Thursday, April 17, 2014
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Ganadores y perdedores en Europa

BERLÍN – Es raro que un país de alto vuelo se precipite a tierra en una sola noche, pero eso es, precisamente, lo que le sucedió hace poco a Alemania. Tanto en el fútbol como en la política, el país se había convertido en la encarnación de una desagradable mezcla de arrogancia y negación. Se creía la medida de todas las cosas en Europa, tanto en lo referente al campeonato de fútbol como a la Unión Europea. Pero en ambos casos, se engañaba a sí misma.

La misma noche en que los italianos le dieron a Alemania una paliza en la semifinal del campeonato, la canciller alemana Angela Merkel se encontró con los límites de su propio poder en la reunión que celebraron los líderes de la eurozona en Bruselas. El rumbo político seguido por Alemania desde que empezó la crisis del euro, hace dos años, dejó al país aislado, y por eso Merkel no pudo hacer frente a una alianza entre Italia, España y Francia.

De hecho, Merkel no tuvo más alternativa que ceder y aceptar la introducción de cambios de gran envergadura en el nuevo pacto fiscal de la UE, que facilitarán la refinanciación de las deudas de los países en crisis y sus bancos. Así pues, el dogma alemán (“ninguna transferencia de fondos sin condiciones ni controles”) quedó fuera de la mesa de negociación, y el acuerdo logrado a primeras horas de la mañana resultó exactamente lo contrario de lo que quería la canciller. Del pacto fiscal solo quedaban despojos, incluso antes de que más tarde ese mismo día el parlamento alemán (Bundestag) lo aprobara.

Pero en lo que se refiere a resolver la crisis financiera de la eurozona, el acuerdo alcanzado en Bruselas no representa ningún avance, porque no ha logrado trascender jamás de una lógica estrecha basada en la gestión de crisis. El acuerdo no ofrece estrategias para superar la crisis en el sur de Europa, con lo cual el peligro que se cierne sobre la eurozona sigue tan vigente como antes.

Sin embargo, en el plano político el acuerdo equivale a una pequeña revolución, porque ha modificado el equilibrio de poderes dentro de la eurozona. Aunque Alemania es fuerte, no lo es tanto que pueda salirse con la suya y aislarse por completo de los otros actores europeos importantes: se pueden tomar decisiones contrarias a lo que quiere Alemania.

La derrota alemana generó en todas partes muestras de satisfacción evidentes, apenas enmascaradas detrás de afectadas expresiones de solidaridad. Queda aún por verse cuánto daño político habrá causado al sur de Europa la política de rescates de Alemania para la eurozona, con su mezcla de austeridad, desempleo a gran escala y depresión económica.

Si Merkel hubiera querido el acuerdo alcanzado en Bruselas, esto marcaría el comienzo de una revisión radical de la política de crisis de la eurozona y sería una demostración de habilidad política. Pero en realidad, es una derrota con todas las letras para Alemania, que se vincula con la inconmovible negativa a aceptar, a pesar de todas las pruebas en contrario, que la política alemana redujo marcadamente la influencia del país en la UE: el peso de Alemania en el Banco Central Europeo ha disminuido considerablemente, el ministro de finanzas alemán no será jefe del Eurogrupo ¡y encima tenemos el desastre de Bruselas!

Pero la derrota de Alemania, por muy celebrada que haya sido, trae consigo muchos motivos de preocupación. En primer lugar, no todo lo que plantea Alemania está mal: todavía es urgente introducir reformas estructurales para aumentar la competitividad de los países en crisis y lograr una consolidación fiscal en el mediano plazo. Pero es igualmente importante reducir los desequilibrios económicos y coordinar las políticas europeas para estimular el crecimiento.

En segundo lugar, hay un aumento de la paranoia política en la derecha alemana, con supuestos como que todos quieren el dinero de Alemania y nada más; que lo que en verdad buscan nuestros socios anglosajones es debilitarnos; y que los mercados financieros no descansarán hasta que Alemania invierta toda su riqueza y ponga en riesgo sus logros económicos. La oposición está “vendiendo Alemania a los extranjeros” y una vez más se plantea una dicotomía entre el capital productivo “bueno” y el capital especulativo “malo”. En las páginas de opinión de algunos diarios alemanes, se ve un resurgimiento anticapitalista con otras formas, que equivale a una renuncia a Europa, si no al mismo Occidente.

Por supuesto, a pesar del riesgo de que la derecha alemana se vuelva más nacionalista, no habrá una repetición de la historia, porque la Alemania de hoy ha cambiado, y ha cambiado su entorno político. Pero aun así, la presencia en el corazón de la UE de una Alemania cada vez más euroescéptica podría, en virtud del poderío económico del país, hacer zozobrar el proceso de integración europeo. Si bien esto sería contrario a los propios intereses de Alemania, la acción política en la práctica no siempre es racional (especialmente, en tiempos de crisis graves).

Dicho sea de paso, lo mismo se puede decir de Francia, excepto que el problema que tienen los franceses (a diferencia de los alemanes) es con la transferencia de soberanía política, mientras que para nosotros, los alemanes, todo se reduce a una cuestión de dinero. En ambos casos, son bloqueos político‑mentales que amenazan por igual el proyecto europeo.

De hecho, si el resultado de la reciente reunión cumbre será que a partir de ahora Francia y Alemania empezarán a hacer alianzas para oponerse mutuamente (mientras de labios para afuera se prodigan expresiones de solidaridad), entonces mejor nos olvidamos de Europa: sin un eje franco-alemán funcional, el proyecto europeo está condenado al fracaso.

Ambas partes deberán decidir si realmente quieren Europa, es decir, si quieren integración económica y política completa. En lo económico, deberán elegir entre una unión de transferencias con responsabilidad conjunta o la vuelta a las monedas nacionales. En lo político, la elección será entre otorgar poder a un gobierno y un parlamento comunes o recuperar la soberanía plena. De algo podemos estar seguros: así como no se puede estar un poquito embarazada, este híbrido de ahora es insostenible.

En noviembre pasado, el líder de la mayoría en el Bundestag, Volker Kauder, alardeaba de que “de repente Europa empezó a hablar alemán”. Pero se equivocaba. Así como en el fútbol europeo la medida de la excelencia todavía la dan los españoles (y no los alemanes), lo que habla Europa es, como mucho, un inglés macarrónico. Que desde el punto de vista de proteger el proyecto europeo, es lo mejor que nos puede pasar.

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  1. CommentedAnton Könen


    What kind of Europe are you talking about, Mr. Fischer? Reading your article i feel demoted to times in which Mao Zedong, Stalin or Honecker were preaching the amenities of communist system while people were starving do death or beeing hunted, arrested and even killed for their political conviction in China, UDSSR and DDR.

    Without any doubt, there are winner in your kind of Europe, but for sure, this is not the people you would propably call the mob. Siemens, Deutsche Bank, Goldman Sachs and other internationaly working companies do profit for sure from your Europe. Those do not have to be convinced from your system, they are already living it to the full.
    Why don´t you just explain them, the stupid mob, where they can find their personal advantages of your kind of Europe. Just tell millions of unemployed in Germany, Spain or Greece the advantage of being unemployed. Explain 600.000 people, most elderly, the advantage of being cut off from elelcrical power because the could not pay their bills. Explain the advantage of paying cash in advance for his medicine to a Greek invalid or even beter talk to a spanish youngster about the advantage of having no Job, no perspective in future, no thinking about an own familiy in own flats. An endless list of problems which obiously do not exist in your kind of Europe. Strange, that people do not like your Europe, isn´t it?

    Your Europe did have more than 10 years of time to proof that it works, and even better than other system. The result is desastrous. Horrendous national debts all over Europe, highest unemployment rate since 15 years. Political and social disruption as we did not see after WWII. No ideas from policy but never ending and consistently louder nascent cry for more money, common accountability for debts which appears to be more and more helpless. What kind of bold froud that is! Not even 1 single job has been created with, in the meantime more than 2000 Billion Euros, freshly printed. This money has just been used to clear manipulated balances of ailing Banks. 200 Billion for a sick Hypo Real Estate, 80 Billion for spanish Bancia s.o. Those measures are not only of no use, they are cynical. Supporting „Systemic Institutions“ is the official term. What kind of systems do we want to support, those which creat mass uneployment and social pauperisation.
    As other dogmatists before, you forgotl the people, who have to fill political systems,however natured, with life. You don´t explain or discuss, you only claim political statements while ignoring reality in the most arrogant mannor.

    Nowadays europe´s nations are more hostile to each other than ever before. Why don´t you just explain nationals from Germany or France, why they have to account for the missmanagement of Spanish or Greek Banks, well considering that the general public of those countries do not have anything to do with that. Generally this seems to be the core problem in your personal european ideology-people have been degraded to functional units, their rights to live has been reduced to just participating in your political map exercise.
    The kind of politician you are,frequently make me frigthen of an upcoming war. The ideological, nearly dictatorial way how eligible fears and sorrows of people are being ignored is provoking instead of unifying. Functionaries of economy and policy are obviously not capable to learn even from the near history. I am afraid, Mr. Fischer, your „Economic Europe“ is already lying in a kind of politic palliative care unit, no hope anymore. You just forgot the people.

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