The Asian Century
Las huellas asiáticas en África
Tarun Khanna
CAMBRIDGE – No miren ahora, pero el capitalismo --del que tan mal se habla en estos días de recesión plagados de rescates-- está cambiando inexorablemente el panorama africano. Lo que es distinto ahora es que viene de China y la India, y no de los bastiones convencionales del poder capitalista.
Devi Shetty, un célebre cardiocirujano de Bangalore, proporciona servicios de salud a las masas de la India mediante su grupo hospitalario Narayana. Hace algunos años presencié sus primeros experimentos en telemedicina rural, especialmente en los estados de Karnataka y Bengala occidental. En la visita que hice el mes pasado, el muro estaba adornado con un gran mapa de Karnataka lleno de alfileres de colores que indican que ahora da servicio a la mayoría de las capitales distritales de las zonas más remotas del estado. Además, un mapa del mundo mostraba la atención que da a zonas rurales de África oriental y el sureste de Asia y la habitación se ha ampliado para mostrar un alcance global en constante expansión.
Todo eso procede de una experiencia –técnica y sociológica—cuidadosamente adquirida en la prestación de asesoría médica especializada mediante servicios de teleconferencias apoyados con enlaces vía satélite. El equipo de Shetty ha participado con éxito en consultas de telemedicina–de múltiples especialidades, con servicio ininterrumpido y complementadas con educación continua-- con hospitales de 14 países africanos. Este esfuerzo es parte del ambicioso proyecto de red electrónica panafricana del entonces presidente indio A. P. J. Abdul Kalam para enlazar a las 53 capitales africanas con instalaciones de atención terciaria en toda la India.
Shetty es, antes que nada, un médico. Pero también es un empresario y éste es el más reciente de sus muchos esfuerzos para crear ecosistemas médicos exitosos, de bajo costo pero de vanguardia en lugares complicados de todo el mundo. Aspira con audacia a lo que él llama la walmartización de la atención médica –una reforma del cuidado de la salud que necesitan las personas más pobres del mundo, sobre todo en África.
Los cínicos afirman que la red electrónica de la India es una forma de congraciarse con África a cambio de recursos naturales. Tal vez, pero en ese esfuerzo la India debe competir con su vecino, China, que habla con una voz más potente y tiene mayor poder.
La diplomacia ambulante del presidente del Partido Comunista chino, Hu Jintao, por toda África ha asegurado que los chinos estén omnipresentes en la región. China ha intercambiado muchas inversiones en infraestructura física por acceso a recursos naturales en lugares a los que de otra forma no se toma en cuenta --Angola, Sudán y Zimbabwe.
También hay que recordar la reunión sin precedentes de 48 jefes de Estado y altos funcionarios africanos en Beijing en 2006 como señal inequívoca de que China hablaría con la voz más potente. India intentó imitar ese evento con una cumbre India-África en 2008. Asistieron catorce países para discutir la inflación de los precios de los alimentos, las necesidades energéticas, etc. Desgraciadamente, la voz de la India quedó ahogada no por los intentos de China de facilitar medicamentos y educación a África, sino por la enorme magnitud de las inversiones en infraestructura física de las empresas estatales chinas.
Pero las voces potentes no tienen por qué ser las más efectivas. La influencia de la India explotará sin duda ventajas que otros no tienen, particularmente la diáspora india en países como Sudáfrica, Kenya, Tanzania y Nigeria. La India y África han estado vinculadas durante siglos por el comercio, la religión y la conciencia política postimperial. Gandhi y el Movimiento de los No Alineados siguen siendo símbolos importantes. Los indios son más parte del tejido social de África que los chinos, un tejido que se ha fortalecido mediante las oportunidades y las adversidades a lo largo del tiempo.
Consideremos Olam, una empresa agroindustrial global con sede en Singapur pero concentrada en África. A Olam se le aprecia por su capacidad de agregar valor en condiciones desiguales, desde las plantaciones de soya del Matto Grosso en Brasil, hasta los graneros de Ucrania.
Olam fue fundada por indios en Nigeria y sigue siendo una empresa comercializadora de algodón, café, nueces de la India y productos similares muy competitiva a nivel mundial. Para tener éxito, Olam ha tenido que operar “dentro del territorio” –un eufemismo para describir las difíciles condiciones en lugares alejados de las confortables ciudades portuarias—lo que ha requerido la familiaridad de los indios con el interior de África y su disposición a trabajar ahí. En efecto, tan competente es Olam, que cuando Wilmar, una compañía del Sureste de Asia manejada por chinos y que es importante en China y toda Asia, buscó expandirse hacia África, buscó formar una empresa conjunta con Olam.
La conexión entre los agricultores nigerianos de nueces de la India y la cirugía cardiaca pediátrica de Devi Shetty es que ambos representan actividades privadas descentralizadas, llevadas a cabo mediante el mercado, a diferencia de las operaciones de la empresa petrolera nacional de China.
Pero todavía vendrán más reformas, impulsadas de nuevo por interés mutuo, más que por mandato. La empresa conjunta de Olam y Wilmar es, en cierto sentido, sintomática de la combinación de activos de toda Asia que pueden catalizar un cambio productivo en África. Parece apropiado que en hebreo Olam signifique “trascender fronteras”.
Dicha simbiosis requiere una dosis saludable de desacato a los convencionalismos. Seguramente habrá fracasos, pero en mi opinión, la experimentación descentralizada es mejor en gran medida que la adicción parcial de África a la ayuda.
Copyright: Project Syndicate, 2009.
www.project-syndicate.org
Traducción de Kena Nequiz
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KlaasAA 03:03 10 Mar 09
"..much investment in physical infrastructure in places otherwise shunned – Angola, Sudan, and Zimbabwe – for access to natural resources."
Limiting myself to Africa: Please do not omit Kenya and Ghana from this listing