The World in Words
La “trampa” del mercado laboral holandés que crea empleos
Melvyn Krauss
AMSTERDAM: A los holandeses les gusta considerarse líderes en política social. Sin embargo, como descubrimos en un viaje reciente a Holanda y Alemania, es en el ámbito de la política económica donde Europa busca el liderazgo holandés. Con un desempleo de alrededor del 10% en Alemania, Francia e Italia, la tasa holandesa, menor al 3%, es la envidia de Europa.
Holanda constituye ese raro ejemplo de Estado benefactor floreciente (“sobrecalentada” fue el término que utilizaron tres funcionarios de bancos centrales en Frankfurt para describir a la economía holandesa). ¿Cómo sucedió esto? Algunos afirman que se debe al “modelo Polder” de cooperación social entre patrones, sindicatos y el gobierno. Se equivocan. La cooperación social per se no rescató a los holandeses de los errores de los sesenta y los setenta. Entonces, ¿cómo se le puede dar el crédito por la recuperación de mediados de los ochenta y de los noventa?
Es cierto que los sindicatos en Holanda han moderado sus demandas salariales, pero eso no es lo que detonó el dramático incremento en el empleo. Más bien, fueron las reformas estructurales al mercado laboral holandés lo que propició la explosión del empleo. Destacan entre ellas la utilización amplia de empleados de medio tiempo y temporales.
La adopción del empleo de medio tiempo en Holanda tenía la intención de aumentar la participación femenina en la fuerza de trabajo. No obstante, la creciente oferta de empleos temporales y de medio tiempo incrementó la tasa de participación tanto de hombres como de mujeres. Bajo las leyes holandesas, es casi imposible despedir a un empleado de tiempo completo, pero los patrones pueden despedir a los trabajadores de medio tiempo y negarse a renovar los contratos temporales que expiran.
Existe una “ley de hierro” del empleo: si los patrones no pueden despedir a los trabajadores, tampoco los contratarán. Irónicamente, el empleo en Holanda floreció precisamente porque a una proporción creciente del mercado laboral –constituida por los trabajadores temporales y de medio tiempo—se le puede despedir si es necesario.
Entre los países de la Unión, Holanda fue el primero que entendió este punto y que actuó en consecuencia. Sin embargo, Holanda no ha andado todo el camino. Una proporción extraordinariamente alta de la fuerza de trabajo –12%-- está clasificada oficialmente como “enferma” o “inválida”, porque dar incapacidad a un empleado es prácticamente la única manera en que los patrones holandeses pueden deshacerse de trabajadores de tiempo completo. Tales maniobras resultan costosas para las empresas, para el gobierno y para los mismos empleados.
Así, aunque la tasa oficial de desempleo en Holanda sigue siendo extremadamente baja para Europa continental, subestima el verdadero nivel de desempleo en la economía holandesa porque excluye la proporción disfrazada de los “enfermos” e “inválidos”. Si las leyes holandesas permitieran el despido de empleados de tiempo completo (lo que es poco probable en estos tiempos de prosperidad) la proporción de la fuerza de trabajo considerada como demasiado enferma o discapacitada para laborar disminuiría considerablemente, al igual que el número de trabajadores temporales y de medio tiempo.
La capacidad para despedir empleados no sólo significa un menor desempleo sino también un mercado laboral más flexible. La movilidad de los trabajadores de posiciones de productividad baja a aquéllas de alta –ya sea de empresa a empresa, de sector a sector o de región a región—se ve coartada si los patrones no tienen el poder para despedirlos. Este no es un asunto de lucha de clases sino de crecimiento económico.
El presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Greenspan, se preguntaba recientemente: “¿por qué las empresas y los trabajadores de E.U. aparentemente se han beneficiado más de los recientes avances en tecnología de la información que sus contrapartes en Europa y Japón?” Su respuesta: “los mercados laborales relativamente más inflexibles y, por lo tanto, más costosos de esas economías son parte importante de la explicación...Europa ha participado en la ola de invención e innovación, pero no la ha explotado a la misma velocidad”. Lo que Greenspan sugiere es que la brecha en la flexibilidad de los mercados laborales entre los EU y Europa puede ser más importante para explicar el desempeño económico relativo que la supuesta brecha tecnológica.
Parece que hay una forma correcta, una forma equivocada y una forma holandesa de hacer las cosas. Los EU hacen su política laboral de forma correcta. Europa continental, a excepción de Holanda, la hace de forma equivocada. Y los holandeses, ni acertados ni equivocados, combinan ideología y pragmatismo para forjar acuerdos que tengan un apoyo basado en el consenso.
Aunque este sistema funciona para los holandeses, ¿podría funcionar para el resto de Europa? ¿Por qué no? Desde el punto de vista político, ningún país europeo puede –o desea realmente—adoptar el modelo de Estados Unidos. Al mismo tiempo, hay una demanda creciente en Europa por un mejor desempeño económico. Las tasas europeas de desempleo son inaceptablemente altas. El largo periodo de crecimiento en EU ejerce presiones sobre los políticos locales para obtener mejores resultados. La solución holandesa es la que mejor se adapta a la realidad política actual de Europa: Mantener las reglas de seguridad social, pero dar a la gente oportunidad de darles la vuelta. Los holandeses conservan las duras leyes laborales que impiden prácticamente el despido de empleados de tiempo completo, pero permiten a los patrones despedir a los trabajadores temporales y de medio tiempo. Esta “trampa” y no la cooperación social es el verdadero “modelo holandés” para el éxito.
La solución holandesa puede funcionar para otros países europeos. De hecho, ya ha sido así. Cuando los franceses cambiaron su legislación laboral para adoptar la semana de 35 horas, se eliminaron las fuertes restricciones a la utilización de trabajadores temporales y de medio tiempo. Esto explica el reciente crecimiento en la creación de empleos en Francia. Superficialmente, pareciera que Francia se ha hecho más Estado benefactor, pero la realidad es que ha imitado a Holanda al aumentar la flexibilidad del mercado laboral. Esta solución holandesa puede no ser lo mejor, pero en Europa es la única alternativa que funciona.
Copyright Project Syndicate 2010
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