WEEKLY SERIES

INTERNATIONAL ECONOMICS

STRATEGIC SPOTLIGHT

GLOBAL FINANCE

ECONOMICS OF DEVELOPMENT

ECONOMIC AND REGULATORY POLICY

ECONOMIC HISTORY

ECONOMIC PERSPECTIVES

PUBLIC INTELLECTUALS

GLOBAL OUTLOOK

REGIONAL EYE

SPECIAL SERIES

PROJECT SYNDICATE

A Window on Russia

La implosión de la población de Rusia

English Spanish Russian French German Czech Chinese Arabic

2005-06-29

Hace años, Alexander Solzhenitsin acuñó la frase “preservación del pueblo”, queriendo significar la supervivencia cultural de Rusia. Hoy en día, esto se aplica a Rusia de manera mucho más literal.

Aunque soy físico de profesión, comencé a estudiar demografía hace cerca de 15 años, con la convicción de que el problema clave del planeta no era tanto la amenaza de la aniquilación nuclear sino la dinámica del crecimiento de la población. Fue amargo comprobar que Rusia enfrenta el problema opuesto: un rápido declive poblacional que amenaza cada aspecto de la vida nacional.

En efecto, sólo en los últimos diez años la población rusa ha disminuido en 9,5 millones de personas, a pesar de los muchos miles de rusos que han regresado de las ex repúblicas soviéticas. El índice de natalidad ha aumentado un poco desde el año 2000 y ahora es de cerca de 1,5 millones por año, pero esto está todavía entre 700.000 y 800,000 por debajo del índice de reemplazo.

Muchos observadores argumentan que los rusos no están teniendo suficientes hijos debido a que la vida les resulta demasiado difícil. Sin embargo, el problema no es tan simple. Estados Unidos, Europa, Japón, Australia y Canadá también han sufrido una reducción de sus índices de natalidad. En España, el índice de 1,07 de nacidos por mujer es incluso menor al de Rusia.

En lugar de ello, lo que da a Rusia un carácter único se origina en el alto índice de mortalidad temprana entre varones, lo que se puede atribuir directamente a una dieta deficiente y al alto consumo de alcohol y tabaco, e indirectamente a las tensiones producidas por los difíciles cambios sociales y políticos que comenzaron con la perestroika de Gorbachev, hace 20 años. El demógrafo soviético Boris Urlanis escribió un famoso artículo titulado “Es necesario cuidar a los hombres”, que causó conmoción cuando fue publicado hace cerca de 25 años. El argumento de Urlanis de que los hombres. y no las mujeres, son las criaturas más delicadas es incluso más pertinente hoy en día, cuando hay una decadencia de la vida familiar, la mitad de los matrimonios terminan en divorcio y la cantidad de niños sin padres llega a niveles nunca vistos.

En este punto es donde cabe la nueva interpretación de la "preservación del pueblo" de Solzhenitsin, quien recientemente sugirió que la idea nacional de Rusia se debería basar en la propuesta que Ivan Petrovich Shuvalov planteara a la Emperatriz Isabel hace 250 años. “Cada paso, cada ley se tendría que evaluar en términos de si ayuda a preservar el pueblo”, sostiene Solzhenitsin. “Si no lo hace, de nada sirve la ley.”

Su sugerencia es cruda, pero cierta en un sentido fundamental. Nuestro pensamiento público se encuentra fragmentado, y la intelligentsia del país, parcialmente responsable de plantear a la sociedad valores y metas, se está comportando de maneras a menudo destructivas. La mentalidad hedonista de vivir el momento, y la avaricia que ha estimulado, se encarnan en los casinos de Moscú, más numerosos que en cualquier parte de Europa o que en la misma Las Vegas.

Estos valores, reflejados en la manera como la gente se viste, su comportamiento en público y el lenguaje que habla, no son los valores de la vida humana. En Rusia se está generalizando una subcultura del crimen que está logrando el estatus de cultura oficial. Donde la intelligentsia no es cómplice directa, sus miembros, simplemente al mantenerse en silencio, se han negado a aceptar la responsabilidad que acompaña a la libertad. En contraste, Solzhenitsin, Tolstoi y otros escritores de la gran tradición literaria rusa comprendieron cabalmente esta responsabilidad.

En lugar de ello, la actual interpretación rusa de la libertad se caracteriza por una permisividad estrecha e individualista que es incompatible con las tareas colectivas. En otras palabras, la crisis poblacional rusa es la manifestación de una crisis de ideas.

Por supuesto, esto plantea la pregunta más general de si el declive de los índices de natalidad, en Rusia y otros lugares, implica una crisis de la idea liberal de libertad, con su énfasis en los derechos individuales.

Es claro que el liberalismo puede ser un factor que contribuye, en tanto y cuanto se lo entienda de manera primitiva como un concepto que no conlleve para el individuo ninguna obligación para con la sociedad. Es evidente que la creencia de que el liberalismo es responsable del declive de los índices de crecimiento y de la disfuncionalidad de las familias ha cobrado fuerza en occidente, produciendo libros populares como La muerte de Occidente , de Pat Buchanan.

No obstante, mi opinión es que la crisis es más profunda y que refleja una falta de conciencia sobre los caminos y objetivos del desarrollo humano, una ignorancia que no puede reducirse a la democracia al estilo occidental o a las ideas liberales. Para Rusia, el problema es simple debido a la gran intensidad de la crisis, que ha generado más niños sin hogar que los periodos posteriores a la Guerra Civil o la Segunda Guerra Mundial. La “preservación del pueblo” requiere nada menos que nuestros hombres acepten la responsabilidad de cuidarse a si mismos, para así poder cuidar adecuadamente a nuestros niños.

Sergei Kapitsa es profesor del Instituto de Física de Moscú.

You might also like to read more from or return to our home page.

La reimpresión de material de este sitio Web sin el consentimiento por escrito de Project Syndicate es una violación de las leyes internacionales de derechos de autor. Para obtener autorización, póngase en contacto con distribution@project-syndicate.org.
English Spanish Russian French German Czech Chinese Arabic

You must be logged in to post or reply to a comment.
Please log in or sign up for a free account.