Saturday, November 1, 2014
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François Hollande se encuentra con el mundo

PARIS - Cuando un periodista preguntó a François Hollande, recién electo como próximo presidente de Francia, qué idioma hablaría cuando se reuniera con el presidente estadounidense Barack Obama por primera vez, su respuesta fue reveladora. "Hablo inglés con más fluidez que el presidente saliente", insistió el dirigente socialista, aludiendo a Nicolas Sarkozy. "¡Pero un presidente francés debe hablar francés!"

Al proclamar su dominio de la lingua franca mundial, Hollande quiso mostrarse como un estadista moderno, al tiempo que sugería que Francia seguirá siendo tan influyente como sea posible en la escena internacional. De hecho, lo que hacía era proclamar su compromiso con el internacionalismo y el multilateralismo. Para seguir siendo un país con mayor influencia diplomática de la que correspondería a su tamaño, a Francia le conviene funcionar a través de organizaciones internacionales en lugar de depender de las relaciones bilaterales.

Hollande también es consciente de que, por razones históricas y culturales, el papel internacional de Francia debe ser diferente al de otros países. En su libro Changer de destin (Cambio de Destino), publicado en febrero, afirma que el mensaje de Francia seguirá siendo universal, postura que recuerda el nacimiento en 1789 de la República Francesa que, como Estados Unidos, fue concebida originalmente como el triunfo de la libertad y la democracia.

Sin embargo, a diferencia de Francia, la palabra "socialista" es una etiqueta incómoda para la mayoría de los estadounidenses. Esto podría ser una fuente de fortaleza para Hollande, que como nuevo líder sin experiencia en política exterior tendrá que demostrar su capacidad mediante la acción. Y aquí Obama en particular pronto comprenderá que Hollande no tiene ninguna intención de generar cambios radicales. Por el contrario, querrá aparecer como un socio fiable y del que se pueden esperar pocas sorpresas.

Es poco probable que Hollande sea menos amigable con Estados Unidos que Sarkozy, considerado por muchos como el presidente francés más pro-estadounidense. Hollande apoyó la intervención militar en Libia en 2011 y se ha unido a la condena al régimen del presidente sirio Bashar al-Assad. Uno de sus aliados políticos cercanos declaró hace poco que si el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprueba la intervención militar en Siria, Francia "podría verse" participando en esa iniciativa.

Hollande también apoya una línea dura contra Irán y, en relación con el conflicto palestino-israelí, su libro indica que adhiere a los "parámetros de Clinton" (dos estados con fronteras seguras y un estatuto para Jerusalén que sea aceptable para ambas partes). En lo que respecta a las relaciones entre Francia y el mundo árabe, uno puede estar seguro de que Hollande suscribiría el impulso al compromiso y la colaboración expresado por Obama en el discurso de El Cairo en 2009.

Por último, pero no menos importante, no es probable que Hollande cuestione la decisión de Sarkozy en 2009 de reintegrar a Francia al comando militar de la OTAN, decisión que sigue siendo controvertida en su país, incluso entre los socialistas. Pero es muy consciente de las debilidades de una política de defensa europea que simplemente no puede competir con la OTAN.

Sin embargo, en la Cumbre de la OTAN que se realizará en Chicago a fines de mayo, Hollande confirmará su promesa de retirar las tropas francesas de Afganistán antes de que finalice 2012, dos años antes del cronograma de la OTAN (si bien reconoce la necesidad de negociar los detalles prácticos). Será una prueba importante de su capacidad de negociar eficazmente con los aliados.

La segunda prueba de su habilidad para tratar con otros líderes se verá dentro de Europa. Una de las propuestas de más alto vuelo de su plataforma electoral fue una llamada a renegociar el nuevo "pacto fiscal" de la Unión Europea, apoyado por todos los Estados miembros con la excepción del Reino Unido y la República Checa. Inspirado por la canciller alemana Angela Merkel, la aprobación del pacto era una condición para la participación de Alemania en el plan de rescate financiero de Grecia y los demás países de la eurozona que se encuentran en apuros.

Al principio, la propuesta de Hollande fue considerada como un acto de "lesa majestad" contra Alemania. Ahora todos los líderes europeos -de Mario Monti en Italia a Mariano Rajoy en España y Elio Di Rupo en Bélgica- están de acuerdo en la necesidad de reactivar la economía europea. Lo mismo ocurre con Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, Herman Van Rompuy, presidente del Consejo de la UE y, de hecho, la misma Merkel.

Merkel y Hollande tratarán el asunto de fondo, la forma de estimular el crecimiento económico sin aumentar la deuda pública, el 15 de mayo en Berlín. Aunque Merkel se opone a la propuesta de Hollande de crear eurobonos con miras a la financiación de proyectos industriales, no pueden darse el lujo de no buscar tranquilizar a los nerviosos mercados con un mensaje de cohesión. Merkel ya ha recibido positivamente las ideas de Hollande para un plan de crecimiento para Europa. Hollande también tendrá que hacer concesiones.

Para los franceses, como para todos los europeos, la UE no es una entidad extranjera y sus decisiones son parte integral de las políticas nacionales. En este sentido, Hollande se encuentra ante la oportunidad de perfilarse en la escena internacional como un verdadero líder pro-europeo. Sólo una Europa más fuerte va a garantizar un comercio justo con los países emergentes, especialmente China. Sólo una Europa más fuerte podrá por fin poner en práctica el principio de reciprocidad con el fin de proteger a las empresas europeas y evitar su reubicación, que ha sido la principal causa del desempleo.

En una entrevista reciente Hollande declaró que "Francia no es cualquier país europeo y su presidente no es cualquier líder mundial". A los franceses les encanta oír eso. Pero esa afirmación también representa su mayor desafío: asegurarse de que siga siendo cierto en el contexto de la globalización del siglo 21.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

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  1. CommentedPierre ratcliffe

    with regard to this and the next 3 paras, it may be of interest to read this post in diploweb.org

    http://tinyurl.com/c7q5pk7

  2. CommentedPaul A. Myers

    Part of my misspent youth was as the CFO of a California high tech company in the center of the "creative gale of destruction." Part of Noelle Lenoir's youth was in a grande ecole in Paris. Alors, allons-y.

    "Only a stronger Europe will ensure fair trade with emerging countries." In this century, you have to out-compete, not whine about the rules. Fair trade is a tawdry political appeal, not a basis for forward policy action.

    "Only a stronger Europe will at last implement the principle of reciprocity...which has been the main cause of unemployment." Reciprocity is not the main cause of unemployment; lack of competitiveness based on flat productivity is. Basic cause and effect is misunderstood here. If this view is widely held in the Hollande administration, they are at best going to go sidewise. Hollande will look like Berlusconi without the girls!

    "...the main question - how to spur economic growth without increasing public debt..." First, this simply may not even be possible since public pump priming is usually needed to restart growth when aggregate demand is weak. Second, to hope for economic growth, without public debt, would imply making huge structural changes that would rapidly boost labor productivity. But this is not on Hollande's agenda.

    "A call for renegotiation of the European Union's new 'fiscal pact'..." But Hollande refuses to call for renegotiation of France's Labor Code, the Code du Travail. So the logical consequence seems to be that if France does not grow, then it is Germany's fault for not renegotiating the fiscal pact. Short-term political rationalization leads you into a long-term box canyon.

    Let's say Germany does renegotiate the fiscal pact. Will that get France growing again? Weakly at best?

    To get at France's basic problem, recommend Business Week's May 7 article on "Stop! Don't Hire That 50th Worker." This is about the absurdities of France's Code du Travail, its 3200-page boat anchor on French productivity. But change here is not on the agenda.

    France has large potential economic assets and advantages; one should free them up. France Libre!

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