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The Asian Century

Es hora de traer de vuelta a Mahatma Gandhi

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2009-06-05

NUEVA YORK – La victoria inesperada del Partido del Congreso en la elección general de la India fue recibida con euforia. Muchos creen que el Congreso -con su compromiso con los valores seculares, el crecimiento económico y la ayuda a los pobres- hoy tiene el mandato de transformar a la India en una gran potencia. Los intereses empresariales y financieros, en particular, están encantados con el resultado y hacen alarde de la bonanza que se generará a medida que el Congreso liberalice aún más la economía de la India.

Los norteamericanos están contentos de que la izquierda fastidiosa de la India, reducida a unas miserables 24 bancas, haya quedado prácticamente afuera del gobierno nacional. Los comunistas de la India habían intentado derrocar al gobierno liderado por el Partido del Congreso el año pasado en un intento por desarticular el acuerdo nuclear negociado por Estados Unidos, y habían prometido invalidarlo.

En cuanto a la amenaza de la derecha, cualquiera que anhele la paz en la región y menores tensiones en la India entre las comunidades religiosas está aliviado por la derrota del partido nacionalista hindú Bharatiya Janata (BJP, tal su sigla en inglés). La estrategia del BJP de acusar al Congreso de blando frente al terrorismo y demonizar a los musulmanes como una amenaza existencial para la India fracasó miserablemente.

Sin embargo, y desafortunadamente, la trayectoria económica que el Congreso está planeando, aunque puede estimular el crecimiento en el corto plazo, a la larga está en un curso de colisión tanto en materia de equidad como de sostenibilidad. A pesar de la retórica sobre el "crecimiento inclusivo", la brecha de riqueza de la India se ha ampliado durante los años de expansión económica excepcionalmente rápida.

La mayoría de los niños desnutridos del mundo vive en la India. Mientras que la gestión de la riqueza privada es una industria de crecimiento entre los aproximadamente 200.000 nuevos ricos de la India, 800 millones de indios viven con menos de 2 dólares por día. El suministro de agua de la India está extendido al límite, incluso frente a la realidad de que el calentamiento global está derritiendo rápidamente los glaciares del Himalaya de los que dependen millones de personas para la obtención de agua. Es más, el cambio climático amenaza con reducir la producción agrícola en hasta el 40% para 2080, cuando la India tendrá otros 450 millones de habitantes.

En ese momento, la consultora McKinsey & Company proyecta que el mercado de consumidores de clase media de la India habrá alcanzado los 600 millones de personas, el doble del tamaño de la población actual de Estados Unidos. Esas son noticias reconfortantes para los comerciantes minoristas que buscan nuevos mercados. Pero, ¿qué pasa con los restantes mil millones de habitantes de la India? ¿Y de dónde provendrán los recursos para fabricar todas las cosas que estos nuevos consumidores comprarán?

El camino hacia el desarrollo de la India quedó determinado el 22 de julio de 1947, cuando la Asamblea Constituyente de la India resolvió reemplazar la rueca de Mahatma Gandhi, o charka , por la rueda del dharma del emperador Ashoka en la bandera nacional de la India. La medida rechazaba simbólicamente lo que el gobierno entrante abandonó al asumir el poder: la visión de Gandhi de una sociedad agraria equitativa y sostenible basada en el consumo autosuficiente y reducido.

Para Gandhi, la rueca simbolizaba la necesidad de asumir una responsabilidad personal frente al consumo como una primera medida para alcanzar la justicia y la libertad para todos. Pero Jawaharlal Nehru, el primer primer ministro de la India, creía en la industrialización y la urbanización y catalogaba sabidamente a los nuevos megaproyectos que su gobierno suscribía como los "templos de la India moderna".

En su famoso discurso sobre la "cita con el destino" de la India, Nehru les prometió a los indios que su gobierno intentaría "acercar la libertad y las oportunidades al hombre común, a los campesinos y a los trabajadores de la India; combatir y poner fin a la pobreza, la ignorancia y la enfermedad; asegurar la justicia y la plenitud de la vida a todos los hombres y mujeres". Durante 63 años, la gran mayoría de la gente de la India ha esperado que se cumpliera esta promesa.

Mientras el Congreso se prepara para reasumir el poder, Rahul Gandhi, el biznieto de 39 años del hombre que hizo esa promesa, es el aparente heredero del actual primer ministro Manmohan Singh. Los observadores esperan que el joven Gandhi se convierta en primer de aquí a dos años.

El desafío esencial que tienen por delante él y su país no es pasar de un sistema económico en el que el Estado tiene más intervención a otro donde el Estado ejerza menos control, como creen muchos de los que festejan la victoria electoral del Congreso. Mientras el exceso burocrático, la corrupción arraigada y otras ineficiencias exigen una solución, el desafío real que se le plantea a la India es su lealtad con una visión de la modernidad del siglo XX.

El ex ministro de Finanzas Palaniappan Chidambaram ha dicho que su sueño es ver que el 85% de los indios viven en ciudades y sólo el 15%, a diferencia del 60% actual, se dedique a la agricultura, porque ser una sociedad agraria en la era moderna implica ser pobre e impotente. Ser "desarrollado" implica ser industrializado y urbanizado. Pero, para bien o para mal, ya no estamos en la era moderna. Las realidades posmodernas de nuestro presente sombrío se burlan de la modernidad.

Cuando le preguntaron qué pensaba de la civilización occidental, Gandhi genialmente respondió "Sería una buena idea". También dijo que "la Tierra ofrece suficiente para satisfacer las necesidades de cada hombre, pero no la codicia de cada hombre". Para Gandhi, la codicia condujo a la violencia, la violencia al militarismo, el militarismo a la guerra y la guerra a la aniquilación. Su filosofía de no violencia apuntaba a la forma más básica de la agresión humana: el apetito de tener más de lo que nos corresponde.

El desafío esencial de la India es tomar el legado de Gandhi y con audacia imaginar un futuro que sea diferente del presente de Occidente. Por supuesto, nadie alberga la ilusión de que la India o cualquier otro país abandone sus ciudades a favor de una vida tan simple como la vida por la que Gandhi luchó, pero esto no significa que la India no pueda buscar inspiración en los valores medulares de Gandhi.

Rahul Gandhi lleva el nombre, si no el linaje, del Mahatma (con quien no está relacionado). Si la India es afortunada, cuando asuma el liderazgo del Partido del Congreso, se permitirá buscar inspiración en la visión para la India de Mahatma Gandhi así como en la de su bisabuelo. Después de todo, fue de su matrimonio complicado de ideas de donde surgió esa India independiente. La visión de Nehru ya ha tenido éxito; ahora llegó el momento de traer de vuelta a Gandhi.

Mira Kamdar es miembro del World Policy Institute y de la Asia Society. Es autora de Planet India: The Turbulent Rise of the Largest Democracy and the Future of Our World.

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Kalindhi 11:58 13 Jun 09

The day some of the wise and moderate members of the Babri Masjid Action council okay the construction of the Ram Temple for the sake of harmony or a mass movement that includes all the religious and secular people come out with a suggestion to build a government hospital as a permanent solution, the BJP will become extinct. Since India is moving forward with progressive mind and the young generations are becoming more democrat and secular, such ideas cannot be called an utopian in the 21st century. So, if the BJP wants to stand as an alternative to the Congress, it cannot alienate any communities and their basic problems in principle. Our constitution guarantees us fundamental rights. At the same time, it prescribes our fundamental duties also. Uphold the constitution is one of our fundamental duties. Communalism, be it from majority or minority, is against of our founding principle.

For communists, to learn lessons from the mistakes is the good lesson. For that there is another lesson: to find what the mistakes are. The policy makers who are sitting in the ivory tower can have only a bird’s view. Even though the left had forced the earlier UPA government to adopt some people friendly programmes, they totally failed to implement the programmes in the West Bengal . The congress and the UPA allies took advantage from that in both Andhra and Bengal at the expense of the Left. The Left leaders have to ponder and be close to the common people. If some comrades still live in the hearts of people, it is because they had practiced principled life. They were known as people’s leaders. If the communists want to reinstate that quality, they cannot leave the common people in pathetic conditions. A leader cannot dictate now that all proletariats unite. It is the strong strategy yielding to the people’s minds that unite every one. No one expect soft communalism from the communists. Imperialism and communalism should be resisted with equal vehemence. The UPAs mandate is not an approval for the neo-liberalism.

The victory testifies to its stands on clear secularism and developmental aspirations to certain extent.. The empty slogans against imperialism and nuclear deal failed to dissuade the common man. Rahul factor played as a stimulant to prevent the young voters from apolitical trends. Modi behind L.K. Advani was a wrong equation and disrespect to judiciary. Varun Gandhis speech made a dent on its Muslim supporters. The mandate also backs the UPA to minimize post-election opportunism and horse trading for making a stable government. we hope the new government will be able to bring in prosperity for the poor in the next five years. Without uplifting the poor and downtrodden, the corporate India cannot shine.


ganeshpol 01:30 18 Aug 09

Yes soil of India has hungered for one more M.K.Gandhi.......................



AUTHOR INFO

Mira Kamdar is a senior fellow at the World Policy Institute and a fellow at the Asia Society. She is the author of Planet India: The Turbulent Rise of the Largest Democracy and the Future of Our World.