The World in Words
El imperialismo económico de Rusia
Vladimer Papava and Frederick Starr
La utilización del gas natural por parte de Rusia para ejercer presión política y económica sobre Ucrania ha causado profunda preocupación en Occidente, pero la presión de Rusia a Georgia ha sido aún más dura… y apenas se ha advertido.
En Georgia, como en Ucrania, el Presidente ruso Vladimir Putin intenta aplicar la doctrina de un "imperio liberal" enunciada en 2003 por Anatoli Chubais, Presidente del Sistema Energético Unificado (RAO UES), el monopolio energético ruso. Según Chubais, Rusia nunca llegará a formar parte de la OTAN ni de la Unión Europea, por lo que debe crear una opción substitutiva de las dos, un nuevo imperio propio.
Puede hacerlo recurriendo a sus enormes y ricos monopolios público-privados a fin de hacerse con el control de las industrias y las instituciones económicas principales de las antiguas repúblicas soviéticas, con lo que pondría las bases para la dominación política. El imperio resultante será liberal, según la denominación de Chubais, porque se puede construir con dinero, en lugar de tanques.
El primer paso de Rusia para la ejecución de ese plan en el Cáucaso meridional fue dirigido contra Armenia, su socio estratégico en esa región. Aprovechando una deuda de 93 millones de dólares que Armenia tenía con Rusia, el gobierno de Putin pidió el pago en efectivo o en acciones de las industrias más importantes de Armenia. Este país, desprovisto de efectivo, no tuvo más remedio que entregar las acciones, cosa que hizo en un tratado de 2002 explícitamente titulado "Posesiones a cambio de deuda", que recuerda a las infames permutas de "deuda por acciones" de la época de Yeltsin (otro invento de Chubais), que engendraron la oligarquía rusa.
El segundo paso de Rusia en la reconstrucción de su imperio en el Cáucaso es el de unirse con Armenia para formar una zona económica unificada. Como Georgia se encuentra geográficamente entre esos dos países, para la realización de ese objetivo Rusia tuvo que abordarla en primer lugar. En el decenio de 1990, recurrió a una presión política brutal para meter en vereda a Georgia, pero en 2003 pasó a ejercer la influencia económica. Cuando la empresa estadounidense AES Silk Road no consiguió transformar el sistema energético de Georgia, la RAO UES de Chubais compró las propiedades y otros activos de AES, que representaban el 75 por ciento de la red eléctrica del país.
Entonces se produjo la "Revolución rosa" de Georgia. Muchas empresas estatales fueron privatizadas por diez veces las sumas obtenidas con las ventas de activos durante el gobierno anterior de Edvard Shevardnadze, pero una absoluta falta de transparencia permitió a las empresas rusas y sus filiales registradas en terceros países quedarse con la mayoría de las nuevas ofertas. Un ejemplo típico fue el de la sociedad instrumental rusa Promyslennye investory (Inversores industriales), que consiguió una importante mina de oro y después la mitad de una fábrica de aleaciones de oro.
El principal instrumento de política exterior de Rusia en Georgia es Gazprom, el monopolio estatal del gas. El objetivo de Gazprom es el de controlar no sólo la industria del gas en Georgia, sino también el único gasoducto por el que el gas ruso llega a Georgia y Armenia. Si los Estados Unidos no hubieran intervenido en 2005 con 49,5 millones de dólares para rehabilitar el gasoducto, habría acabado en manos de Gazprom. Aun así, la presión ejercida por Moscú puede dar como resultado el control ruso-georgiano del gasoducto, si no su pura y simple venta a Gazprom. Sin un claro apoyo de Occidente, el Gobierno de Georgia puede acceder aún a ese acuerdo, como acaba de hacer Moldavia, que el 1º de enero ha visto interrumpido el suministro de gas.
Gazprom no es la única entidad estatal que aplica la política rusa en el Cáucaso meridional. En 2004, el Vneshtorgbank estatal ruso compró una participación mayoritaria en el Armsberbank de Armenia. El año siguiente, Vneshtorgbank adquirió una participación mayoritaria en el privatizado Banco Unido Georgiano, el tercero de Georgia. En realidad, el Vneshtorgbank renacionalizó el Banco Georgiano Unido, pero el nuevo propietario fue el estado ruso.
Recientemente, la RAO UES de Chubais ha desempañado el papel principal en la integración de Georgia en el "imperio liberal" de Rusia. Cuando las autoridades georgianas anunciaron sus planes de privatización de la central eléctrica del Inguri y reanudación de la construcción de la central eléctrica de Judoni, durante mucho tiempo paralizada y que está destinada a ser la mayor de Georgia, la RAO UES de Chubais se apresuró a asegurarse una posición dominante en los dos proyectos. La combinación de una intensa presión por parte del lado ruso y del silencio de Occidente podría dejar todo el sistema energético de Georgia –tanto el gas como la electricidad- en manos rusas.
El plan de Rusia para rehabilitar la línea ferroviaria desde su territorio hasta la provincia georgiana secesionista de Abjacia combina asimismo la economía con las aspiraciones neoimperiales. Pese a estar situada en un territorio que las Naciones Unidas reconocen como parte de Georgia, las beneficiarias principales de ese proyecto serían Rusia y Armenia.
Si la comunidad internacional permite que ese plan siga adelante, habrá refrendado las medidas de Rusia para separar Abjacia de Georgia. Paralelamente, Rusia y Armenia piensan construir un nuevo enlace ferroviario con el Irán. Además de los evidentes beneficios que representará para el retrógrado gobierno del Presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, será una hábil maniobra para debilitar los enlaces del Cáucaso meridional con Occidente, que los Estados Unidos y Europa llevan un decenio fomentando.
De modo que las medidas de Rusia para atrapar a Georgia y sus vecinos en las redes de su nuevo "imperio liberal" forman parte de un intento bien coordinado de reorientar todo el Cáucaso meridional hacia la coalición antioccidental de Rusia y el Irán. Los países occidentales y los Estados Unidos en particular deben dar respaldo y apoyo firme al Cáucaso meridional para impedir que Rusia haga realidad su desestabilizador y peligroso sueño neoimperial.
Copyright: Project Syndicate, 2006.
www.project-syndicate.org
Traducido del inglés por Carlos Manzano.
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