Friday, August 29, 2014
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El estado observador de Palestina

NUEVA YORK – Palestina ya no es una "entidad" sino un estado -o, para ser más precisos, un estado observador no miembro de las Naciones Unidas, algo así como la Santa Sede-. La propuesta palestina recibió el respaldo de 138 países miembro (Alemania, Gran Bretaña y otros 39 países se abstuvieron), mientras que sólo siete, entre ellos las islas Marshall, Palau y Panamá, se sumaron a Estados Unidos e Israel y se opusieron, lo que dejó a ambos más aislados que nunca.

El primer ministro Benjamin Netanyahu estaba furioso; tildó al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, de mentiroso y dio permiso para que se construyan 3.000 nuevos hogares judíos en el territorio palestino ocupado. Su ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, ya había amenazado con aplastar al gobierno de la AP en Cisjordania si avanzaba la votación en las Naciones Unidas.

Pero el único culpable de lo que pasó es Israel. Abbas y su primer ministro, Salam Fayyad, se han mostrado más moderados y más abiertos a iniciar negociaciones serias con Israel que cualquier otro líder palestino antes. La policía palestina ha cooperado con los israelíes para frenar la violencia en Cisjordania. Más que la confrontación violenta, la principal preocupación de la AP es mejorar la economía.

Sin embargo, al seguir construyendo asentamientos en territorio palestino, el gobierno israelí ha minado la autoridad de Abbas y de su gobierno de Fatah casi al punto de la impotencia. Más y más palestinos, hartos de la inutilidad de lo que se sigue llamando "proceso de paz", creen que el feroz rival de Fatah, Hamas, el movimiento islamista que gobierna Gaza, tiene maneras más efectivas de salir del punto muerto actual. El fracaso de los métodos pacíficos de Abbas hizo que la alternativa de la violencia parezca cada vez más atractiva.

Hamas también surgió como el ganador moral después del más reciente -pero seguramente no el último- enfrentamiento militar. Lejos de intimidar a los palestinos bombardeando Gaza y movilizando tropas, los israelíes hicieron que Hamas pareciera heroico en su resistencia. Una vez más, Abbas parecía débil en comparación. Es por eso que necesitaba tan desesperadamente una victoria en las Naciones Unidas. El ascenso diplomático de Palestina le ofreció un salvataje.

¿Los israelíes realmente querían un resurgimiento de la violencia islamista en Gaza, el potencial colapso de la política pacífica en Cisjordania y ahora el derecho de un estado palestino reconocido de llevar a Israel ante la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra? Si no era así, ¿por qué son tan torpes?

Pareciera que Israel está cometiendo el mismo error que cometieron otros en el pasado. Ya quedó comprobado varias veces que la intimidación militar a civiles no quiebra su moral y los enfrenta a sus propios líderes, por más terrible que sea el régimen. Por el contrario, las penurias compartidas normalmente fortalecen los vínculos entre los ciudadanos y sus gobernantes. Así sucedió en las ciudades alemanas bombardeadas durante la Segunda Guerra Mundial; así fue en Vietnam; y así está pasando en Gaza. 

Pero existe otra manera de analizar la situación. Decir que el gobierno israelí es torpe es no entender el punto principal. Israel no tiene muchas ilusiones de que los palestinos derroquen a sus propios líderes. De hecho, un Hamas fortalecido puede hacerles el juego a los israelíes de mano dura que hoy están en el poder. Ellos pueden apuntar a la retórica violenta, antisionista y, sí, antisemita de los islamistas radicales y decir que no hay trato posible con los palestinos. La amenaza de un palo largo es el único lenguaje que los nativos entienden.  

Mantener a los palestinos divididos entre revolucionarios islamistas y Fatah, más centrado en los negocios, es un hecho que encaja de manera admirable en las intenciones israelíes. Mientras Fatah pueda mantener las cosas más o menos bajo control en Cisjordania, y lo único que pueda hacer Hamas es lanzar misiles periódicamente en la frontera israelí u ocasionalmente hacer volar un ómnibus por los aires, Israel puede fácilmente convivir con el status quo. Aquellos israelíes que creen que una solución de dos estados no se puede alcanzar se sienten reivindicados; aquellos que simplemente no quieren que convivan dos estados están igualmente satisfechos.

Desde la perspectiva del actual gobierno israelí, entonces, la estrategia correcta es mantener al gobierno palestino en Cisjordania débil y desequilibrado, sin llegar a derrocarlo, y contener a Hamas con manifestaciones periódicas de poder militar (destruyendo a la vez misiles de largo alcance que pueden ocasionarle un daño serio a Israel).

Las políticas israelíes no son genocidas, como les gusta decir a algunos comentaristas, no siempre libres de un sentimiento antisemita. Muchos palestinos han sido asesinados bajo el régimen israelí, pero su cantidad no está ni siquiera cerca del número de civiles musulmanes que están siendo torturados, asesinados y mutilados por los gobiernos musulmanes todos los días. Sin embargo, Israel es un poder semi-imperial, que utiliza métodos coloniales tradicionales: gobernar por poder, dividir a los potenciales rebeldes, recompensar la reverencia y castigar a la oposición.

La historia colonial demuestra que este tipo de régimen es frágil. La humillación no es una base firme para una estabilidad a largo plazo. Llega un punto en que las promesas de independencia ya no convencen a nadie. Fomentar la resistencia violenta desmoralizando a quienes todavía pueden escuchar razones es una invitación al desastre. Las posibilidades de un acuerdo pacífico se desvanecen. La violencia es lo único que queda.

Una cosa es que las colonias estallen del otro lado del mundo. Otra muy diferente es si la colonia está al lado, y el poder colonial está rodeado de países con una simpatía limitada por un caos que, en gran medida, él mismo generó.

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  1. Commentedphilip meguire

    The only real difference between Israel-Palesting and apartheid South Africa, and French rule in Algeria, is that in Israel-Palestine, the rulers and holders of advanced technologies are the demographic majority. For now. Recall the eventual fate of apartheid and French rule.

    We also need to (re)read Isaiah Berlin's "The Fox and the Hedgehog."

    Let us beat swords into ploughshares.

  2. CommentedJayson Rex

    Actually, Palestine does not exist. In Cisjordan there are two micro entities - Gaza under the control of the terrorist group Hamas and the PA in the West Bank under the control of the terrorist group Fatah.

    These two groups are usually at war with one another and have killed more "Palestinians" than Israel ever did since the creation of the Jewish State.

    The U.N. vote impresses no one since its anti-Israel posture is known to one and all. In fact, U.N. being dominated by dictatorships with very few democracies as members, will be soon "deactivated" and replace by the United Democratic Nations where, for example. not a single Islamic state will be accepted - oil or no oil.

      CommentedChris Booker

      Actually, Hamas has been democratically elected. Apparently it's all well and good for the western world to name a democratically elected group a terrorist organisation if they don't agree with the results of free and fair elections.

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