Monday, October 20, 2014
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Se deben cumplir los compromisos de Europa con Turquía

Ha llegado el momento de la verdad. El 17 de diciembre la Unión Europea debe decidir si inicia pláticas de adhesión con Turquía. żEstá preparada la Unión de hoy en día para dar marcha atrás al rumbo trazado por primera vez por titanes como Charles de Gaulle y Konrad Adenauer hace cuatro décadas?

Cuando los jefes de Estado y de gobierno europeos concluyeron en 1994 que "Turquía es un Estado candidato, destinado a sumarse a la Unión sobre la base de los mismos criterios aplicados a otros Estados candidatos", lo hicieron con pleno conocimiento de todos las argumentos en favor y en contra de la membresía de Turquía en la UE. Lo mismo se puede decir de la decisión que tomaron tres ańos después, cuando prometieron iniciar las negociaciones, en caso de que en diciembre de 2004 consideraran que Turquía cumplía los criterios políticos y de que así lo recomendase la Comisión Europea, cosa que ésta hizo en octubre.

Al dar su recomendación, la Comisión subrayó los avances de Turquía e indicó las áreas donde se deben hacer mayores esfuerzos. Sin embargo, las conclusiones de la Comisión fueron claras: "considera que Turquía cumple de manera suficiente los criterios políticos y recomienda que se abran las negociaciones de adhesión". Si los líderes europeos se negaran ahora a iniciar las pláticas de adhesión con Turquía no sólo estarían contradiciendo sus decisiones anteriores, sino que estarían infringiendo claramente los repetidos compromisos políticos de la Unión con Turquía.

Por naturaleza e intención esas negociaciones se deben encaminar a la adhesión. Se espera que sean largas y difíciles. Pero para Turquía hay en ello un beneficio, ya que le dará tiempo para continuar –y profundizar—el proceso de transformación que ya está en curso.

Por su parte, la UE debe utilizar este intervalo para poner orden en su propia casa: ratificar el Tratado Constitucional y concluir la integración de los nuevos Estados miembros que ingresaron este ańo, así como aquellos –Bulgaria, Rumania y Croacia—que podrían unirse mientras se celebran las pláticas de adhesión con Turquía.

Sin duda, esta tarea no está más allá de las capacidades de la Unión. Si se supera el reto, para el momento en que Turquía y la Unión lleguen a una decisión definitiva, ambas partes habrán cambiado profundamente.

Dadas las características específicas de Turquía –su tamańo, posición geopolítica y tradiciones religiosas – su adhesión a la UE presenta tanto grandes retos como enormes oportunidades para ambas partes. Sin embargo, ninguno de los problemas se debe ver como obstáculo infranqueable para la membresía de Turquía. En efecto, en su informe, la Comisión ha mostrado cómo se pueden superar.

La mayoría de los argumentos que presentan quienes se muestran escépticos sobre la membresía de Turquía son, de hecho, falsos y engańosos. Sin duda todo el mundo sabe que Turquía ya se ha identificado a sí misma como Estado europeo y el resto de Europa la reconoció como tal hace décadas. Después de todo, żde qué otra manera podría ser miembro de pleno derecho de todas las organizaciones e instituciones europeas menos la UE?

A este respecto, Turquía es fundamentalmente distinta a los países de Africa del Norte y del Medio Oriente. Sencillamente no es cierto que el ingreso de Turquía abriría las puertas a países no europeos.

Es igualmente erróneo el punto de vista de que el Acuerdo de Asociación de Turquía de 1963 no tiene gran relevancia para su membresía en la UE porque en ese momento el carácter de la Unión era meramente económico. Desde el principio del proceso de integración, los padres fundadores de Europa dejaron muy en claro que el objetivo final era una unión política, y que la integración económica era sólo el primer paso.

Es absurdo insinuar que visionarios europeos como Adenauer y de Gaulle no se hayan dado cuenta de las consecuencias de su decisión de admitir a Turquía como miembro asociado de la CEE. En efecto, en esa oportunidad, el Presidente de la Comisión Walter Hallstein repitió en tres ocasiones que "Turquía pertenece a Europa".

Cuando el Consejo Europeo abrió el camino para la membresía de Turquía en 1999, tomó plenamente en cuenta el establecimiento de la Unión (política) Europea por el Tratado de Maastricht ańos atrás. Además, los miembros de la Convención Europea no pueden haber dejado de ver la posibilidad de que se dieran pronto las negociaciones de adhesión con Turquía. Por último, no hay razón para pensar que la nueva Constitución no puede dar cabida a la membresía turca.

El 17 de diciembre los jefes de Estado y de gobierno europeos deben tomar una decisión clara e inequívoca en favor de las negociaciones de adhesión con Turquía para cumplir con sus propios compromisos de hace mucho tiempo y velar así por los intereses más profundos de Europa. Esta es una fecha histórica; la credibilidad de la Unión Europea está en juego.

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