Friday, October 31, 2014
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El huracán Sandy y el cambio climático

ATHENS (GEORGIA) – En las últimas semanas de la temporada norteamericana de huracanes, época en la que no se espera que una supertormenta cause daños generalizados en la costa oriental de los Estados Unidos, el huracán Sandy nos recuerda la sombría amenaza de los episodios climáticos extremos. Con la más baja presión central de la temporada de huracanes en 2012, Sandy puede haber causado daños de hasta 20.000 millones de dólares, por lo que ha resultado ser una de las supertormentas más costosas de la Historia.

Sandy se combinó con un sistema meteorológico que avanzaba desde el Este, lo que creó grandes dificultades a los pronosticadores y unas condiciones climáticas sin precedentes para la región. Una tormenta similar azotó a Nueva Inglaterra hace veinte años, pero Sandy ha sido peor, al ir acompañado de vientos huracanados, lluvias torrenciales y graves inundaciones de las costas en todo el populoso corredor nordoriental y atlántico central.

Naturalmente, algunos intentarán relacionar Sandy con el cambio climático. El mismo juicio apresurado se dio a raíz de los brotes de tornados en masa de los últimos años en los Estados Unidos, pese a que la bibliografía científica no respalda en gran medida esa conexión. Así, pues, desde la perspectiva del cambio climático, es mejor adoptar una opinión mesurada sobre Sandy para que las reacciones apresuradas no perjudiquen al crédito científico.

Pero no es un gran motivo de consuelo. Según la gigantesca compañía de seguros Munich Re, los desastres meteorológicos y climáticos contribuyeron a más de una tercera parte de un billón de dólares en daños a escala mundial en 2011 y el total de este año podría llegar a superar esa cantidad. Existe documentación en aumento de las vinculaciones entre cambio climático y aumento del nivel del mar, olas de calor, sequías e intensidad de las precipitaciones y, aunque las investigaciones científicas sobre los huracanes y los tornados no son tan concluyentes, ese aspecto puede estar cambiando.

De hecho, informes recientes del  Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas y otros estudios científicos indican que la intensidad de los ciclones tropicales (es decir, los huracanes) aumentará a consecuencia de unas aguas más calientes. Y no cabe duda de que nuestra atmósfera y nuestros océanos se están calentando y hay un gran calor residual almacenado en el océano, que se liberará en un momento futuro. Algunos estudios han indicado incluso que los ciclones tropicales pueden ser más “torrenciales”. No cabe duda alguna de que los niveles del mar han aumentado en el último siglo y siguen haciéndolo, a consecuencia del cambio climático, y el aumento de las tormentas se combina con esos niveles más altos del mar, con lo que se intensifican las pérdidas provocadas por las inundaciones allí donde azotan.

Las temperaturas de la superficie del mar a lo largo de la costa nordoriental de los EE.UU. son unos cinco grados Fahrenheit superiores a la media, lo que contribuyó a intensificar Sandy justo antes de que llegara a tierra. En este momento, resulta prematuro vincular la gravedad de la tormenta con unas temperaturas más calientes en la superficie del mar, porque sabemos que existe una variabilidad regional, pero, desde luego, la relación es verosímil.

Además, los niveles del mar a lo largo de la costa nordoriental de los EE.UU. están aumentando hasta cuatro veces más rápidamente que la media mundial, por lo que esa región resulta más vulnerable a las inundaciones provocadas por las tormentas. Y a este respecto la conclusión es que toda formación de tormentas costeras producirá más inundaciones por el aumento del nivel del mar.

También conviene observar que una configuración atmosférica conocida como “bloqueo”, zona de altas presiones persistentes que puede haber sido la causante de un deshielo sin precedentes en Groenlandia, fue la razón más probable de que Sandy avanzara tierra adentro en lugar de por el mar. Es demasiado pronto para decir si la configuración de bloqueo es una manifestación de variabilidad meteorológica, una variación climática de corta duración, o resultado del cambio climático.

Los avances en los pronósticos meteorológico numéricos durante los últimos decenios han ampliado nuestra capacidad de “ver” el futuro. En septiembre de 1938, antes de que se dieran todos esos avances, un huracán devastó gran parte de Nueva Inglaterra. Antes de su llegada, no se hicieron avisos. En la actualidad, gracias a los satélites, los globos meteorológicos, las supercomputadoras y los pronosticadores muy duchos, podemos prever un tiempo peligroso hasta con una semana de antelación. Se están produciendo avances similares en la modelización climática, gracias a las mejoras metodológicas y a unos datos mejores.

Como mínimo, debemos velar por que los centros de modelización climatológica y meteorológica de primera categoría cuenten con la financiación y los recursos humanos necesarios para aplicar las técnicas de predicción más avanzadas. La predicción meteorológica numérica fue inventada en los EE.UU., pero actualmente otros países han desarrollado una capacidad de modelización inmensa. Por ejemplo, el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo, de Gran Bretaña, ya había anunciado la llegada de Sandy a las costas orientales varios días antes que el mejor modelo americano.

El mundo necesitará más cooperación en los próximos años, cuando el cambio climático empiece a combinarse con episodios meteorológicos extremos y a exacerbarlos, a fin de que se pueda disponer del tiempo necesario y prepararse para los desastres. También necesitaremos la colaboración entre los Estados, el sector privado y el mundo académico que con frecuencia propicia mejoras en los pronósticos.

Las reuniones científicas son foros fundamentales para compartir investigaciones, revisar las nuevas metodologías y crear nuevas asociaciones. Muchas de ellas son internacionales, por lo que se deben fomentar esas actividades, incluso en tiempos difíciles para los presupuestos estatales. No está fuera de lugar preguntarse en qué medida podríamos predecir o evaluar una tormenta como Sandy sin los conocimientos y la capacidad obtenidos mediante dicha colaboración internacional.

No sabemos si las supertormentas como Sandy son precursoras de una “nueva normalidad” en la difícil e imprevisible relación entre el cambio climático y los episodios meteorológicos extremos, lo que no quiere decir que no haya o no pueda haber una conexión, sino que aún no se han hecho las investigaciones científicas necesarias para demostrarla (o refutarla). Así es como funciona la ciencia rigurosa. Sandy ha brindado una poderosa demostración de la necesidad de apoyarlas.

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  1. CommentedFrancisco Alves

    There is no "new normal". "Normal" can only exist when it is not influenced by external factors. Let's just stop looking at the tree. When we look around again the forest will be gone and that tree with it.

  2. CommentedZsolt Hermann

    The problem is when ever we enter these debates, personal or group interest immediately trigger reflex responses to sweep the data and facts under the carpet.
    The greatest effort is put into denying the human contribution to these changes, to lessen any responsibilities from our part.
    And it is not just from strong interest groups, or corporations, but from everybody, none of us would like to accept that we have a negative effect on the world around us.
    But we cannot deny what is happening, it is not only the tropical storms, but the geothermal activity all around the globe with rising number, and intensity of volcano activity and earthquakes are also on our account,and despite people calling the extreme summer temperatures all over Europe for example "heat-waves", I do not think we can use such expressions when those temperature are the up 5 years in a row, and steadily rising.
    And in terms of human involvement we really only scratching the surface.
    If we try to look at it from the dynamic point of view of ecosystems then we see a much starker picture.
    There is no denying that the whole Earth, and possibly the Universe is a single, living ecosystem, with a very intricate interconnections, combination of forces, and laws primarily aimed at one thing: maintaining an overall balance and homeostasis in order to maintain structure, and in the case of living organism, growth, life.
    If we look at the inanimate, vegetative and animal levels of nature, each and every part, species, organism is automatically, instinctively in balance with this ecosystem, absorbing, emitting the necessary amount for survival, and reproduction, but never beyond.
    If for some reason any species could not maintain this equilibrium, they did not survive evolution.
    There is also no denial that the human species is way beyond its necessities, absorbing and emitting from and into the natural system materials that are multiple times over the natural necessities for survival and reproduction, and this imbalance, and opposition to the natural system has reached its maximum recently in the form of the excessive, overproduction, over consumption constant quantitative growth model, reaching and leaving peak points in exhausting human and natural resources.
    At the same time, again opposed to any other living species, humans live based on opposing and exploiting each other to the point of eradicating nations, cultures.
    The "human cancer" reached end stage.
    Most people would look at nature as "mindless" or random, but it is not the case, the forces and laws of balance and homeostasis, self-adjustment are working tirelessly, otherwise the system could not exist. And there is no appeal process here, the laws of nature are absolute.
    In conclusion we could say that at the moment the vast natural system around humanity, which system is infinitely larger and stronger than human beings, started fighting back, and is prepared to reject this harmful species as a foreign body. The imminent collapse of the unnatural, unsustainable financial, economical system is just another sign how nature self-corrects, removing unnatural, harmful processes, regardless of what tricks, "solutions" we think we have up in our sleeves.
    The blows that are likely to quicken and intensify are not comparable to even the harshest nuclear wars humans can come up with, we are facing forces we cannot even comprehend or predict.
    The system is not going to change, it has to maintain, preserve its integrity, only humans can learn, understand and adjust, this capability elevates us above other lifeforms, and give as the capability to become the benevolent "rulers" of this system, being partners with it.
    The question is whether this adaptation is coming in the form of wise understanding and conscious, pro-active manner, or as a result of the blows, falling on our knees.

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