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La revolución judicial de Francia

PARÍS – Unas nuevas e importantes siglas han entrado en el léxico político francés: QPC, cuyo significado, bastante serio, es “Resolución preliminar y prioritaria sobre la cuestión de la constitucionalidad”. Conforme a la QPC, que formó parte de las reformas constitucionales que Francia aplicó en julio de 2008, ahora cualquier ciudadano involucrado en actuaciones judiciales puede impugnar la constitucionalidad de una disposición legislativa.

Se trata de una innovación de gran alcance. Francia se ha caracterizado durante mucho tiempo por la filosofía de Jean-Jacques Rousseau, que situaba la ley –la expresión de la “voluntad general”– en la cima absoluta de la jerarquía de las normas judiciales. A consecuencia de ello, ha predominado una verdadera alergia a juzgar la constitucionalidad de cualquier ley.