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La batalla por la Constitución de Turquía

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2010-09-02

ESTAMBUL – El 12 de septiembre los turcos votarán un conjunto de enmiendas a la constitución propuestas por el Partido por la Justicia y el Desarrollo (AKP), que ha estado en el poder durante ocho años. Puesto que la votación coincide con el trigésimo aniversario del golpe militar de 1980, el Primer Ministro Recep Tayyip Erdogan presenta el referendo como una oportunidad de rechazar el legado del régimen militar.

La constitución turca ha sufrido varios cambios desde el golpe, pero su núcleo antidemocrático sigue intacto y, lamentablemente, las propuestas actuales no modifican en lo esencial la situación.

La mayor parte de las enmiendas anteriores se basó en acuerdos entre los partidos de gobierno y oposición, y no fueron sometidas al voto popular. Esta vez el AKP actuó por su cuenta y apenas pudo reunir en sus propias filas la mayoría necesaria para convocar a un referendo. Lejos de ser una oportunidad de que el pueblo condene el golpe en su aniversario, el referendo es testimonio de la incapacidad del AKP de lograr un apoyo general para su proyecto.

El año próximo se deben realizar nuevas elecciones generales, y los grupos de defensa de la sociedad civil habrían preferido que se diera prioridad a rebajar el mínimo de un 10% de los votos para que los partidos entren al parlamento, ampliando así la participación política y, a continuación, hacer que el nuevo parlamento tratara las reformas constitucionales.

Sin embargo, eso estaba fuera de discusión: el AKP resultó beneficiado con las reglas que se implementaron en las elecciones generales de 2002 y 2007, convirtiendo en ambos casos las pluralidades del voto popular en grandes mayorías parlamentarias.

En 2007, el gobierno del AKP pareció brevemente interesado en una nueva constitución, tras haber sufrido amenazas de un golpe militar justo antes de las elecciones. Se asignó a un distinguido grupo de académicos la tarea de crear un borrador. Sin embargo, antes de que hubiera debate público alguno, el AKP decidió enmendar apenas dos artículos de la carta fundamental para permitir que las estudiantes universitarias utilizaran pañuelos en sus cabezas en los recintos de estudio.

La enmienda logró la aprobación del parlamento, pero tras ello fue rechazada por el Tribunal Constitucional. Más aún, en un caso presentado ante el Tribunal, el apoyo del AKP a la enmienda se usó como evidencia de que el partido estaba violando la constitución secular turca. Finalmente, se lo consideró culpable y debió pagar una multa. Desde el punto de vista del AKP; el Tribunal Constitucional -y el poder judicial en general- ha reemplazado al ejército como el último bastión del establishment secularista de Turquía.

A continuación, el AKP trazó una serie de enmiendas constitucionales que cambiarían la composición del Tribunal Constitucional y el Consejo Supremo de Jueces y Fiscales Públicos, la entidad a carga de la nominación y ascenso de los jueces y fiscales. Añadió otros cambios para dar la impresión de que se trataba de una iniciativa de apoyo a la democracia. En realidad, el AKP insistió en someter todo el conjunto a un solo voto de "sí" o "no", a pesar de los reiterados llamados de los grupos de la sociedad civil y los partidos de oposición a permitir que cada una de las enmiendas se vote por separado.

Una nueva enmienda "democrática" crearía una oficina del defensor del pueblo, u 'ombudsman' (largamente exigida por la Unión Europea), pero sin garantías de autonomía. De manera similar, una cláusula de acción afirmativa para la mujer guarda pocas diferencias con la que ya existe en la constitución actual. Se daría a los empleados públicos el derecho a negociación colectiva, pero no a hacer huelgas. La autoridad de la justicia militar se vería limitada en cierta medida.

La más importante de las enmiendas es la derogación del Artículo Provisorio 15, que ha dado inmunidad judicial a todos los actores del régimen militar posterior al golpe de 1980. El valor simbólico que esto pueda tener se ve opacado por el estatuto de limitaciones que ya impide toda acción legal en torno a este asunto. Las propuestas de la oposición de afinar esta cláusula fueron rechazadas por los líderes del AKP.

Esas no son más que distractores. Las enmiendas clave que el AKP desea hacer aprobar aumentarían la cantidad de titulares del Tribunal Constitucional y el Consejo Supremo, pero sin cambiar de manera significativa la manera como estas entidades hacen sus nombramientos. El presidente -elegido directamente desde que otra enmienda impulsada por el AKP fuera aprobada por referendo en 2007- mantiene así su papel predominante, lo que subraya la confianza del AKP de que seguirá controlando la presidencia en los próximos años.

Sin embargo, a los votantes turcos les importan menos las enmiendas que los empleos, la seguridad social y la constante pérdida de vidas en la interminable guerra con los rebeldes kurdos del PKK. En gran medida, el AKP ha desperdiciado la buena voluntad que lo llevó al poder en una oleada de rechazo a la corrupción rampante de la vieja élite política. Ha creado su propia élite y comparte la misma cultura política. El pueblo basará su voto en el referendo no en la sustancia de las enmiendas, sino en cómo se siente acerca de los ocho años de gobierno del AKP.

La derecha nacionalista y la centroizquierda estatista están haciendo campaña contra las enmiendas, los grupos de tendencia islamista las están apoyando y los grupos kurdos propugnan un boicot al referendo, sin desear apoyar al gobierno actual ni al establishment secularista. Más aún, los socialistas y la izquierda liberal se encuentran divididos sobre si es mejor dar algunos pasos en la dirección adecuada que ninguno; quienes se oponen arguyen que estos cambios a medias a la constitución impedirían la realización de reformas reales.

Tras una campaña que se ha arrastrado por meses, el referendo ha polarizado por completo la política turca. Se gane o pierda, es improbable que este pernicioso efecto se diluya.

Haldun Gülalp es profesor de Ciencias Políticas y Director del Centro de Estudios Globales de la Universidad Técnica Yildiz de Estambul.

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