Saturday, November 1, 2014
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La inmigración y el poder americano

CAMBRIDGE – Los Estados Unidos son una nación de inmigrantes. Exceptuado un pequeño número de nativos americanos, todo el mundo procede de algún otro país e incluso los inmigrantes recientes pueden alcanzar altos puestos políticos y económicos. En cierta ocasión el Presidente Franklin Roosevelt se dirigió a las Hijas de la Revolución Americana, grupo que se jactaba de la temprana llegada de sus antepasados, con estas famosas palabras: “Compañeros inmigrantes”.

Sin embargo, en los últimos años la política de los EE.UU. ha tenido un fuerte sesgo antiinmigrante y esa cuestión ha desempeñado un papel importante en la batalla por el nombramiento del candidato a la presidencia del Partido Republicano en 2012, pero la reelección de Barack Obama ha demostrado el poder electoral de los votantes latinos, que rechazaron al candidato republicano, Mitt Romney, por una mayoría de tres a uno, como los asiático-americanos.

A consecuencia de ello, varios destacados políticos republicanos están instando ahora a su partido a que revise sus políticas antiinmigración y en el programa al comienzo del segundo mandato de Obama hay planes para reformar la inmigración. Una reforma lograda será un paso importante para prevenir la decadencia del poder americano.

Los temores por las repercusiones de la inmigración en los valores nacionales y en un sentido coherente de la identidad americana no son algo nuevo. El movimiento del siglo XIX “Know Nothing” se basó en la oposición a los inmigrantes, en particular los irlandeses. A partir de 1882 se señaló a los chinos para su exclusión y con la más restrictiva Ley de Inmigración de 1924 se aminoró el ritmo de la inmigración en general durante los cuatro decenios siguientes.

Durante el siglo XX, los EE.UU. registraron el mayor porcentaje de residentes extranjeros, el 14,7 por ciento, en 1910. Un siglo después, según el censo de 2010, el 13 por ciento de la población americana nació en un país extranjero, pero, pese a ser una nación de inmigrantes, son más los americanos escépticos sobre la inmigración que los partidarios de ella. Diversas encuestas de opinión muestran una pluralidad o una mayoría a favor de una menor inmigración. La recesión exacerbó esas opiniones: en 2009, la mitad del público de  los EE.UU. era partidaria de permitir una menor cantidad de inmigrantes, frente al 39 por ciento en 2008.

Tanto el número de los inmigrantes como su origen han causado preocupación por los efectos de la inmigración en la cultura americana. Los demógrafos presentan un país en 2050 en el que los blancos no hispanos serán la mayoría sólo por muy poca diferencia. Los hispanos representarán el 25 por ciento de la población y los afroamericanos y los asiático-americanos representarán el 14 por ciento y el ocho por ciento, respectivamente.

Pero las comunicaciones de masas y las fuerzas del mercado producen incentivos poderosos para el dominio de la lengua inglesa y la aceptación de cierto grado de asimilación. Los medios de comunicación modernos ayudan a los nuevos inmigrantes a aprender de antemano más sobre su nuevo país que a los de hace un siglo. De hecho, la mayor parte de la documentación al respecto indica que los últimos inmigrantes están asimilándose al menos tan rápidamente como sus predecesores.

Si bien una inmigración demasiado rápida puede causar problemas sociales, a largo plazo la inmigración fortalece el poder de los EE.UU. Se calcula que al menos 83 países y territorios tienen actualmente tasas de fecundidad inferiores al nivel necesario para mantener constante su población. Mientras que la mayoría de los países desarrollados experimentarán una escasez de población con el avance de este siglo, los Estados Unidos son de los pocos que podrían evitar la disminución demográfica y mantener su participación en la población mundial.

Por ejemplo, para mantener el tamaño de su población actual, el Japón tendría que aceptar 350.000 inmigrantes anuales durante los cincuenta próximos años, cosa difícil en el caso de una cultura históricamente hostil a la inmigración. En cambio, la población de los EE.UU. aumentará, según las proyecciones de la Oficina del Censo, un 49 por ciento en los cuatro próximos decenios.

En la actualidad, los EE.UU. son el tercer país del mundo por el tamaño de su población; dentro de cincuenta años, es probable que siga siéndolo (después de China y la India). Se trata de un aspecto muy importante para el poder económico: mientras que casi todos los demás países desarrollados afrontarán una carga en aumento para la asistencia a su generación mayor, la inmigración podría contribuir a atenuar ese problema en el caso de los EE.UU.

Además, aunque los estudios al respecto indican que los beneficios económicos a corto plazo de la inmigración son relativamente pequeños y que los trabajadores no especializados pueden verse afectados por la competencia, los inmigrantes especializados pueden ser importantes para determinados sectores y para el crecimiento a largo plazo. Existe una sólida correlación entre el número de visados concedidos a solicitantes especializados y las patentes registradas en los EE.UU. Al comienzo de este siglo, ingenieros de origen chino e indio regentaban una cuarta parte de las empresas tecnológicas de Silicon Valley, lo que representaba unas ventas de 17.800 millones de dólares, y en 2005 los inmigrantes habían contribuido a fundar una cuarta parte de todas las empresas tecnológicas de nueva creación durante el decenio anterior. Inmigrantes o hijos de inmigrantes fundaron el 40 por ciento, aproximadamente, de las empresas que formaban parte de la lista Fortune 500 de 2010.

Igualmente importantes son los beneficios de la inmigración para el poder blando de los Estados Unidos. El hecho de que haya personas que quieran acudir a los EE.UU. aumenta el atractivo de este país y la movilidad ascendente de los inmigrantes resulta atractiva para personas de otros países. Los EE.UU. son un imán y muchas personas pueden imaginarse como americanos en parte porque muchos americanos triunfantes se parecen a ellos. Además, las conexiones entre los inmigrantes y sus familias y sus amigos en su país de origen contribuyen a  transmitir una información precisa y positiva sobre los EE.UU.

Asimismo, como la presencia de muchas culturas crea vías de conexión con otros países, contribuye a ampliar las actitudes y las opiniones de los americanos sobre el mundo en una época de mundialización. En lugar de diluir el poder duro y el blando, la inmigración los intensifica.

El ex dirigente de Singapur, Lee Kwan Yew, observador sagaz de los Estados Unidos y de China, sostiene que ésta no superará a aquéllos como potencia hegemónica del siglo XXI, precisamente porque los EE.UU. atraen a los mayores talentos del resto del mundo y los fusionan en una cultura diversa y creativa. China tiene una población mayor para reclutar talento autóctono, pero, a juicio de Lee, su cultura centrada en sí misma la hará menos creativa que los EE.UU.

Se trata de una opinión que los americanos deben tener muy en cuenta. Si Obama logra promulgar una reforma de la inmigración en su segundo mandato, habrá dado un paso de gigante con miras al cumplimiento de su promesa de mantener la fuerza de los EE.UU.

Traducido del inglés por Carlos Manzano.

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  1. CommentedJ St. Clair

    you all better get used to fewer humans on this planet .... there is no amount of immigration that will change that....everyone is broke.....no need to bring another human onto this planet that will be struggling for 70 years hussling for money...

  2. CommentedLeo Arouet

    Woow... Un artículo que destaca las bondades de la inmigración. Joseph Nye rescata lo positivo de la corriente de inmigración y hace una comparación a la largo plazo de Estados Unidos y Europa... Las tasas de natalidad están disminuyendo en Europa y Japón; así que estos países tendrán que realizar políticas favorables si desean que sus sociedades mantengan su densidad actual... La inmigración contribuye al poder económico y al poder blando de un país.

  3. CommentedPaul A. Myers

    Real simple:
    1. Give visas to young people with education who want to come and work, not to older people under family reunification.
    2. Give visas to foreign students who get a degree in the US.
    3. Everyone starts with a conditional work permit; it takes say 20 quarters of Social Security earnings to get a Green Card. Now, rather than working in the underground economy, everyone will clamor to work in the legal economy and earn those Social Security quarters.
    4. The US does not have a Social Security entitlement problem; it has a lack of imagination problem in its political leadership.
    5. Increase Asian immigration and let the Chinese leaders wonder where all the talent went!

  4. CommentedAnthony Juan Bautista

    Hmmmm, is the GOP really anti-immigration? Or is this just a liberal meme? Pls show me legislation passed by the fed GOP house or GOP state govt that seeks to roll-back America's status as the number one LEGAL immigration destination in the world. I know it's not fashionable in Washington to enforce existing statute; but ignoring American law is not "pro immigrant" in any healthy sense.

    The author may be an unserious presentor by perpetuating this nonsense.

  5. CommentedShane Beck

    Not necessarily. It depends upon how the immigrants identify themselves. People immigrate for various reasons- economic, family ties, fleeing persecution etc. If the immigrants still identify themselves in terms of the home country, you may get ghettos or at worst balkanization in unstable countries. It also varies over time- first generation immigrants may not integrate but the third generation may integrate. It also depends upon the acendency of the home countries- now that Asian countries are economically strong there is less reason for the asian immigrants to integrate into America and more reason to emphasise their cultural heritage / ties. There are advantages for nations to be culturally heterogenuous but there are also advantages for nations to be culturally homogenuous or at least have one totally dominant culture.

  6. CommentedLuis A. Guerra

    While reading your article I can not help but remember a comment left to an article in the Miami Herald which I later published in my Blog "Stars, Stripes and Stains". Here a quote of that comment:

    "Our concept of freedom is so powerful that it even negates the need of a given culture and/or language to exist. In fact, it is the power of our concept of freedom that allows us to assimilate as much or as little as we want from any culture in the world and still remain uniquely American. In the process, our freedom compels us to use our imagination and reshape, transform, refine, etc. everything we assimilate and end up with a uniquely American version of the original; talk about hot dogs, Taco Bell and Brooklyn style pizza.

    You should have more faith on the power of our concept of freedom. Immigrants certainly do and eventually are compelled to make it their own regardless of what believes they might have brought with them when they first arrived to the US.

    That is the true America; "E pluribus Unum" by the uniqueness and immensely creative as well as galvanizing power of our concept of freedom".

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