Exit from comment view mode. Click to hide this space
Email | Print

Inspección, no invasión

Esta semana Hans Blix, el jefe de los inspectores de armas de la ONU, proporcionó al Consejo de Seguridad un informe interino acerca del estado del cumplimiento por parte de Irak de todas las resoluciones que le exigen eliminar sus armas de destrucción masiva. Su determinación definitiva tiene plazo para el 27 de enero. A medida que la fecha se acerca, continúa a un ritmo furioso la acumulación de tropas de Estados Unidos alrededor de Irak, y los británicos también se están movilizando. ¿Debe ser inevitable la guerra en el caso de que el Sr. Blix anuncie que Irak no ha cumplido sus obligaciones?

Lejos de ello. En la vital lucha por desacelerar la proliferación de armas de destrucción masiva, imagine que fuera posible someter a un sospechoso de violar los acuerdos al sistema más intrusivo y continuo de inspecciones internacionales, mucho más allá de lo que postula cualquier tratado internacional. Sin duda que el mundo sería un lugar más seguro y la potencia que ayudara a imponer tales inspecciones recibiría alabanzas por su visionaria capacidad de liderazgo.

Un sistema de inspecciones así existe. El país que las está sufriendo es Irak, la potencia que ayudó a imponerlas es Estados Unidos. Si las cosas quedaran aquí, habría un sinnúmero de razones para alabar la calidad de estadista del Presidente George W. Bush. Sin su determinación, respaldada por una altamente creíble demostración de fuerza militar y una hábil diplomacia, los programas militares de Irak no estarían expuestos a un escrutinio más intenso que el que se aplicaría hoy en día a cualquier otro posible sospechoso de proliferación en el mundo.

La amenaza creíble de una guerra ha sido esencial para alcanzar este extraordinario logro. Pero precisamente porque es tan extraordinario es difícil ver cómo hacer realidad esas amenazas, iniciando una guerra, puede tener algún sentido.

Si en el curso de las inspecciones Irak quedara expuesto como un país que ha mentido y engañado, esto sería una confirmación de la eficacia de las inspecciones, pero difícilmente justificaría represalias militares. La mejor de las "serias consecuencias" sobre las que el Consejo de Seguridad de la ONU ha advertido en el caso de que Irak no cumpla sus obligaciones sería una iniciativa aun más intensa para destruir sus armas ilícitas, mediante inspecciones continuas de las capacidades militares ofensivas del país: inspectores, no invasores.

Es verdad que esto requiere una gran habilidad para caminar sobre la estrecha línea que separa la disuasión efectiva de la acción precipitada. Para hacer que un país hostil cumpla con las exigencias, la amenaza de una acción militar debe verse como algo real y la voluntad de cumplir sus amenazas por parte de la potencia que busca disuadirlo debe ser clara y evidente. Hay que reconocer que el Presidente de Estados Unidos no ha perdido todavía su equilibrio en este estrecho camino.

Sin embargo, muchos de sus asesores más cercanos parecen decididos a empujarlo a la guerra y la retórica belicosa ha estado tan presente en las declaraciones estadounidenses que el no atacar a Irak se podría interpretar como un fracaso del liderazgo presidencial.

Si las Grandes Potencias van a la guerra, es generalmente porque sus líderes temen que su credibilidad se vea afectada si actúan de otra manera. El partido de la guerra en Washington está apresurándose a usar el argumento de la credibilidad para forzar la mano del Presidente. Sin embargo, hasta los más entusiastas partidarios de una acción militar contra Irak tienen que admitir que tomar ese camino presenta riesgos considerables, y ningún experto en la región que yo conozca comparte la visión, popular entre los orientólogos de salón, de que un cambio de régimen en Bagdad generará un periodo de paz y estabilidad en todo el Medio Oriente.

Por lo tanto, quienes deseen detener la escalada hacia una guerra innecesaria y riesgosa deben presentar su propio argumento sobre la credibilidad. Deben comunicar al Presidente de EEUU y al público estadounidense que Estados Unidos puede estar orgulloso de lo que ha logrado y que, más aun, una guerra contra Irak desperdiciaría la inmensa ventaja de haber demostrado que las inspecciones internacionales efectivamente pueden reducir los peligros de la proliferación de armas.

Deben alabar públicamente el porte de estadista del Presidente por haber dado al mundo el instrumento más efectivo contra la propagación de armas de destrucción masiva, así como por limitar la influencia de Irak en el Medio Oriente y debilitar el régimen de Saddam. La credibilidad internacional del Presidente Bush, deberían enfatizar, no se ve afectada por evitar una guerra sino que se beneficia por haber logrado controlar las iniciativas militares de Irak, hasta ahora encubiertas. Para dar crédito adicional a sus argumentos, no deberían dejar dudas de que si la guerra llegara a ser la única opción, estarían del lado de EEUU. Pero también deberían poner énfasis en que la guerra no es la única "seria consecuencia", y ciertamente no una automática, que se debe seguir si Irak no cumple las exigencias.

Por supuesto, algunos de los aliados de EEUU están en mejores condiciones que otros para hacer llegar estos puntos al público del otro lado del Atlántico. Lamentablemente, el gobierno alemán, a través de la campaña del Canciller Schroeder para la reelección en septiembre pasado, se las arregló para quedar sin ninguna autoridad en la materia. Afortunadamente hay otros, en particular la Inglaterra de Tony Blair, que pueden llevar el mensaje que otro gran británico que todavía disfruta de inmenso respeto en EEUU, Winston Churchill, resumió en estas palabras: "La negociación y la conciliación son mejores que la guerra". La inspección es mejor que la invasión.

Reprinting material from this Web site without written consent from Project Syndicate is a violation of international copyright law. To secure permission, please contact us.

Exit from comment view mode. Click to hide this space

Comments (0)

You need to login in order to leave a comment. If you do not yet have an account, please register.

Show comments of
close

The two commenting options explained

Watch a 1 minute video
to discover how you can comment on the entire article or a specific paragraph. The two images below also explain the two ways of commenting.

1) Entire article comment
Once logged in, simply click inside the comment box where it says "Enter text here." Enter and post your comment.

2) Paragraph comment
Please log in first. Then click to the left of the desired paragraph. Your cursor will automatically move to the comments box. Enter and post your comment.

Top Project Syndicate commentaries

Email this article

Your name is required.

Your email is required.


Your friend's name is required.

Your friend's email is required.


A message is required.