The World in Words
La solidaridad de Europa con Ucrania
Viktor Yushchenko and Adam Michnik
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Muchas generaciones de polacos soñaron con el día en que la división de posguerra de Europa terminara. A muchas generaciones de ucranianos también se les privó del derecho a su propio país, idioma y cultura. Lo que unió a los prisioneros políticos de los sesenta, setenta y ochenta fue la fe en que algún día sus países encontrarían un lugar dentro de una Europa unida.
Para los polacos, el sueño se cumplió el 1 de mayo con el ingreso a la UE. Para los ucranianos, la situación es más incierta, aunque están a punto de tomarse decisiones trascendentales sobre su futuro. En mayo, la Unión Europea, especificará los principios que habrán de guiar las relaciones con sus nuevos vecinos. En junio, se discutirá en la OTAN la posibilidad de que Ucrania se una a la alianza. Y en otoño, las elecciones presidenciales determinarán el desarrollo del país en las décadas por venir.
En este momento crucial hacemos un llamado a Europa para que se abra hacia Ucrania, un gran país europeo cuyas necesidades y aspiraciones no pueden olvidarse en el proceso de construcción de una nueva Europa. El continente debe ir más allá de definir su relación con Ucrania como una de vecindad: debe establecer con claridad que Ucrania tiene una oportunidad realista de ingresar a la OTAN y a la UE.
Tal declaración es esencial para apoyar a las fuerzas democráticas de Ucrania en un momento en el que tienen una verdadera posibilidad de moldear el futuro del país. La élite gobernante ucraniana reprime brutalmente a la oposición, limita la libertad de expresión y restringe las libertades económicas. Así, las próximas elecciones presidenciales son una prueba que habrá de responder a varias preguntas fundamentales. ¿Conservará la sociedad ucraniana su derecho a elegir a sus representantes, o ganará una "democracia dirigida" en la que pequeños círculos de clanes oligárquicos se transfieran mutuamente el poder? ¿Florecerá un mercado libre o el capitalismo oligárquico estará al servicio de los intereses de unos cuantos? ¿Prosperará la sociedad civil, o será Ucrania un país de súbditos obedientes? ¿Estarán las leyes al servicio de todos o sólo de las élites?
La victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias de 2002 es testimonio del potencial que se podría liberar con una victoria de las fuerzas democráticas en las elecciones presidenciales. Como resultado de las políticas adoptadas en 2000, y en particular de la lucha contra la omnipotencia oligárquica, la economía ucraniana ha crecido cinco años seguidos. La victoria parlamentaria de la oposición también ha obligado a las renuentes autoridades a declarar que Ucrania está dispuesta a ingresar a la OTAN y a la UE.
Para completar el proceso de transformación democrática, se necesita una declaración europea que ratifique las posibilidades europeas y euroatlánticas de Ucrania, un país con una identidad cultural europea y una larga tradición de lucha por la democracia y los derechos humanos.
Sería difícil sobreestimar la importancia de tal declaración. El ejemplo de Polonia y los demás países de Europa central muestra que una perspectiva clara de membresía en la UE puede ser uno de los motores para emprender reformas efectivas y puede mejorar significativamente la capacidad de los líderes locales para persuadir a sus pueblos de aceptar las reformas necesarias, que en ocasiones son dolorosas.
De manera más general, en las discusiones sobre el futuro de Europa debe permear un espíritu de solidaridad hacia los Estados y naciones que todavía no son miembros y cuya membresía no se prevé en el futuro cercano. De otra forma, el continente volverá a estar dividido en ricos y pobres, en pueblos que viven bajo la democracia y aquellos que están sujetos a regímenes autoritarios. No queremos una nueva cortina de hierro en la frontera polaco-ucraniana.
En los años desde que obtuvo su independencia, Ucrania ha demostrado que puede desempeñar un papel importante y constructivo en la región. A principios de los noventa, el país renunció a sus armas nucleares. Desde entonces, ha participado en misiones de paz de la ONU y la OTAN y ha fijado sus fronteras con todos sus vecinos. En la Ucrania independiente no ha habido conflictos étnicos, aunque no han faltado los intentos para provocarlos.
En términos de herencia histórica, interés económico y composición étnica, Ucrania pertenece tanto a la Europa del este como a la central. Su posición en el Mar Negro la une al sureste del continente, los Balcanes y el Cáucaso, así como a Turquía. Ucrania ha formado una asociación regional con Georgia, Uzbekistán, Azerbaiján y Moldova y su ambición es asumir el papel de centro de la democracia y la libertad económica en esta inmensa zona.
Tanto Ucrania como Polonia ponen especial atención en tener buenas relaciones de vecindad con Rusia. Fortalecer la democracia rusa es del interés de Ucrania, Polonia y toda Europa. Una Ucrania democrática, cooperando estrechamente con Polonia dentro del marco de la comunidad europea, abrirá nuevas posibilidades para el desarrollo y el fortalecimiento de una sociedad con Rusia.
Estamos conscientes de los problemas inherentes en la creación de las posibilidades europeas para Ucrania. La integración de los diez nuevos miembros que ingresaron a la UE el 1 de mayo exigirá un esfuerzo tremendo por parte de la Unión, así como una división justa de las cargas. Pero eso no debe hacer que perdamos de vista otros retos. Uno de los más importantes es el destino de Ucrania, y la necesidad de fortalecer la libertad y la democracia en ese país.
Victor Yushchenko es ex Primer Ministro de Ucrania y líder de la oposición parlamentaria; Adam Michnik es editor en jefe del periódico polaco más grande, Gazeta Wyborcza.
Copyright: Project Syndicate, mayo de 2004.
Traducido del inglés por Mario de Gortari Rangel
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