WEEKLY SERIES

INTERNATIONAL ECONOMICS

STRATEGIC SPOTLIGHT

GLOBAL FINANCE

ECONOMICS OF DEVELOPMENT

ECONOMIC AND REGULATORY POLICY

ECONOMIC HISTORY

ECONOMIC PERSPECTIVES

PUBLIC INTELLECTUALS

GLOBAL OUTLOOK

REGIONAL EYE

SPECIAL SERIES

PROJECT SYNDICATE

Frontiers of Growth

El sistema operativo que se robó la Navidad

English Spanish Russian French German Czech Chinese Arabic

2007-12-12

Antes de pedir una nueva computadora con sistema operativo Windows, recordemos la vieja advertencia: “Ten cuidado con lo que deseas”.

En el mejor de los mundos, todos nos beneficiaríamos del llamado “efecto de red” que resulta cuando la mayoría de las personas utilizan el mismo software: todos podríamos comunicarnos con facilidad y enseñarnos mutuamente a utilizar el software de manera eficaz. Desgraciadamente, debido a que Microsoft utiliza el efecto red para maximizar sus ganancias y no para beneficiar a los usuarios, el mundo que nos ofrece no es el mejor.

Consideremos Vista, otro “gran” sistema operativo nuevo que Microsoft sacó a la venta este año junto con Office 2007. La primera persona que utilizó Vista en mi empresa fue nuestro vicepresidente ejecutivo. Estaba furioso. Vista y Office 2007 ya venían instalados en su nueva computadora Dell. Dell no preguntó: “¿Preferiría usted las versiones antiguas del sistema operativo y de MS Office que ya sabe usar?”. Así que nuestro vicepresidente obtuvo una computadora nuevecita que no sabía utilizar: las funciones habían cambiado y las combinaciones abreviadas del teclado eran diferentes.

Pensemos en el costo de productividad para millones de personas como él que se tendrán que adaptar al nuevo sistema. Además, sus colegas no podían leer los archivos de Microsoft Word que les enviaba en el nuevo formato “.docx”. Le pidieron que se los volviera a enviar con el antiguo formato “.doc” –que pudo no haber funcionado si él hubiera utilizado una nueva y extraña función de formateo.

Es cierto que Microsoft proporciona un parche que permite que las versiones antiguas de Office lean el nuevo formato “.docx”. Pero Microsoft no lo anuncia –ni nos advierte que nuestro archivo Office 2007 está a punto de ser incompatible con las versiones anteriores.

Si bien Microsoft pudo haber conservado el formato tradicional “.doc” como el formato por defecto de MS Word, ello no habría sido útil para sus fines: después de un tiempo, cuando una cantidad suficiente de personas hayan adquirido Office 2007, los que aún no lo hayan hecho se verán obligados a hacerlo a pesar de sus quejas y protestas. Pasados cuatro o cinco años, Microsoft dará inicio a un nuevo tormento para nosotros.

Obviamente Microsoft es el propietario de su software antiguo y puede decidir a qué precio venderlo –o no venderlo. De manera más sutil, Microsoft puede controlar las expectativas, que a su vez se autocumplen cuando las economías de red son sustanciales, como en el caso de los mercados de software.

Si todo el mundo despertara mañana previendo que en un año el mundo cambiaría a Apple, las ventas de Windows se desplomarían. ¿Para qué comprar una máquina Windows si todos nuestros colegas tendrán Macintosh y nos podrán ayudar con ellas pero ya no con Windows, y si todos los programadores de software independientes estarán programando para el nuevo sistema operativo Leopard de la Mac?

Pero ese no es nuestro mundo. Cada vez que Microsoft produce un nuevo sistema operativo, la pregunta no es si será necesario cambiar, sino cuándo. Agregar funciones nuevas puede acelerar la transición, pero lo único que se necesita es que el nuevo sistema sea incompatible con los anteriores en algunos aspectos, y que un número suficiente de personas esperen que se convierta en la nueva norma.

Por supuesto, crear software nuevo es costoso, así que, ¿por qué habría Microsoft de tomarse la molestia? El premio Nobel Ronald Coase respondió esa pregunta hace mucho. Según la “Conjetura de Coase”, un monopolio que venda un bien perdurable debe hacerlo a un costo marginal. En el caso de Microsoft, el problema es que el costo marginal del software es de cero. Como resultado, Microsoft no puede obtener nada que se acerque a sus beneficios monopólicos plenos a menos que venda actualizaciones. Después de todo, aunque Microsoft tenga el monopolio de las ventas primarias de su software, los programas vendidos en 2007 compiten con los que se vendieron en 2006.

Así, al crear incompatibilidades, algunas sutiles y otras más evidentes, que hacen que el software anterior sea obsoleto, Microsoft puede vender sus sistemas operativos con altos márgenes de ganancia sin temor a que los consumidores esperen a que los precios bajen. Los precios nunca bajarán porque Microsoft seguirá produciendo nuevos sistemas con altos márgenes de ganancia.

Microsoft ha estado en problemas antimonopólicos desde hace 15 años y, a pesar del reciente acuerdo de la empresa con la Unión Europea según el cual pondrá su código fuente en régimen de licencias, probablemente volverá a estar en problemas. Cuando eso suceda, espero que las autoridades antimonopolios consideren una solución que diseñamos Ian Ayres, Hal Varian y yo.

Supongamos que Microsoft tuviera que poner en régimen de licencias gratuitas su software viejo cada vez que produjera uno nuevo. Esto le daría a la empresa un incentivo para asegurarse de que las versiones nuevas sean compatibles con las viejas y significativamente mejores –de otra forma, las nuevas versiones no se venderían, o al menos no fácilmente. Si el nuevo software de Microsoft tuviera que competir exitosamente por lo menos con su software viejo, sabríamos que el mundo estaría mejorando.

Por lo pronto, les recomiendo que instalen el nuevo parche de Microsoft en sus viejas computadoras ( http://office.microsoft.com/en-us/word/HA100444731033.aspx ) y que sigan soportando al malo por conocido.

Aaron Edlin es profesor de economía y derecho en la Universidad de California en Berkeley y Presidente de The Berkeley Electronic Press.

You might also like to read more from or return to our home page.

La reimpresión de material de este sitio Web sin el consentimiento por escrito de Project Syndicate es una violación de las leyes internacionales de derechos de autor. Para obtener autorización, póngase en contacto con distribution@project-syndicate.org.
English Spanish Russian French German Czech Chinese Arabic

You must be logged in to post or reply to a comment.
Please log in or sign up for a free account.