –propio de quienes piensan: “los Estados Unidos primero” – de las opiniones del resto de la Humanidad?

Si yo fuera demócrata, dejaría a Palin a merced de quienes investigan en sus bitácoras de Internet. La elección es demasiado importante para todos nosotros, por lo que no empieza ni acaba con ella. Yo volvería a abordar las cuestiones fundamentales, en relación con las cuales se ganarán o se perderán las elecciones.

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good1 08:27 20 Oct 08

Mr Patten has never resided in the USA to be able to claim he understand the fundamental values of an average American.

Mr Patten is a well known pro European member of the British Conservatives Party.

Mr Patten was wrong on his assumption on Hong Kong future under China. He is well known for being a relentless mud raker.

Mr Patten is the quintessential mouth piece of EU.

Such back ground information should clearly reveal Mr Patten Self serving Legacy.



AUTHOR INFO

Chris Patten is a former EU Commissioner for External Relations, Chairman of the British Conservative Party, and was the last British Governor of Hong Kong. He is currently Chancellor of Oxford University and a member of the British House of Lords.