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Finance in the 21st Century by Shiller, Roubini |
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Transatlantic Perspectives by Feldstein, Sinn |
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Against the Current by Robert Skidelsky |
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I Dissent: Unconventional Economic Wisdom by Joseph E. Stiglitz |
En julio de 2005, millones de personas llenaron estadios para los conciertos del Live 8 en apoyo del pueblo de Africa. También fue por los ciudadanos comunes que los líderes africanos viajaron hasta Escocia para reunirse con los jefes de Estado del G8 ese verano. Fue por esta misma gente que muchos individuos y organizaciones de todo el mundo llevaron a cabo la campaña Jubileo 2000 para el alivio de la deuda. Y en San Petersburgo, en julio de 2006, los líderes del G8 reafirmaron su compromiso con los objetivos ambiciosos que se habían fijado el año anterior, aunque no avanzaron más.
Pasó prácticamente un año y medio y no hay señales de progreso en cuanto a cumplir los compromisos con el desarrollo de Africa formulados por los líderes mundiales y los militantes comprometidos. Pero es justo preguntar cuándo se encontrará una solución sostenible para la pobreza deshumanizadora de Africa, no sólo por parte del G8 y los organizadores del Live 8, sino también de los líderes y el pueblo de Africa.
Africa es una paradoja. Es uno de los continentes más ricos del planeta, dotado de petróleo, piedras preciosas, bosques, agua, vida silvestre, suelo, tierra, productos agrícolas y millones de hombres y mujeres. Sin embargo, la mayoría del pueblo africano sigue viviendo en la pobreza. Yo no dejo de preguntarme: “¿Por qué?”
Una razón es que muchos africanos carecen del conocimiento, las habilidades, las herramientas y la voluntad política para crear riqueza a partir de sus recursos. Son incapaces de sumar valor a las materias primas para poder vender productos procesados en mercados locales e internacionales y negociar mejores precios y reglas comerciales favorables. Otra razón es que los ciudadanos comunes sufren cuando las deudas no se cancelan, cuando la asistencia financiera no llega o cuando se erigen barreras comerciales.
Yo también veo la necesidad de que los africanos comunes abracen un conjunto de valores, como el servicio por el bien común, y el compromiso, la persistencia y la paciencia hasta que se alcanza un objetivo. También necesitamos africanos que amen tanto a Africa como para querer proteger a sus países –su tierra- de los procesos ambientalmente destructivos. La transformación de tierras de pastoreo en desiertos debido a la deforestación, la invasión de los bosques para una agricultura de subsistencia, la pastura excesiva y la pérdida de biodiversidad y suelo amenazan a todo el continente.
Otro valor que deben adoptar los africanos es el amor y la preocupación por la gente joven. Una de las experiencias más devastadoras es ver cómo se marchita la juventud porque está desempleada, incluso después de haber completado una educación secundaria y terciaria, o porque su salud se ha deteriorado. Los gobiernos africanos deberían darle prioridad a la inversión en educación técnica y en programas de prevención, tratamiento, cura y apoyo del VIH/sida.
Sin habilidades, la gente se encuentra imposibilitada de realizar actividades productivas y redituables en términos económicos, incapaz de satisfacer sus necesidades de vivienda, atención sanitaria y nutrición. Queda atrapada en un círculo vicioso de pobreza y, a veces, de delincuencia.
Africa necesita prepararse para las oportunidades y desafíos por venir trabajando deliberadamente por la paz y la seguridad. Gran parte de la pobreza de Africa es alimentada por los conflictos. En el curso de mi trabajo en los últimos 30 años, pude observar que, a nivel nacional o regional, la mayoría de los conflictos son por los recursos. ¿Quién los controlará y los utilizará? ¿Quién será incluido o quedará excluido?
Cuando los recursos son escasos, o están tan degradados que ya no pueden garantizar medios de vida, o están distribuidos de manera desigual, el conflicto subsiguiente es inevitable. En Africa, necesitamos manejar nuestros recursos de un modo sustentable y responsable. Y necesitamos compartir esos recursos con equidad.
De lo contrario, seguiremos invirtiendo en guerras y conflictos, o en combatir la delincuencia y la inestabilidad doméstica, en lugar de promover el desarrollo y, así, eliminar la pobreza. Los líderes africanos deberían gobernar y ejercer sus funciones para el beneficio del pueblo, no de ellos mismos.
Sin embargo, quizás el problema menos reconocido en Africa, especialmente a nivel popular, sea la exclusión de la gente común. Esta es una de las principales razones por las que tanta gente no puede sacar provecho de las muchas oportunidades disponibles en Africa.
Al pueblo de Africa se le debe permitir ganar confianza, dignidad y una sensación de valor propio. También se le debe proporcionar conocimiento, habilidades y herramientas para emprender la acción. Por esto el alivio de la deuda es tan importante. Les ofrece a los gobiernos recursos adicionales para invertir en iniciativas que le den poder a su pueblo.
A pesar de los muchos desafíos que siguen existiendo, se hizo un importante progreso reciente en Africa. Hay indicios de buena gobernancia en muchos países. En muchos otros, la sociedad civil sigue creciendo, respaldada por gobiernos nacionales, la Unión Africana y la comunidad internacional. Muchos países están resolviendo sus conflictos y trabajando para la paz y la estabilidad. Debemos valorar y alentar a quienes están tomando decisiones valientes.
Pero todavía hay mucho por hacer, por parte de los africanos y con los muchos amigos de Africa en todo el mundo. Como en la historia de la Biblia, cuando Pedro y Juan le dijeron a un mendigo “levántate y anda”, los africanos son llamados a alejarse de la ignorancia, la inercia, la apatía y el fatalismo. A caminar hacia la libertad económica y política. A caminar hacia un Africa libre de pobreza.
Wangari Maathai, Premio Nobel de la Paz en 2004, es miembro del Parlamento de Kenia por el distrito electoral de Tetu, funcionaria presidente del Consejo Económico, Social y Cultural de la Unión Africana (ECOCOCC) y embajadora de buena voluntad para el ecosistema de los bosques de la Cuenca del Congo. Su memoria, Unbowed (Indomada), acaba de ser publicada.
Copyright: Project Syndicate, 2006.
www.project-syndicate.org
Traducción de Claudia Martínez