Thursday, August 21, 2014
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La crisis fiscal japonesa alcanza la mayoría de edad

TOKIO - ¿Ha acabado finalmente la parálisis política en Japón? Así lo sugiere el reciente acuerdo, tras un largo debate, entre el gobierno y los principales partidos de la oposición para duplicar el impuesto sobre el consumo, del 5% al 8% en 2014 y luego al 10% en 2015. Pero existe el riesgo real de que el gobierno confunda esta medida con el final del proceso de reformas. De hecho, es (o debería ser) apenas el comienzo.

Prácticamente desde cualquier perspectiva, la deuda oficial japonesa es la más alta del mundo. El volumen total en circulación de bonos del gobierno japonés (BGJ) llega a la casi insondable suma de US$ 9 billones, apenas por debajo de los US$ 10,5 billones de deuda pendiente de pago del total de los 17 país de la eurozona, que casi triplica al Japón en población.

Tan sombría se ha vuelto la situación fiscal japonesa que desde 2009  la emisión de bonos supera los ingresos fiscales. Los impuestos cubren menos de la mitad de los gastos del gobierno. Y el terremoto, el tsunami y el desastre nuclear del año pasado no hicieron más que empeorar el triste panorama fiscal, al hacer necesarios enormes gastos de reconstrucción. Japón emitió un récord de 55,8 billones de yenes (US$ 693,5 mil millones), o el 12% del PIB nominal, en bonos del gobierno durante el último año fiscal.

Por supuesto, los problemas fiscales de Japón no han hecho más agravarse en las décadas pasadas. Los ingresos tributarios por año se han reducido en un 30% desde que estallara la burbuja inmobiliaria en 1989, debido al lento crecimiento y a la deflación; los recortes que se aplicaron como medidas de estímulo durante la recesión los 90 apenas jugaron un papel secundario.

La única razón por la que el Japón ha sido capaz de mantener su posición fiscal es que el 93% de su deuda es interna (el Banco del Japón compra cerca de un tercio de los BGJ emitidos cada año). De hecho, en contraste con la fuga de capitales extranjeros que tanto daño ha causado a Europa, en la actualidad abundan los compradores extranjeros de BGJ, empujando las tasas de interés a sus niveles más bajos de la historia.

Por otra parte, el sector privado del Japón -sus hogares y empresas- está sentado sobre una montaña de ahorros, que se usan principalmente para la compra de BGJ. Debido a que el gobierno todavía puede tomar prestado, sobre todo de los propios japoneses, su balance se mantiene estable. Sin embargo, dado el envejecimiento de su población, ¿por cuánto tiempo puede seguir haciéndolo?

La mayoría de los principales economistas japoneses creen que la situación no se puede sostener, ya que un gran número de hogares formados por jubilados está utilizando cada vez más sus ahorros. La proporción de mayores de 65 años casi se ha duplicado en las últimas dos décadas, hasta el 23%, frente al 13% de Estados Unidos y el 16% de Europa. Si esta tendencia continúa, como parece probable, el mercado cautivo que los BGJ han tenido durante décadas comenzará a disminuir peligrosamente. Y, en ese momento, es improbable que los compradores extranjeros tomen el relevo.

Para llegar al acuerdo de aumentar el impuesto al consumo, el opositor Partido Democrático Liberal insistió en que se comenzara a abordar la principal limitación del déficit presupuestario: la cantidad que se destina a los beneficios de seguridad social para los jubilados. Pero en realidad el acuerdo no hace nada para solucionar ese problema.

El elevado número de personas de edad avanzada y jubilados hace que hoy el gasto en salud y seguridad social consuma el 29,2% del presupuesto, lo que representa un aumento de un tercio con respecto a 2000. Para satisfacer estas demandas, el gobierno ha tenido que reducir el gasto en educación e investigación, las dos áreas sobre las que se basó el ascenso económico del país después de la guerra. Y hoy suena menos cierto el viejo chiste de que el Japón no puede resistirse a construir puentes hacia ninguna parte si el gobierno los paga. El gasto destinado a obras públicas y proyectos innecesarios cayó este año al 5,1% del presupuesto, desde el 13% en el 2000.

Por supuesto, también se hace necesario hacer frente al sistema fiscal. Del mismo modo como el déficit japonés es sin duda monumental, es evidente que los asalariados japoneses tributan muy por debajo de lo que deberían. Incluso después de la propuesta de duplicar el impuesto al consumo, la tasa seguirá siendo la mitad del 20% (o más) de la aplicada en casi todos los países de Europa. El ingreso fiscal general representa más o menos un 27% del PIB, lo que deja a Japón en el puesto 28 entre los 35 países de la OCDE.

El gobierno no debe sobreestimar la cantidad de ingresos que puede recaudar con el aumento del impuesto al consumo, y cuánto puede reducir la brecha del déficit presupuestario. Por otra parte, hasta ahora no ha mostrado la menor preocupación de que esto pueda tener un efecto negativo sobre el consumo y afectar el crecimiento económico.

Hiromichi Shirakawa, economista jefe de Credit Suisse AG en Tokio, sugiere que pronto comenzará a evaporarse el aumento de los ingresos procedentes de la subida de los impuestos y que desaparecerá por completo en 5-7 años. Si tiene razón, el aumento acabará por equivaler a un dedo en el dique a punto de estallar de los problemas presupuestarios japoneses.

A pesar de sus dos décadas de problemas económicos, Japón sigue siendo la tercera mayor economía mundial, y crecerá alrededor de un 2% este año, y un 1,5% en 2013. Dado el estancamiento económico en que se encuentra el mundo, no parecen cifras tan negativas. Pero, para poder hacer frente alguna vez de manera eficaz a su dilema fiscal, tendrá que crecer más rápido que eso.

Para este tipo de crecimiento se requiere una estrategia creíble de reducción del déficit, lo que significa un plan que reconozca la realidad de la creciente proporción de jubilados. Las autoridades japonesas también tendrán que poner en marcha fuertes reformas liberalizadoras para abrir las muchas áreas de la economía que se encuentran protegidas de la competencia. Deben apuntar a  una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral; inducir a las multinacionales a invertir más en el país, y aumentar la competencia en los sectores mimados de la economía.

Si un país cuenta con las herramientas políticas para llevar a cabo un programa de reforma integral, ese es Japón. La unidad de los japoneses para responder a los desastres del año pasado demostró una vez más que, cuando se lo necesita, el espíritu nacional puede obrar milagros. Y no se debe pensar que la "gran generación", los hombres y mujeres que reconstruyeron un país devastado por la guerra y lo convirtieron en una potencia económica, no estaría dispuesta a sacrificarse por el bien mayor. Después de todo, salvaron a su país una vez; son más que capaces de volver a hacerlo.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

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  1. CommentedProcyon Mukherjee

    A very interesting dialogue that this article had brought up and one is reminded of Bernanke’s 1999 Paper, “Japanese Monetary Policy: A Case of self-induced paralysis”, as the word paralysis does feature in the discourse in a number of areas. First of all Bernanke, himself is proved wrong if I take his conclusion at the end of the paper, where he prescribed a Rooseveltian resolve to make sweeping changes in the banking system that would do exemplary monetary easing and secondly by devaluing the currency; both these initiatives means precious little now as we have interest rates near zero with hardly any further possibility of monetary easing or devaluing of the currency.

    The current perspective is an ageing population with high savings rates and even higher propensity to save than to consume and a consumption tax would further aggravate the savings over spending. This is an ultra-defensive strategy biased towards savings over consumption and essentially could act more towards the backstop for the $9 Trillion debt that is carried by the bulk of the population. This is not a budget- hole healing action at all.

    But still as some comments point out, Japan is far more resilient to shocks than the EU, which is plagued with debt spiral of the Southern nations with one creditor country Germany, that is unwilling to change its stance by stimulating its domestic economy through cessation of the wage freeze. It is a far more complicated problem to deal with.

    Procyon Mukherjee

  2. CommentedMichael Heng

    The economic problems facing Japan are both economic and cultural-political in nature. As Ms Kolke has correctly suggested, the human power shortage arising from ageing can be solved, at least in the short and middle term, by having more women participation. Those who are fit to work should be encouraged to remain longer in the work force, perhaps with re-designed work environment and flexible hours.
    Japan's problem also shows up the inadequacy in economic research. Why can't a country have a strong economy with negative growth when its population is decreasing? Why can't you run an economy with deflation? It is like trying to say that one does not know how to drive a car when it is not picking up speed.

  3. Commentedfernando fajardo

    I can see from Ms. Koike's article that the Japanese government deficit is largely financed by borrowing from its own people who happen to save a lot because they consume less and pay lower taxes. If the consumption tax is increased, the Japanes people will now have to consume lesser still and cut down their savings. Lower consumption will be bad for the Japanese economy while lower saving also mean that the Japanese people will have lesser money this time to lend to the government for it to spend. So unless the Japanes government will have other sources of money to spend in addition to what it collects in taxes and the little volume of money that it could now borrow from the people after the additional consumption tax, the Japanese economy will remained depressed.

  4. Commentedparthasarathy Shakkottai

    What is the problem? Japan is monetarily sovereign and can deficit spend as much as required. Japan is not an Euro country which has all the problems of a common currency with no federal bank. Koo explains all this deleveraging during Japan's lost decade in "The world in balance sheet recession:
    causes, cure, and politics
    Richard C. Koo (Nomura Research Institute, Tokyo)"
    http://www.paecon.net/PAEReview/issue58/Koo58.pdf
    which is a proof of MMT.

  5. CommentedMargaret Bowker

    Yes, hopefully, Yuriko Koike is right and Japan's political paralysis has lifted and this positive process will continue. The agreement between the government and leading opposition parties on the consumption tax was a significant example of effective politics. Clearly it was a very difficult issue, but perhaps continuity will be seen as possible.

      CommentedYoshimichi Moriyama

      Economics is a difficult discipline, perhaps like any other social science, if it is not ideology but science at all. I must confess my ignorance first.

      Japan has been in stagnant economy, long enough to come of age. It raised its consumption tax in 1997, nipping an incipient recovery in the bud and starting deflation all over again.

      As Mr. Richard Koo writes in the essay mentioned by Parthasarathy above, raising taxes can be harmful in deflation. Economics knows how to fight inflation but it does not know how to deal with deflation. This is the embarrassing situation of "You can pull at a string but cannot push at it." Prof. Stiglitz says there is no instance of a big economy's recovery by means of austerity.

      Even conceding that the 3% consumpton tax raise was necessary at this time of the economy, Japanese politicians took such a long time and made such a big fuss as if they were going to raise 1,000%. Such a long time and such a big fuss not because they had wisdom to see danger in a tax hike at this time of deep deflation -I wish they had such intelligence -but because they were afraid of getting their clients angry.

      Now politicians are already competing to earmark the expected revenues from the tax hike you mentioned for such uses as construction works the social value of which is dubious. They are trying to look after the vested interests.

      Our population is dwidling and rapidly aging. Our use of land, for example, is notoriously inefficient, which is the cause of high-cost agriculture and high prices for housing. This is one big reason why we have repeatedly failed to expand domestic demand in spite of one dose after another of economic stimulation pills. The fact that Ms. Koike wrote this Japan's Financial Crisis is a good testimony to the gravity of the problem.

  6. CommentedBill Hocter

    Ms. Koike-if you could bring a country with a declining population to greater than 2% sustained economic growth (requiring greater than 2-3% productivity growth), your talents were wasted in defense and national security. You should have been Prime Minister!

  7. CommentedYoshimichi Moriyama

    In my comment below, bubbles and bust is bubbles and busted, and Put One and Two is Put One and Two together, of course.

  8. CommentedYoshimichi Moriyama

    Japan's greatest generation - the men and women who rebuilt a war-shattered country into an economic powerhouse - is gone and no more. The generation which made the estate bubbles, bust them and has been fumbling for the past two decades, is a new, pampered generation.

    Here is a question of easy arithmatic. One: The Japanese do not try to act on their enviornments; they simply react to them (Ms. Chie Nakane, an anthropology professor of Tokyo Uniberstiy). Two: The Japanese dislike logics and philosophy; they love short poems the scope of which precludes extended narratives or developing complex ideas and, concentrating on immediate things, elicits emotional responses (Hajime Nakamura, H. Paul Varley and others).

    Put One and Two. What do you get?

    The answer is: Josephe Grew, U.S. ambassador to Japan until the outbreak of the Pacific War, wrote in his diary that the Japanese turn tail before difficult problems instead of facing up to them. One Japanese decision after another leading to the war was characterized by "drift" or "a long evolutionary process . A whole series of decisions of limited scope were taken, each building on the other and pushing the nation that much closer to war (Nobutaka Ike, Japanese Politics)."

    I can hardly share in Ms. Koike's optimistic ignorance or ignorant optimism as far as Japan's fiscal problem is concerned.

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