Tuesday, October 21, 2014
0

Muerte en Lhasa

PRAGA – El 8 de abril, dos tibetanos, Lobsang Gyaltsen y Loyak, fueron sentenciados a muerte por la Corte Intermedia Municipal del Pueblo en Lhasa. Ambos hombres fueron condenados por cometer incendios premeditados con víctimas fatales contra empresas de propiedad china. Otros dos activistas tibetanos, Tenzin Phuntsok y Kangtsuk, recibieron una sentencia de muerte en suspenso, y un tercero, Dawa Sangpo, fue sentenciado por la misma corte a prisión perpetua.

Estos últimos veredictos son las primeras sentencias de muerte emitidas por tribunales chinos contra quienes participaron en las protestas que arrasaron Lhasa y otras ciudades tibetanas en la primavera de 2008. Dado que estos juicios tuvieron lugar en total aislación del resto del mundo, sin observadores imparciales o periodistas extranjeros presentes, ha de dudarse fuertemente de que los acusados hayan recibido algo remotamente parecido a un juicio justo de acuerdo con los estándares judiciales internacionales.

Por lo tanto, apelamos a las autoridades de la República Popular China a que rescindan la decisión de ejecutar a estos manifestantes, y les ofrezcan la oportunidad de volver a ser juzgados en un proceso judicial que sea más acorde a los estándares internacionales a los que China dice adherir. Y el primer estándar que debe cumplirse es que el juicio, ante todo, sea verificable y abierto a la observación internacional.

Sin embargo, más allá de los destinos lúgubres de los tibetanos que hoy han sido sentenciados por la corte tibetana a muerte o a cadena perpetua por las protestas que tuvieron lugar hace un año, también nos preocupan el resto de los cientos de manifestantes detenidos que aún tienen que ser juzgados por la Corte Municipal en Lhasa. De hecho, somos de la idea de que las recientes sentencias a muerte tal vez marquen el inicio de una avalancha de dictámenes judiciales altamente dudosos en el Tíbet, que podrían derivar en una cantidad preocupante de ejecuciones en esa región tensa y problemática.

Si China ha de ganar una posición internacional de respeto proporcional a su posición en la economía mundial, así como beneficiarse de su ascenso a la preeminencia entre las potencias económicas mundiales, es vital que los representantes de China en el Tíbet reconozcan la necesidad de un debido proceso legal para todos sus ciudadanos, incluyendo sus minorías étnicas.

Asociada a esa sensación de debido proceso legal hacemos un llamamiento al liderazgo chino para que permita que los representantes de la comunidad internacional tengan acceso al Tíbet y a sus provincias adyacentes. Porque esas provincias, en su mayoría, han sido apartadas de la observación internacional desde las protestas que devastaron el Tíbet la primavera pasada.

Sólo haciendo que su régimen en el Tíbet sea más transparente para el resto del mundo el gobierno de la República Popular China podrá disipar las sombras oscuras de la sospecha que hoy penden sobre el Tíbet. Sólo permitiendo una presencia internacional para informar, desapasionada y fehacientemente, sobre lo que está sucediendo en el Tíbet, el gobierno de China podrá disipar la idea de que su régimen continuo allí significa que abusos aún más severos contra los derechos humanos se infligirán contra los miembros de las minorías étnicas de China. 

Hide Comments Hide Comments Read Comments (0)

Please login or register to post a comment

Featured