Saturday, September 20, 2014
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La supervivencia después de Tiananmen

HONG KONG – Puede ser difícil creerlo, pero hace 25 años el Partido Comunista Chino (PCC) estuvo a punto de ser derrocado por un movimiento nacional a favor de la democracia. Los nervios de acero del desaparecido líder supremo, Deng Xiaoping, y los tanques del Ejército de Liberación Popular –enviados para aplicar la ley marcial y frenar las protestas en la Plaza de Tiananmen en Beijing– permitieron al régimen, a costa de cientos de vidas civiles, evitar la caída.

Con ocasión de los 25 años de la masacre en la Plaza de Tiananmen el 4 de junio de 1989, dos preguntas destacan: ¿Cómo ha logrado sobrevivir el PCC en los últimos veinticinco años del siglo? Y ¿podrá durar su régimen otros 25 años?

La respuesta a la primera pregunta es relativamente sencilla. El ajuste de políticas, tácticas inteligentes de manipulación y una buena dosis de suerte permitieron al PCC ganar el apoyo necesario para conservar el poder y frenar a las fuerzas desestabilizadoras.

Sin duda, cometieron errores serios. Después de la masacre, los dirigentes conservadores chinos trataron de revertir las reformas liberalizadoras que Deng había iniciado en los años ochenta, llevando así a la economía de su país hacia una recesión. Además, la implosión de la Unión Soviética en 1991 causó pánico al PCC.

Sin embargo, Deng logró de nuevo salvar al partido. Reuniendo toda su energía y capital político, el líder de 87 años revivió las reformas económicas orientadas al mercado y de ese modo desató una revolución económica que trajo una ola de crecimiento y desarrollo, lo que favoreció considerablemente la credibilidad del PCC.

Deng y sus sucesores reforzaron esta tendencia mediante la oferta de libertades personales considerables a los ciudadanos chinos, que estimuló el auge de una cultura de gran consumismo y entretenimiento masivo. En este nuevo mundo de “pan y circo” era mucho más fácil para el PCC recuperar el apoyo del público y eliminar a la oposición. También contribuyó el orquestar minuciosamente medidas para promover el nacionalismo chino y aprovechar la xenofobia.

Incluso la represión, pilar de supervivencia del régimen, se afinó. La nueva riqueza adquirida de China permitió a sus dirigentes crear uno de los firewalls (cortafuegos) de Internet técnicamente más sofisticados del mundo y dotar a sus fuerzas de seguridad internas de las herramientas más efectivas.

Para tratar con la comunidad disidente, pequeña pero fuerte, el régimen de China depende de la estrategia de “decapitación”. En otras palabras, el gobierno elimina la amenaza que suponen las principales figuras de la oposición mediante encarcelamiento o exilio, independientemente de su importancia. Liu Xiaobo –que fue galardonado con el Premio Nobel en 2010– fue sentenciado a once años de prisión a pesar de las protestas en contra en todo el mundo.

Aunque cínico, el enfoque ha funcionado. Sin embargo, el PCC no habría tenido tanto éxito de no haber contado con suerte en algunas áreas críticas. Primero, las reformas posteriores a 1992 coincidieron con una mayor globalización que permitió a China tener entradas masivas de capital (alrededor de 1 billón de dólares en inversión extranjera directa desde 1992), un gran número de nuevas tecnologías y un acceso prácticamente libre a los mercados de consumo occidentales. Así pues, China se convirtió en el taller del mundo, cuyas exportaciones se habían decuplicado para 2007.

Otro factor que favoreció al régimen es el llamado dividendo demográfico (una abundante fuerza laboral y un porcentaje relativamente pequeño de niños y mayores a cargo). Esto permitió a China tener una enorme mano de obra de bajo costo, mientras que el gobierno ahorraba grandes cantidades en pensiones y servicios de salud.

El problema que ahora enfrenta el PCC es que gran parte de los factores que le permitieron sobrevivir desde lo ocurrido en Tiananmen desaparecieron o están a punto de desaparecer. En efecto, en términos prácticos, las reformas orientadas al mercado están agotadas. Una cleptocracia de funcionarios del gobierno, sus familias y hombres de negocios bien relacionados han colonizado el Estado chino y están decididos a bloquear cualquier reforma que pueda poner en riesgo su estatus privilegiado.

Además, el PCC ya no puede contar con la prosperidad creciente para mantener el apoyo del público. La corrupción rampante y la desigualdad creciente y un deterioro claro del medio ambiente están haciendo que los chinos comunes –especialmente la clase media que alguna vez tuvo grandes expectativas en las reformas– estén cada vez más decepcionados.

Al mismo tiempo, debido al rápido envejecimiento de la población, el dividendo demográfico de China se ha disipado casi por completo. Además, puesto que China ya es el mayor exportador del mundo, con más del 11% de proporción del mercado global, hay poco margen para el crecimiento de las exportaciones en los próximos años.

Por lo anterior, las únicas herramientas que le quedan al PCC después de Tiananmen son la represión y el nacionalismo. En efecto, ambas siguen teniendo un papel primordial en la estrategia del presidente Xi Jinping para garantizar la supervivencia del partido.

No obstante, Xi también está experimentando con dos nuevos instrumentos: una campaña anticorrupción sin precedentes y un intento para reanimar las reformas orientadas al mercado. Hasta ahora, su lucha contra la corrupción ha tenido un mayor impacto que su plan de reforma económica.

En principio, la estrategia de Xi parece sensata. Sin embargo, la lucha contra los funcionarios corruptos y los esfuerzos por realizar reformas integrales destinadas a desmantelar la cleptocracia china inevitablemente provocarán enfrentamientos entre Xi y las élites políticas y económicas del país. La pregunta es cómo vencer la resistencia de las élites sin buscar el apoyo del pueblo, cuya movilización podría poner en peligro el sistema de partido único.

El PCC desafió a los catastrofistas después de 1989, sobrevivió y evitó más amenazas a su poder. No obstante, las probabilidades de que pueda mantenerse otro cuarto de siglo están decreciendo y es difícil que mejoren.

Traducción de Kena Nequiz

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  1. CommentedRicketty Rabbit

    In response to J. Von Hettlingen:
    "Today, thanks to Deng Xiaoping's economic reform, Chinese people are going through all the stages of Maslow's hierarchy of needs. "

    I agree with your general thesis but would add a fine-tuning which I believe makes it even more relevant.

    Maslow's hierarchy is conceptually illustrative but research has not borne it out as an accurate model of human motivation. For a better model, look to Alderfer's "3 Needs" or ERG theory.

    It posits that humans pursue 3 distinct needs simultaneously - Existence (like Maslow's first and part of the second level), Relatedness (like Maslow's 2 to part of 4) and Growth (like Maslow's 4 - 5).

    Alderfer says that when humans are unable to satisfy one of these needs, they'll "overdose" on the others. So, for example, if one is unable to satisfy a growth or relatedness need, one will over consume on existence needs. This behaviour is called "frustration-regeression".

    Frustration-regression is evident in all societies, but perhaps nowhere more than among the comfortable to wealthy in China, for whom their inability in China's political society to satisfy the need for self-determination expresses itself in the pursuit of wealth, material goods and pleasure.

    Rather than progressing through Maslow's hierarchy, many in China are caught in frustration-regression, like essentially dissatisfied materialists in so many other nations.

  2. CommentedJeff GE

    This is not a balanced article. China under CCP not just survived Tiananmen but thrived. For the past twenty five years, most Chinese focus mainly on improving the quality of their daily lives. Politics takes the secondary role. Only a small groups of dissidents continue to focus on political issues. There are very significant resentment towards the government but mostly directed on economic issues such as corruption. That is why the new leadership launched unprecedented anti-corruption campaign.

  3. Commentedhari naidu

    You've the audacity to remove my critical commentary on this political propaganda from Taiwan. What are you afraid of - truth or false modesty?

  4. Commentedj. von Hettlingen

    June 4 will see the 25th anniversary of a violent suppression by the People's Liberation Army of student protests, leading to the deaths of hundreds of people. The Chinese authorities have never provided an official death toll and the events in Tiananmen square remain a taboo. Back in 1989, the "Chinese Communist Party (CCP) was nearly toppled by a nationwide pro-democracy movement". It survived the turmoil, because the leadership resorted to brutality to crush the protests. Today, Mr. Minxin Pei asks, "how has the CCP survived the last quarter-century, and can its rule endure for another 25 years"?
    With its more than 80million-strong membership, the CCP is the biggest political party in the world. Its tight organisation and ruthlessness help explain why it is still in power. The party is the guiding hand in China and oversees and influences many aspects of people's lives.
    Today, thanks to Deng Xiaoping's economic reform, Chinese people are going through all the stages of Maslow's hierarchy of needs. With prospertiy and improved living standards, they have become increasingly aware of ethical and political issues like government accountability, equality and political inclusion. Many have a hard time to live with a party that dictates what they should learn at school and from the media.
    They also raise questions about the significant privileges joining the party brings, like members get access to better information and a network with decision-makers, who can help boost their careers and businesses. Many jobs are only open to members and they shape the lives and social behaviour of the apparatchiks. No doubt personal relationships still play an important role in China. Nevertheless many Chinese feel that it's not fair that who you know counts more than what you can.
    Indeed the next 25 years will be crucial for the party's survival. It's doubtful whether "to build one of the world’s most technically sophisticated Internet firewalls and equip its internal security forces with the most effective tools", would secure its grip on power. The "dissident community" would expand, if no political reforms were made. Instead of focusing on economic growth, China should steer away from quantity and invest in quality - a smaller population, good education, better life quality, cleaner environment, more equality and freedom. A country with a small population can still remain dynamic, if its citizens are happy and motivated.

  5. CommentedWalter Gingery

    Thanks for this provocative alternative to the official story as it shines a critical light on the unfolding events in china's attempts at reform.

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