Latin America
¿“Perderán” los Estados Unidos a América Latina?
Sebastián Edwards
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El 4 y 5 de noviembre se llevó a cabo la cuarta Cumbre de las Américas en Mar del Plata, Argentina. Los jefes de estado de los países democráticos del hemisferio se reunieron para analizar temas económicos, políticos y sociales... y para perder otra oportunidad de crear una nueva y más saludable relación entre los Estados Unidos y sus vecinos latinoamericanos.
De hecho, la cumbre no dio la oportunidad para más que sacar otra fotografía de gran tamaño. No se solucionaron problemas importantes ni se hicieron avances en los muchos temas que dividen cada vez más a los países de América Latina y los Estados Unidos. En particular, no se dieron pasos hacia la creación de un área de libre comercio para la región.
Esto es aún más decepcionante si se considera que los líderes de la región declararon hace más de una década, en la primera Cumbre de las Américas realizada en Miami en diciembre de 1994, que las negociaciones sobre el libre comercio “concluirían a más tardar el año 2005”. El punto central que ha marcado el fracaso en dar pasos tendientes a la creación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) es la negativa de EE.UU., y de la administración Bush, a abrir su sector agrícola a la competencia de países como Argentina, Brasil y Uruguay.
Es verdad que Estados Unidos no es el país con el peor historial en cuanto a proteccionismo agrícola; las distorsiones comerciales de la Unión Europea son bastante más generalizadas. Sin embargo, también es cierto que si EE.UU. desea mejorar las relaciones con sus vecinos del sur, tendría que hacer importantes concesiones bilaterales con los países latinoamericanos. Ante la falta de un liderazgo estadounidense en temas de comercio internacional, la mayoría de los países latinoamericanos se negarán a abrir más sus economías a la competencia extranjera, e incluso algunos pueden volver a un mayor proteccionismo.
Lamentablemente, la falta de avances en asuntos relacionados con el libre comercio no es lo único que aflige las relaciones entre EE.UU. y América Latina. Hay también graves problemas diplomáticos y políticos.
Muy pocos países latinoamericanos apoyaron la guerra de Irak; de hecho, sólo un puñado de pequeños países de la región aportó tropas a la así llamada “coalición de los dispuestos”, y hoy sólo El Salvador tiene todavía soldados en Irak. En términos más generales, la mayoría de los gobiernos latinoamericanos es cada vez más crítica de la política exterior de la administración Bush, y es poco probable que apoyen iniciativas de importancia en los foros internacionales, incluidas las Naciones Unidas.
Más aún, una cantidad creciente de países de América Latina está girando hacia la izquierda, y Hugo Chávez, el beligerante y antiestadounidense presidente venezolano, se está haciendo cada vez más popular en todos y cada uno de los países de la región. En toda América Latina, los votantes se están volviendo más escépticos de las políticas orientadas al mercado y la globalización, haciendo más probable que en los próximos años y bajo nuevos líderes, las políticas de la región tiendan menos a abrirse a la inversión extranjera en general y los intereses económicos de EE.UU. en particular.
No es demasiado tarde para que EE.UU. recupere su influencia política y diplomática en América Latina. Pero mejorar las relaciones con sus vecinos del sur exigirá que haga compromisos en diferentes niveles.
Tres compromisos tienen especial importancia. Primero, EE.UU. debe reducir su proteccionismo agrícola. Segundo, la reforma sobre inmigración a EE.UU. debe establecerse de un modo que proteja los derechos de los inmigrantes latinoamericanos. Y, en tercer lugar, Estados Unidos debe apoyar las demandas de los países de América Latina de tener mayor peso en instituciones internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Estas iniciativas darían una señal a los líderes latinoamericanos de que, a pesar de las apariencias en sentido contrario (incluida la última Cumbre de las Américas), la región no ha sido completamente dejada de lado por el Presidente Bush y los Estados Unidos.
Sebastián Edwards es profesor de economía en la Anderson School of Management de la Universidad de California, Los Angeles. De 1993 a 1996, fue Economista Jefe para América Latina del Banco Mundial.
Copyright: Project Syndicate, 2005.
www.project-syndicate.org
Traducido del inglés por David Meléndez Tormen
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juanpefernandez 05:09 13 Jul 10
At the center of the failure of the Free Trade Area of the Americas is also USA’s unwillingness to open up its labour market to competition from underdeveloped countries.
To preserve the status quo defined by developed countries, capital markets must be free but labour markets must remain closed. An the only thing this status generates is illegal and incontrolable inmigration to developed countries.
As a former director of the IMF said: "developed countries must stop paying lip service to the principles of free trade"