China World
La mercadotecnia del nacionalismo en China
Xiaobiao Liu
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Abundan las explicaciones de las ardientes protestas antijaponesas que surgieron a lo largo de China el mes pasado. Por supuesto, desde el punto de vista chino la culpa es del gobierno japonés por no querer disculparse de los crímenes que Japón cometió en la Segunda Guerra Mundial. Pero los medios chinos también jugaron un papel ignominioso al publicar artículos prejuiciosos sobre Japón que avivaron el fuego.
En años recientes, el nacionalismo ha sido un elemento prominente en los medios chinos. Con creciente frecuencia se publican artículos estridentes que critican a los Estados Unidos, Japón y Taiwán y cada vez aparecen más en las primeras planas. Muchos ven la mano del gobierno en esta tendencia, pero si uno se concentra en la influencia oficial corre el riesgo de perder de vista cómo las presiones del mercado han impulsado a los medios chinos en esa dirección.
Antes de que China comenzara a abrir su economía en 1978, todos los periódicos y revistas eran "periódicos del Partido" y "revistas del Partido". El gobierno nombraba y controlaba a los directores de los medios. Los periodistas y editores eran, en efecto, funcionarios del gobierno.
Evidentemente, todos los costos de operación los cubrían el Partido Comunista y el gobierno, y a nadie le interesaba demasiado obtener ganancias. La preocupación principal no era atraer lectores, redioescuchas o televidentes, sino evitar errores políticos.
El gobierno garantizaba la circulación de periódicos y revistas al exhortar al pueblo a "estudiar los periódicos del Partido" y al obligar a las unidades de trabajadores a comprarlos. El radio y la TV gozaban de esa misma audiencia prefabricada. En los 30 años que siguieron al establecimiento de la República Popular China, ningún medio publicó un solo anuncio comercial.
A medida que las reformas de Deng Xiaping evolucionaron, y sobre todo después de su "gira del Sur" en 1992, cuando dio permiso para la mercadización acelerada de la economía, los medios chinos cambiaron hasta quedar irreconocibles.
Mientras que en 1978 sólo había 186 periódicos y un puñado de revistas y estaciones de radio y TV, hoy en día China tiene alrededor de 2,200 periódicos, 9,000 revistas, 1,000 estaciones de radio y 420 estaciones de TV, más un número creciente de estaciones de TV por cable. La mayoría de esos medios ya no reciben apoyo financiero total del gobierno y deben recurrir a los ingresos de los comerciales para sobrevivir y crecer.
¿Cuáles son los temas que le importan más a los consumidores? Uno es la corrupción gubernamental. A medida que las desigualdades económicas y el conflicto social se han agudizado en China, la gente común y corriente se ha ido enfureciendo más. En estas circunstancias, muchos de los que se encargan de la parte empresarial de los medios chinos consideran a los reportajes críticos sobre el crimen y la corrupción oficial como un arma poderosa en la lucha por obtener una mayor proporción del mercado y mayores ganancias.
Debido a la alta sensibilidad de los artículos que presentan una visión desfavorable del liderazgo chino, con frecuencia se prohiben esos reportajes, se despide a los editores, y los medios que los publican o transmiten reciben un castigo. En algunos casos son clausurados.
Puesto que se les impide criticar a los líderes del país e informar plena y objetivamente sobre los asuntos internos, a los medios chinos a menudo les parece oportuno dirigir su mirada crítica al exterior. Eso es políticamente seguro ya que, en cierto sentido, criticar al mundo exterior, sobre todo a países como Japón y los EU, es alabar al gobierno de China.
También es rentable. Incluso a medida que la posición de China en el mundo sigue creciendo y su pueblo se vuelve más seguro de sí mismo, la historia de debilidad de China frente a las potencias occidentales y el Japón alimenta una "cultura de la víctima" que hace que la mayoría de los chinos se muestren sensibles ante cualquier desafío extranjero. La publicación de artículos nacionalistas en contra de los extranjeros aprovecha la sensibilidad nacional que siempre hierve a fuego lento y que por lo tanto puede fácilmente alcanzar el punto de ebullición, con beneficios evidentes para las finanzas.
Una anécdota personal ilustra cómo el mercado, en la misma medida que la censura gubernamental del Departamento de Propaganda y la Administración de la Prensa y las Publicaciones, con frecuencia es responsable de este tipo de decisión editorial.
Hace algunos años, los editores de un semanario de Beijing a quienes conozco no podían decidir qué articulo publicar en su primera plana. Las opciones eran un artículo sin importancia que criticaba a Taiwán y un reportaje más amplio sobre un tema nacional con potencial importancia histórica. Al no lograr que su personal llegara a un consenso, el ejecutivo en jefe decidió pedirle su opinión al distribuidor del periódico. El distribuidor no había terminado la educación media, pero conocía bien el gusto de los lectores. "La condena a Taiwán, por supuesto", dijo. El ejecutivo en jefe dio la orden en ese sentido.
Si bien los reportajes que satisfacen los sentimientos nacionalistas en ocasiones virulentos de los lectores, espectadores y radioescuchas pueden obtener una mayor proporción del mercado --al igual que en cualquier otro país capitalista-- también pueden engañar. Los medios obtienen ganancias, pero como sugiere el caso de las recientes protestas contra Japón, un exceso de ese nacionalismo impulsado por el mercado puede dañar los intereses y la posición internacional de un país. Como dice el viejo refrán chino, qihu, nanxia : "Después de subirse a las espaldas del tigre, es difícil bajar".
Liu Xiaobiao es investigador visitante en la Escuela Superior de Periodismo de la Universidad de California en Berkeley.
Copyright: Project Syndicate, 2005.
www.project-syndicate.org
Traducción de Kena Nequiz
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