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The Rebel Realist

Ucrania, pieza clave de Europa

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2010-02-02

BERLÍN – Se dice que las revoluciones casi siempre devoran a sus hijos. Evidentemente, también es así en el caso de las “revoluciones de colores”; primero en Georgia y ahora en Ucrania, donde el presidente Viktor Yushchenko, el héroe de la “revolución anaranjada” de 2004, fue eliminado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales hace unas semanas, por haber recibido menos del 6 por ciento de los votos.

A esas alturas, la primavera de libertad de Ucrania ya se había deteriorado y había llegado a un atolladero muy visible, debido a una mezcla de incompetencia y corrupción que requería un cambio clamorosamente. Independientemente de cuál de los candidatos restantes sea elegido en la próxima segunda vuelta –la actual Primera Ministra, Yuliya Timoshenko, o Viktor Yanukovich– la “revolución anaranjada” habrá llegado a su fin.

Así, pues, vale la pena volver la vista atrás, a las esperanzas unidas a aquellos maravillosos días y noches cargados de futuro en la plaza Maidan, en el centro de Kiev, y a la victoria electoral de Yushchenko. Fue una victoria de la democracia y de la independencia sobre el fraude electoral y el poder desnudo.

Pero lo que sucedió en el invierno de 2004-2005 no tuvo que ver sólo con el derecho democrático del pueblo ucraniano a la libre determinación y su independencia nacional, sino también con el futuro del orden europeo resultante del fin de la Guerra Fría. En aquel momento, Europa entendió inmediatamente la amenaza y reaccionó de forma eficaz. Hubo que repetir las elecciones y ganó la democracia.

Podemos preguntarnos, retrospectivamente: ¿fue inútil todo aquello? ¡En modo alguno! Aunque Ucrania tiene grandes problemas económicos y sociales, conviene no olvidar que hasta ahora la suerte la ha salvado de convertirse en una democracia “guiada” y moldeada por Rusia.

Los medios de comunicación independientes y la libertad de expresión no han quedado reducidos en Ucrania y tanto los observadores internacionales como los propios partidos han sancionado como libres y justas las elecciones celebradas desde 2004. Todo eso no puede darse por sentado en la Europa oriental.

Además, independientemente de quién gane la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el temor por la independencia de Ucrania no será, a diferencia de lo ocurrido en 2004-2005, una cuestión pertinente. También eso es un paso adelante que no se debe subestimar.

Europa, frustrada por el inmovilismo y la corrupción de Ucrania, ha vuelto la espalda a este país, postura que podría resultar ser un importante error estratégico. Ucrania es una de las piedras angulares sobre las que descansa el orden europeo después de la Guerra Fría. Europa y Rusia se tocan en Ucrania y la suerte de ésta no sólo será un factor decisivo para la determinación de la seguridad europea, sino que, además, desempeñará un papel fundamental en las futuras relaciones europeo-rusas.

Con una Ucrania independiente y democrática, las relaciones europeo-rusas tendrán un carácter completamente distinto y mucho más positivo que si su papel fuera a cambiar fundamentalmente y se invirtiera la historia. Asi, pues, el futuro de ese gran país reviste gran importancia para Europa; por tanto, en pro de sus propios intereses, Europa no puede permitirse una reacción emocionalmente frustrada.

Al contrario, es necesario lo contrario: una inversión económica y política en gran escala y una mayor cooperación. La relación con Ucrania requerirá paciencia y perseverancia, pero demasiadas cosas están en juego para elegir otra vía.

Eso quiere decir que, a la hora de examinar una “nueva política oriental”, la Unión Europea debe centrar la atención primordialmente en Ucrania. Los Estados miembros orientales de la UE, en particular, no deben dejar de interesarse por el futuro de Ucrania; de lo contrario, la Unión en conjunto podría hacer lo mismo pronto.

A ese respecto, Alemania y Polonia desempeñarán un papel fundamental, pues son dos de los seis Estados grandes y son conscientes por necesidad de la importancia estratégica de Ucrania para Europa. En cambio, los intereses de Francia, el Reino Unido, Italia y España no se orientan en esa dirección. Ésa fue otra de las enseñanzas que se desprendieron de lo sucedido en 2004. Sólo si Alemania y Polonia, junto con los Estados miembros orientales menores, abogan conjuntamente por semejante política “oriental” y de vecindad para con Ucrania, contará la política de la UE en conjunto con la fuerza y la perseverancia necesarios.

Así, pues, la posibilidad de que Europa persiga sus intereses propios en la Europa oriental dependerá de la coordinación entre los gobiernos de Berlín y Varsovia y entre ellos y la UE en Bruselas y los otros Estados miembros. Alemania y Polonia deben velar también conjuntamente por que el interés de Europa por una Ucrania independiente y democrática no vaya dirigido contra nadie... no sólo en Kiev, sino también en Moscú.

El nuevo ministro de Asuntos Exteriores de Alemania ha hablado de intentar recrear el antiguo triángulo de Weimar entre Francia, Alemania y Polonia. No será así, principalmente porque Francia muestra poco interés, pero la cooperación en relación con Ucrania podría propiciar la creación de un triángulo mucho más decisivo Alemania-Polonia-Rusia y que podría infundir un nuevo estímulo a la política oriental de Europa.

Joschka Fischer, miembro destacado del Partido Verde de Alemania durante casi veinte años, fue ministro de Asuntos Exteriores de Alemania y Vicecanciller de 1998 a 2005.

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belgradetokyo 03:09 03 Feb 10

Never mind the fact that over 70% of Ukranians do not wish for their country to join NATO, and are either against or indifferant to EU membership. Mr. Fischer's envisaged, and quite unlikely, Germany-Poland-Russia triangle would leave Ukraine between a rock and a hard place, and therefore the idea itself ignores the interests of the Ukranian population. With attitudes such as these from its leaders, it's little wonder that enthusiasm towards EU & NATO has all but disappeared from the Maidan Square.


hsgross 01:57 03 Feb 10

belgradetokyo: My reading of Fischer's artcile is not that he advocates EU or NATO membership for Ukraine, but rather that he advocates a closer, nieghborly, relationship between Ukraine and the Eastern EU, lead by Poland and Germany.  Specifically, he envisages increased FDI into Ukraine as the key tool for fostering closer cooperation and ties.  Surely Ukraine and Ukrainians would benefit greatly from such a policy.


FFTMMFA 02:00 03 Feb 10

I do declare concurrence with hsgross on this matter of great weight.


harveydent1 10:10 03 Feb 10

Hsgross speaks truth, not lie. Truthfully.


vivanchenko 01:28 08 Feb 10

60 % and not 70% of Ukrainians are against joining NATO http://www.razumkov.org.ua/ukr/poll.php?poll_id=46. If you ask how many Germans or French are in favor of NATO the number will be approximately the same. About 45 % of Ukrainians are in favor of joining EU and about 30% against it http://www.razumkov.org.ua/ukr/poll.php?poll_id=387. A different picture. I am a Ukrainian, I know a thing or two about my country and to those who care I can tell that Ukraine WILL NOT be Russia’s “sphere of interest”.


chykulay 09:44 09 Feb 10

During 2009 our NGO 'Forum of Ukrainians of the Czech Republic'
conducted extensive research about the ongoing and serious influence
of ex-KGB and ex-Communist leaders in Ukraine's state system. The
results are extremely revealing, in terms of why NATO and EU
membership remain so far out of Ukraine's reach, and why Ukraine
continues to flounder instead of making headway towards a transparent
democratic system.

File for download http://www.box.net/shared/l7yz6xbabe

Scribd http://www.scribd.com/doc/24044731/LUSTRATION-or-Ukraine-under-KGB-Control

It is very difficult to raise public and critical awareness about
these issues in Ukraine, due to systemic problems with political and
media freedom...

Sincerely,

Boris Chykulay


ZiemowitJozwik 03:23 30 Mar 10

I don't think that Russia can be a good partner in discussing Ukraine's European perspective. Generally I do not understand this idea. If Putin considered the Eastern Partnership as a possible threat, etc. how can he be interested with such initiatives. What's more it is difficult to imagine Russia participating in such triangle.

I think that what the EU needs to do about Ukraine is to make V. Yanukovych the uncomfortable partner(encourage him to be uncomfortable), not a guy who knows that "there is no real perspective" or multivectorial policy maker who won't disturb European leaders.