Anatomy of the Global Economy
Indulgencia para Greenspan
J. Bradford DeLong
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BERKELEY – En los círculos que frecuento hay un consenso casi universal de que las autoridades monetarias estadounidenses cometieron tres errores graves que contribuyeron a la crisis financiera y la exacerbaron. Este consenso casi siempre se matiza con declaraciones de que los Estados Unidos han recibido buenos servicios de sus presidentes de la Reserva Federal desde al menos el mandato de Paul Volcker, y de que aquéllos que nunca hemos estado en sus zapatos sabemos que habríamos cometido errores peores. No obstante hay consenso en que los encargados de diseñar las políticas estadounidenses se equivocaron cuando:
• tomaron la decisión de renunciar a la regulación basada en principios y permitieron que el sector bancario paralelo creciera con respecto a su apalancamiento y sus planes de compensaciones, creyendo que el hecho de que el gobierno garantizara el sistema bancario comercial era suficiente para no tener problemas;
• la Reserva Federal y la Tesorería decidieron, después de que se presentaron los problemas, nacionalizar AIG y pagar sus cuentas en lugar de apoyar a sus contrapartes, lo que permitió que los financieros fingieran que sus estrategias eran fundamentalmente sólidas;
• la Reserva Federal y la Tesorería decidieron permitir que Lehman Brothers quebrara de manera descontrolada para tratar de enseñarle a los financieros que tener una contraparte insuficientemente capitalizada conllevaba riesgos, y que la gente no debe esperar que el gobierno acuda a rescatarla automáticamente.
No obstante, hay un animado debate en cuanto a si hubo un cuarto error: la decisión de Alan Greenspan en el período 2001-2004 de presionar y mantener muy bajas las tasas de interés nominales de los valores de la Tesorería de Estados Unidos para tratar de mantener a la economía cerca del pleno empleo. En otras palabras, ¿debió Greenspan mantener las tasas más elevadas y desencadenar una recesión a fin de evitar el crecimiento de una burbuja inmobiliaria?
Greenspan pensaba que si se presionaban las tasas al alza, millones de estadounidenses perderían sus empleos y eso no beneficiaría a nadie. Si se permitía que las tasas cayeran, esos trabajadores adicionales construirían casas y fabricarían cosas que se venderían a la gente cuyos ingresos provienen del sector de la construcción.
Greenspan opinaba que el pleno empleo es mejor que el desempleo elevado si se logra obtenerlo sin inflación. Si se desarrollaba una burbuja que no se desinflara sino que se colapsara y amenazara con provocar una depresión, la Reserva Federal tendría las herramientas de política para interrumpir esa cadena.
En retrospectiva, Greenspan se equivocó, pero la pregunta es esta: ¿Fue favorable la apuesta que hizo Greenspan? Si en el futuro los Estados Unidos se encuentran en una situación como la de 2003, ¿deben tratar de mantener la economía cerca del pleno empleo, incluso ante el riesgo de que se forme una burbuja?
Francamente no estoy seguro de qué postura adoptar en este debate. Los banqueros centrales han reconocido desde hace mucho que es imprudente bajar las tasas de interés para buscar el pleno empleo si la consecuencia es una espiral inflacionaria. Algunas veces pienso que, en el futuro, los banqueros centrales también deben reconocer que es imprudente bajar las tasas de interés para buscar el pleno empleo si el hacerlo amenaza con provocar una burbuja de los precios de los activos. Sin embargo, otras veces pienso que, incluso con la información adicional que hemos obtenido acerca de la estructura de la economía, las decisiones de Greenspan en el período 2001-2004 fueron prudentes y nos comprometieron con una apuesta favorable y aceptable.
Lo que sí sé es que la forma en que generalmente se plantea la cuestión es equivocada. La gente afirma que la Reserva Federal de Greenspan “presionó agresivamente las tasas de interés por debajo de un nivel natural.” Pero, ¿cuál es el nivel natural? En los años veinte, el economista sueco Knut Wicksell la definió como la tasa a la que, en toda la economía, la inversión deseada es igual al ahorro deseado, lo que implica que no hay presión al alza de los precios al consumidor, los precios de los recursos o los salarios, pues la demanda agregada supera la oferta, y no hay presión a la baja de esos precios porque la oferta supera a la demanda.
Según la definición de Wicksell –que es la mejor y, de hecho, la única que conozco—las tasas de interés de mercado estaban, si acaso, por encima de la tasa de interés natural a principios de este siglo: la amenaza era de deflación, no de inflación en aumento. La tasa de interés natural era baja porque, según lo explicó en ese momento el actual presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, había un exceso de ahorro global (o, mejor dicho, una deficiencia global de inversiones).
Se puede argumentar que las políticas de Greenspan a principios de siglo fueron equivocadas: pero no se puede sostener que presionó agresivamente la tasa de interés por debajo de su nivel natural. Más bien, el error de Greenspan –si acaso fue un error—fue no haber podido imponerse al mercado y presionar agresivamente las tasa de interés por encima de su tasa natural, lo que habría agravado y prolongado la recesión que comenzó en 2001.
Pero hoy es una de esas veces en las que no creo que la incapacidad de Greenspan para aumentar las tasas por encima de su nivel natural a fin de generar un desempleo alto y evitar el crecimiento de la burbuja hipotecaria-inmobiliaria haya sido un error. Hubo muchos otros errores que generaron la catástrofe a la que nos enfrentamos actualmente.
J. Bradford DeLong, ex Secretario Asistente del Tesoro de los Estados Unidos durante la administración Clinton, es profesor de economía en la Universidad de California en Berkeley.
Copyright: Project Syndicate, 2009.
www.project-syndicate.org
Traducción de Kena Nequiz
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wkiernan 03:06 08 Jul 09
Was it not possible to moderate the mortgage market without depressing everything else? If the one and only lever the Fed possessed were fiddling the prime rate then I suppose not, but I don't know. If so then this is another example of a public service governments can do more subtly than busimesses.