Into Africa
La responsabilidad del caricaturista
GADO
Los últimos acontecimientos en torno a la publicación de caricaturas en Dinamarca han dejado a todos sorprendidos, especialmente a quienes, como yo, son caricaturistas editoriales.
Por una vez he decidido dejar de lado los pinceles y escribir en la computadora portátil sobre este tema, principalmente debido a que el espacio que normalmente se asigna a mis dibujos no permite decir lo que deseo decir. ¡Si me hubieran dado espacio suficiente, habría dibujado este artículo!
El debate sobre las caricaturas ha sido intenso, hasta el punto de que ahora nos resulta tedioso, cubriendo temas que van desde la libertad de expresión a un choque de valores e incluso a un choque de civilizaciones. Lo que también es claro es el hecho de que el debate ha sido aprovechado y secuestrado por elementos radicales y extremos de ambos bandos: quienes defienden el derecho a la libertad de expresión y aquellos que defienden la fe musulmana.
También ha quedado en evidencia que la fe tiene una significación mayor que ser meramente algo que pertenece a los creyentes. Se practica con pasión, y está estrechamente conectada con las vidas de quienes la sostienen.
Aunque para muchos las caricaturas danesas pueden no parecer ofensivas, ciertamente insultan principios que son sagrados para los musulmanes. Con mis limitados conocimientos del Islam y el respeto que siento por esa fe, yo no habría dibujado esas viñetas. Uno tiene el derecho a estornudar, pero eso no incluye el derecho a hacerlo frente a la cara de alguien.
Los caricaturistas involucrados en estos hechos han admitido que saben muy poco sobre el Islam. En una de las caricaturas, el Profeta Mahoma aparece como un terrorista, con lo que se iguala explícitamente al Islam con el terrorismo. Como caricaturista editorial, siempre intento averiguar más sobre mis temas antes de entregar mis dibujos finales. Todos nosotros (incluidos los caricaturistas) estamos de acuerdo en que las caricaturas y dibujos cómicos son una potente herramienta de comunicación. Sin embargo, ¿con qué responsabilidad ejercen los dibujantes ese poder?
Hace poco asistí a una presentación sobre las limitaciones a la creatividad que enfrentan los caricaturistas editoriales. ¿Qué limitaciones a la libertad artística enfrentamos en nuestro trabajo? Los principales caricaturistas de los Estados Unidos, Suiza, Turquía, Sudáfrica, Singapur, Japón, Kenia e Israel mostraron su trabajo no publicado. La sensación general era que no había libertad absoluta. Los caricaturistas y los editores estaban de acuerdo en términos generales de que siempre habría problemas culturales y religiosos a tener en cuenta al determinar lo que se puede y debe publicar.
Pero, ¿esas consideraciones sustituyen a la libertad de expresión a cualquier coste? No lo creo. La libertad de expresión nunca es categóricamente correcta o errónea; en lugar de ello, da espacio para que en su interior se desarrollen aspectos correctos y erróneos. Las caricaturas danesas era ofensivas, pero ¿justificaba su publicación el asesinato de personas inocentes, el ataque a embajadas danesas y occidentales y a sus ciudadanos, y la quema de la bandera danesa en varios países del mundo? ¿Representaban quienes las dibujaron a los daneses y a Occidente? ¿Representaban al Islam quienes quemaron la bandera danesa y lanzaron las amenazas?
Mi respuesta es no. En consecuencia, el problema no son las creencias en si, sino más bien cómo los creyentes enfrentan las ofensas, y por qué. Por ejemplo, en varios países árabes se han publicado caricaturas antisemitas igual de insensibles, contra las cuales ningún musulmán levantó un dedo. Y, como dibujante africano, he visto caricaturas racistas y ofensivas en algunas publicaciones occidentales. ¿Representan los valores occidentales? No, pero reflejan parte del problema cultural de Occidente.
Pienso que los musulmanes tienen el derecho a mostrar y demostrar su rabia contra las caricaturas. Pero deben hacerlo pacíficamente y con respeto a los derechos de los demás. Lamentablemente, ese derecho incluye dibujar y publicar caricaturas que puede que no les agraden.
Copyright: Project Syndicate, 2006.
www.project-syndicate.org
Traducido del inglés por David Meléndez Tormen
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