WEEKLY SERIES

THOUGHT LEADERS

GLOBAL PERSPECTIVES

INTERNATIONAL INSIGHT

MIND AND MATTER

SPECIAL SERIES

PROJECT SYNDICATE

Joseph S. Nye

El poder blando y la lucha contra el terrorismo

Joseph S. Nye

English Spanish Russian French German Czech Chinese Arabic
2004-04-21

El año pasado, en el Foro Económico Mundial que se llevó a cabo en Davos, Suiza, George Carey, ex Arzobispo de Canterbury, preguntó al Secretario de Estado Colin Powell por qué Estados Unidos parecía centrarse sólo en su poder duro, en lugar de su poder blando. El Secretario Powell replicó que Estados Unidos había usado el poder duro para ganar la Segunda Guerra Mundial pero, continuó: "¿Qué ocurrió inmediatamente después del poder duro? ¿Exigieron los Estados Unidos el dominio de siquiera una nación europea? No. El poder blando vino con el plan Marshall… Hicimos lo mismo en Japón".

Tras el término de la guerra de Irak, hablé acerca del poder blando (un concepto desarrollado por mí) en una conferencia coauspiciada por el Ejército de los Estados Unidos en Washington. Uno de los oradores fue el Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. Según una versión periodística, "los miembros de las altas jerarquías militares escucharon con simpatía", pero, cuando alguien preguntó a Rumsfeld su opinión acerca del poder blando, respondió: "No sé lo que significa eso".

Una de las "reglas" de Rumsfeld es que "la debilidad es provocativa". Hasta cierto punto, tiene razón. Como observara Osama bin Laden, la gente prefiere los caballos fuertes. Pero el poder, definido como la capacidad de influir sobre los demás, viene en muchas formas, y el poder blando no es una debilidad. Por el contrario, es la incapacidad de usar el poder blando de manera eficaz lo que está debilitando la lucha de EEUU contra el terrorismo.

El poder blando es la capacidad de obtener lo que uno desea, atrayendo a los demás en lugar de amenazarlos o pagarles. Se basa en la cultura, en ideales políticos y en políticas. Cuando se persuade a los demás a querer lo que uno quiere, no es necesario gastar tanto en zanahorias y garrotes para hacer que avancen en la dirección deseada.

El poder duro, que se basa en la coerción, proviene de la fuerza militar y económica. Es crucial en un mundo donde existen estados amenazantes y organizaciones terroristas. Pero el poder blando crecerá en importancia cuando se trate de evitar que los terroristas ganen nuevos partidarios y obtener la cooperación internacional necesaria para contrarrestar el terrorismo.

Estados Unidos es más poderoso que ningún país desde los tiempos del Imperio Romano. Pero, como Roma, no es invencible ni invulnerable. Roma no sucumbió por el surgimiento de otro imperio, sino por la arremetida de oleadas de bárbaros. Los terroristas modernos y con acceso a la alta tecnología son los nuevos bárbaros. Estados Unidos no puede perseguir por si solo a cada sospechoso de ser un cabecilla de Al Qaeda. Ni puede iniciar una guerra cada vez que le plazca, sin ganarse la antipatía de otros países.

Las cuatro semanas de guerra en Irak fue una deslumbrante muestra del poder militar duro de EEUU, que depuso a un tirano brutal. Pero no eliminó la vulnerabilidad de EEUU frente al terrorismo. También fue costosa en términos de nuestro poder blando de atraer a otros.

Tras la guerra, las encuestas mostraron una pronunciada baja en la popularidad de EEUU, incluso en países como Inglaterra, España e Italia, cuyos gobiernos apoyaron la guerra. La posición de EEUU cayó en picada en los países islámicos, cuyo apoyo es necesario para ayudar a rastrear el flujo de terroristas, dinero sucio y armas peligrosas.

La guerra contra el terrorismo no es un choque de civilizaciones, del Islam versus Occidente, sino una guerra civil dentro de la civilización islámica entre extremistas que usan la violencia para obligar a que su visión se lleve a la práctica y una mayoría moderada que quiere cosas como empleos, educación, atención de salud y dignidad, al tiempo que practica libremente su fe. EEUU no ganará si los moderados no ganan.

El poder blando estadounidense nunca atraerá a Osama bin Laden y a los extremistas. Sólo el poder duro puede hacerse cargo de ellos. Pero el poder blando jugará un papel crucial en la atracción de los moderados y evitar que los extremistas recluten más miembros.

Durante la Guerra Fría, la estrategia de contención de Occidente combinó el poder duro de la disuasión militar con el poder blando para atraer a la gente de detrás de la Cortina de Hierro. Tras el muro de la contención militar, Occidente minó la confianza de los soviéticos en si mismos, mediante la difusión audiovisual, los programas de intercambio estudiantil y cultural, y el éxito de la economía capitalista. Como atestiguara posteriormente un ex funcionario de la KGB: "Los intercambios fueron un Caballo de Troya para la Unión Soviética. Jugaron un enorme papel en la erosión del sistema soviético". Desde su retiro, el ex Presidente Dwight Eisenhower dijo que hubiera sacado dinero del presupuesto de defensa para fortalecer la Agencia de Información de EEUU.

Tras el fin de la Guerra Fría, estadounidenses se interesaron más en lograr ahorros presupuestarios que en invertir en poder blando. En 2003, un grupo asesor bipartidista informó que EEUU estaba gastando sólo $150 millones en diplomacia pública en los países musulmanes, monto que calificó como tremendamente inadecuado.

El efecto, el costo conjunto de los programas diplomáticos del Departamento de Estado y todos los programas de difusión audiovisual internacionales de EEUU es sólo un poco más de $1 mil millones, igualando a Inglaterra o Francia, países con un quinto del tamaño de EEUU y cuyos presupuestos militares suman sólo el 25% del estadounidense. Nadie sugeriría que EEUU gaste lo mismo en el lanzamiento de ideas que en el de bombas, pero parece extraño que gaste 400 veces más en poder duro que en poder blando. Si EEUU gastara sólo el 1% del presupuesto militar en poder blando, cuadruplicaría su gasto actual en este componente clave de la guerra contra el terrorismo.

Para que EEUU gane esta guerra, sus lideres tendrán que combinar mejor el poder duro y el blando para generar un "poder inteligente".

La reimpresión de material de este sitio Web sin el consentimiento por escrito de Project Syndicate es una violación de las leyes internacionales de derechos de autor. Para obtener autorización, póngase en contacto con distribution@project-syndicate.org.
English Spanish Russian French German Czech Chinese Arabic

You must be logged in to post or reply to a comment.
Please log in or sign up for a free account.



AUTHOR INFO

Joseph S. Nye Jr. is Distinguished Service Professor at Harvard's Kennedy School of Government and author, most recently, of The Powers to Lead.