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Todo sigue igual para Gaza

CIUDAD DE GAZA – El presidente palestino Mahmoud Abbas acaba de presentar personalmente ante el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, el pedido de que Palestina sea reconocida como miembro pleno del organismo. Queda por ver si Hamas, que controla la Franja de Gaza desde junio de 2007, apoyará finalmente esta iniciativa de la Autoridad Palestina de Abbas, con base en Cisjordania y con la que los enfrenta una amarga rivalidad.

La razón por la que Abbas y sus colegas se decidieron a presentar su reclamo ante las Naciones Unidas fue que hace ya más de un año no hay avances en las negociaciones con Israel. Además, la idea de que las negociaciones no llevarán a nada se refuerza por el hecho de que la construcción de asentamientos israelíes en Cisjordania no se detiene; y el pedido de reconocimiento sería un modo de llevar a la práctica las numerosas resoluciones de la ONU favorables a una solución con dos Estados.

Hay además un amplio consenso con la idea de que la primavera árabe ha servido a los líderes palestinos de aliciente para buscar un cambio de las reglas de juego. Los árabes de toda la región, aunque tienen sus propios asuntos internos de los que preocuparse, también impulsan un apoyo más activo a la causa palestina por parte de una nueva generación de líderes.

La caída del régimen de Hosni Mubarak en Egipto, la posterior salida del embajador israelí en El Cairo, el levantamiento político en Siria y la expulsión del embajador israelí de Ankara provocan en el liderazgo israelí mucha incertidumbre. Los fracasos de la diplomacia del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu han dejado a Israel más aislado que nunca, tanto en la región como en el mundo. Abbas, cuyo pedido cuenta con el respaldo unánime de los países árabes y de la mayoría de los países islámicos, está seguro de que los árabes apoyarán a los palestinos sin importar las consecuencias.

Se cree que más de 120 países suscribirán el pedido de soberanía de Palestina. Pero para lograr el reconocimiento pleno, los palestinos deben obtener la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU y el apoyo de dos terceras partes de la Asamblea General. Los Estados Unidos han amenazado con vetar la resolución en el Consejo de Seguridad, mientras que el Congreso de ese país también ha advertido que podría suspender las ayudas estadounidenses a la Autoridad Palestina. Los miembros de la Unión Europea siguen divididos y todavía esperan que se encuentre una salida negociada o que aparezcan otras alternativas.

Israel acusó a la estrategia palestina de ser una iniciativa unilateral y amenazó a los palestinos con severas represalias. El ministro de relaciones exteriores de Israel, Avigdor Lieberman, sugirió la anulación de los acuerdos de Oslo, que se firmaron con la Organización para la Liberación de Palestina en septiembre de 1993 y dieron lugar a la creación de la Autoridad Palestina en 1994. Israel también analiza la posibilidad de suspender las transferencias de impuestos y aranceles aduaneros a los palestinos y amenazó con anexar partes de Cisjordania.

Al mismo tiempo, Hamas sospecha que con su intento de obtener el reconocimiento de la ONU, Abbas busca presionar a Netanyahu para resucitar las negociaciones de paz según las fronteras de 1967, posición que Hamas rechaza. El temor de Hamas es que si se presiona a Israel y, por decir algo, los israelíes detienen la construcción de asentamientos, la posición de Abbas resultaría fortalecida. Hamas repudió el discurso de Abbas en la ONU y el pedido de soberanía, porque supone renunciar al 78% del territorio histórico de Palestina y pone en riesgo el derecho al retorno de los refugiados palestinos.

Mientras tanto, en mayo de este año Hamas y Fatah (el movimiento nacionalista secular que controla la Autoridad Palestina) firmaron un acuerdo de reconciliación, pero todavía no está claro qué repercusiones tendrá eso. Si bien algunos comentaristas mostraron la esperanza de que el acuerdo pueda significar un apoyo tácito de Hamas a la estrategia de negociación de Abbas, no es nada seguro.

De hecho, en Hamas están convencidos de que cualquier éxito de Abbas y la Autoridad Palestina sembraría más dudas sobre el liderazgo de Hamas y aumentaría su aislamiento dentro de la Franja de Gaza sitiada por Israel. Si Hamas apoyara la creación de un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967, eso significaría al menos un reconocimiento indirecto de Israel. Pero Hamas se mantiene firme en rechazar cualquier concesión territorial e insiste en que toda la Palestina histórica debe estar bajo jurisdicción musulmana.

En los palestinos de la Franja de Gaza, que ya llevan más de cuatro años sufriendo el estado de sitio y el aislamiento, el pedido realizado ante la ONU no despierta ningún interés. Ya bastante ajenos se sienten a los intentos del gobierno de Salam Fayyad para crear un Estado en Cisjordania. Los palestinos de Gaza están frustrados y desesperados por la pobreza y el desempleo, y vista la lentitud en implementar el acuerdo de reconciliación entre Hamas y Fatah, tienen pocas esperanzas de que se produzca algún cambio significativo.

Aun si Palestina finalmente consigue el reconocimiento pleno de la ONU, los palestinos saben que será poco más que un gesto simbólico. Después de todo, ya en su momento más de 100 países reconocieron al Estado palestino cuando Yasser Arafat declaró su creación el 15 de noviembre de 1988.

Además, los palestinos no creen que el reconocimiento de la ONU cambie su realidad cotidiana, a menos que la comunidad internacional actúe para poner fin a la ocupación israelí en Cisjordania y al estado de sitio y el bloqueo en Gaza. Pero el reclamo palestino ante la ONU internacionalizará el conflicto palestino-israelí y pondrá en entredicho el poder de mediación de los Estados Unidos.

Como siempre, el conflicto palestino-israelí está suspendido entre la diplomacia y la violencia. A los Estados Unidos todavía les queda por delante la tarea de trabajar junto con Israel y la comunidad internacional para eliminar este atasco y avanzar en la dirección de un acuerdo. Pero si la estrategia diplomática de Abbas finalmente fracasa (por no obtener beneficios tangibles aun cuando tuviera éxito), esto dañará lo que queda de su credibilidad entre los palestinos y fortalecerá el peso político de Hamas.

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