Tuesday, September 2, 2014
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La independencia energética en un mundo interdependiente

CAMBRIDGE – Cuando el Presidente Richard Nixon proclamó, a comienzos del decenio de 1970, que quería garantizar la independencia energética nacional, los Estados Unidos importaban la cuarta parte de su petróleo. Al final del decenio, después de un embargo del petróleo árabe y de la revolución iraní, la producción nacional estaba reduciéndose, los americanos estaban importando la mitad del petróleo que necesitaban a un precio quince veces mayor y estaba generalizada la opinión de que el país estaba quedándose sin gas natural.

Las crisis energéticas contribuyeron a una combinación letal de estancamiento del crecimiento económico e inflación y todos los presidentes de los EE.UU. posteriores a Nixon han proclamado igualmente la independencia energética como objetivo, pero pocas persones se han tomado en serio esas promesas.

Actualmente, los expertos en energía ya no se burlan. Según la Administración de Información Energética, al final de este decenio casi la mitad del crudo que consumen los Estados Unidos será de producción nacional, mientras que el 82 por ciento procederá del lado estadounidense del Atlántico. Philip Verleger, respetado analista energético, sostiene que en 2023, quincuagésimo aniversario del “proyecto de independencia” de Nixon, los EE.UU. serán energéticamente independientes, en el sentido de que exportarán más energía que la que importarán.

Verleger sostiene que la independencia energética “podría hacer que éste fuera el ‘nuevo siglo americano’, al crear un ambiente económico en el que los Estados Unidos gocen de acceso a suministros energéticos a un costo muy inferior al de otras partes del mundo”. Ya ahora, los europeos y los asiáticos pagan entre cuatro y seis veces más por su gas natural que los americanos.

¿Qué ha ocurrido? La tecnología de perforación horizontal y fracturación hidráulica, mediante la cual se bombardea con agua y substancias químicas el esquisto y otras formaciones rocosas a grandes profundidades, ha liberado nuevos e importantes suministros de gas natural y de petróleo. De 2005 a 2010, la industria del gas de esquisto creció un 45 por ciento al año y la proporción correspondiente a dicho gas en la producción total de gas de los EE.UU. creció del cuatro por ciento al 24 por ciento.

Se calcula que los EE.UU. cuentan con gas suficiente para mantener su tasa actual de producción durante más de un siglo. Si bien otros países tienen también considerables posibilidades de utilización del gas de esquisto, abundan los problemas, incluidas la escasez de agua en China, la seguridad de las inversiones en la Argentina y las restricciones medioambientales en varios países europeos.

La economía americana se beneficiará de muy diversas formas de ese cambio de abastecimiento energético. Ya se están creando centenares de miles de puestos de trabajo, algunos en regiones remotas y antes estancadas. Esa actividad económica suplementaria impulsará el crecimiento total del PIB, lo que proporcionará nuevos ingresos fiscales. Además, una menor factura de las importaciones energéticas reducirá el déficit comercial de los EE.UU. y mejorará la situación de su balanza de pagos. Algunas de sus industrias, como las de productos químicos y plásticos, conseguirán una importante ventaja comparativa en materia de costos de producción.

De hecho, la Agencia Internacional de la Energía calcula que las precauciones suplementarias necesarias para velar por la seguridad medioambiental de los pozos de gas de esquisto –entre ellas, la atención cuidadosa a las condiciones sísmicas, el sellado adecuado de los pozos y la gestión idónea de las aguas residuales– sólo aumentan el costo en un siete por ciento.

Sin embargo, respecto del cambio climático una mayor dependencia del gas de esquisto presenta ventajas e inconvenientes. Como la combustión del gas natural produce menos gases de invernadero que otros hidrocarburos, como, por ejemplo, el carbón y el petróleo, puede ser una vía para un futuro con menos emisiones de carbono, pero el bajo precio del gas impedirá el desarrollo de las fuentes de energía renovable, a no ser que vayan acompañadas de subvenciones o impuestos al carbono.

En este momento sólo podemos elucubrar sobre los efectos geopolíticos. Es evidente que el fortalecimiento de la economía de los EE.UU. aumentaría su poder económico, hipótesis opuesta a la moda actual de considerarlo un país en decadencia.

Pero no debemos precipitarnos a sacar conclusiones. El equilibrio entre importaciones y exportaciones es sólo una primera aproximación a la independencia. Como sostengo en mi libro The Future of Power (“El futuro del poder”), la interdependencia mundial entraña vulnerabilidad. Si los EE.UU. importan menos energía, pueden ser menos vulnerables a largo plazo, pero el petróleo es un producto básico fungible y la economía de los EE.UU. seguirá siendo vulnerable ante las crisis resultantes de cambios repentinos en los precios mundiales.

Dicho de otro modo, una revolución en Arabia Saudí o un bloqueo del estrecho de Ormuz podrían aún infligir daños a los EE.UU. y a sus aliados. Así, pues, aunque los Estados Unidos no tuvieran otros intereses en Oriente Medio –como, por ejemplo, Israel o la no proliferación nuclear– no es probable que el equilibrio entre las importaciones y las exportaciones los libere del gasto militar, que algunos expertos calculan en unos 50.000 millones de dólares al año, para proteger las rutas del petróleo en esa región.

Al mismo tiempo, se debe realzar la posición negociadora de los Estados Unidos en la política mundial. El poder surge de las asimetrías en interdependencia. Tú y yo podemos depender uno del otro, pero, si yo dependo de ti menos que tú de mí, mi poder negociador aumenta.

Durante decenios, los Estados Unidos y Arabia Saudí han tenido un equilibrio de asimetrías en las que nosotros dependíamos de ellos como productores reguladores de petróleo y ellos dependían de nosotros para la seguridad militar en última instancia. Ahora la relación se caracterizará por una posición más favorable para los Estados Unidos.

Asimismo, Rusia ha tenido capacidad para presionar a Europa y a sus vecinos pequeños mediante su control de los suministros de gas natural y los gasoductos. Cuando Norteamérica llegue a ser autosuficiente en gas, habrá más gas procedente de otras regiones para brindar fuentes substitutivas a Europa, con lo que disminuirá la influencia de Rusia.

En el Asia oriental, que ha pasado a ser el centro de la política exterior de los EE.UU., China dependerá cada vez más del petróleo de Oriente Medio. Se podrán intensificar las gestiones americanas para convencerla de la necesidad de que desempeñe un mayor papel en los acuerdos regionales sobre seguridad y también la comprensión por su parte de la vulnerabilidad de sus rutas de abastecimiento ante la posibilidad de un desbaratamiento naval, en el improbable caso de un conflicto, podría tener un efecto sutil en la capacidad negociadora de cada uno de los dos bandos.

El equilibrio entre las importaciones y las exportaciones energéticas no brinda una independencia total, pero sí que modifica las relaciones de poder que entraña la interdependencia energética. Nixon lo entendió perfectamente.

Traducido del inglés por Carlos Manzano.

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  1. CommentedSugandha Pahwa

    this will be a giant leap to [fast forwarded] macro economics without nuclear proliferation. i just believe the soveriegnity over national "resources" is the giant leap. Not the borders, i can actually see unmanned borders.

  2. CommentedNathan Coppedge

    I was under the impression that oil was a major reason for the conflict in the Middle East. Fluctuations in gas prices almost always seem to be altered by so-called "political influences" in the Arab world, and U.S. prices have been affected by a strong "charity" approach which provides a cushion by pouring huge amounts of capital onto what was originally merely an "energy" issue. The relationship of the U.S. to oil borders on metaphysical, and so it is no wonder that there are gaping military expenses which, while industrial or quasi-permanent in nature, are well in excess of what you mention in your article. I wouldn't be surprised if 50 billion dollars is miniscule compared to the real expense of running aircraft carriers, buying rocket fuel, building missiles, and paying for infantry on passive duty, to say nothing of outright conflict involving vast mobilizations. Much like the domestic economy, what I might call the military economy is not something accurately accounted in the minds of common citizens.

  3. CommentedThomas Granado

    Professor, you nailed it, but to complete the analysis you must give more stock to the opposition. First, there is significant industrial opposition to exportation of gas -- those who benefit greatly from low electricity and feedstock costs (petrochemicals, steel). Second, while the environmental community is split, the anti-Keystone crew is adamant about renewables over hydrocarbons. Damn the economics; for them it's a zero sum game. The evident risk: DOE is holding up export approvals to non-FTA countries while Australia is pressing forward.

  4. CommentedZsolt Hermann

    The title is an interesting oxymoron.
    Indeed the question is can we achieve any kind of independence in an interdependent world?
    This article focuses on energy supplies alone, trying to propose political and economical gains from an assumed energy independence.
    But we are interdependent on multiple levels not only in terms of politics, financial institutions, energy supplies or the usual measures we like to use these days, but on all levels of our lives.
    And we are not only interdependent within the global human society but humanity itself is an integral part of the larger circle of nature surrounding us.
    Even this articles touches upon possible negative environmental effects of increased shale gas production which we have very little information about.
    Also switching from crude oil to gas only postpones the inevitable questions how constant quantitative growth would be possible in a closed, finite system.
    Is it really possible, even just looking at it from political or economical point of view, for a single country to surge ahead of others in a global, interdependent system when others stagnate or fall into crisis?
    As long as we keep concentrating on individual, national benefits only caring about the interdependent system in terms of how we can benefit from it regardless of others, or about environmental consequences (both of which goes against the natural laws of governing interdependent systems), or as long we keep ignoring the very reasons why we need increasing, never ending energy supplies to fuel our insatiable economic model, we will not find long or even short term solutions for our present problems, rather we will create more and newer problems like a drunk person driving on without sobering out recognizing where he is and where he should be going.
    All over the world we keep escaping forward without examining the real causes for the global crisis, but in the global, closed, interdependent system we exist in today we cannot cheat much longer.

  5. CommentedMarshall Kaplan

    Finally some one got it right. Natural gas will play a much more important role in our fuel mix in the future than in the past. Energy independence, however, is not quite an accurate goal and suggest separation. Reducing oil dependence is more accurate . what we need to do is to reduce the monopolistic conditions governing oil and gasoline markets for transportation and allow for flex fuels like natural gas and its derivative methanol. safe..environmentally better., less costs..Let consumers choose. M Kaplan see Over the Barrel at www.fuelfreedom.org

  6. CommentedAkash Kaura

    USA is becoming increasingly energy independent, and China has significant reserves as well. This would pose a significant concern for India, would it not? Would this mean the India will need to make the transition to a knowledge based economy quicker than anticipated/planned? Looking at, and exploiting, alternative energy resources will require significant R&D which requires the fulfillment of 2 major pre-conditions:
    1. Presence of sufficient educated professionals
    2. Enough investment.
    Considering the current situation, would this mean that if India fails to make the transition in time, the future is not very bright?

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