Exit from comment view mode. Click to hide this space
Email | Print

Reducir ahora para ahorrar más adelante

WASHINGTON, D.C. – Los bancos centrales de todo el mundo han reaccionado por fin ante la crisis financiera mundial al preparar una reducción coordinada de los tipos de interés de medio punto. Es algo digno de beneplácito, pero se necesita mucho más… y rápidamente. Si se aplican ahora unas reducciones radicales de los tipos de interés, pueden tener aún un importante efecto positivo. Si se retrasan, es probable que su efecto sea mínimo.

En general, los bancos centrales más importantes del mundo han reaccionado lentamente ante la profundización de la crisis. Esa actitud refleja el predominio de la economía  tradicional, que ha producido una uniformización del pensamiento colectivo dentro de la comunidad mundial de bancos centrales. A consecuencia de ello, los bancos centrales no han visto el maremoto financiero que se acercaba e incluso después de que llegara han seguido combatiendo en la última guerra contra la inflación.

El Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra han sido los mayores culpables. No es de extrañar, pues los bancos centrales europeos son los que más se atienen al pensamiento tradicional y han sido los más obsesionados con la inflación. También explica por qué la Europa continental ha tenido tan altas tasas de desempleo durante tanto tiempo.

La Junta de Gobernadores de la Reserva Federal de los Estados Unidos ha hecho un trabajo mucho mejor, aunque también a trompicones, jugando una y otra vez a tula con una crisis que se ha mantenido persistentemente a un paso por delante de la política. Esa tónica refleja la propia obsesión de la Reserva Federal con la estabilidad de los precios, que fomenta los aumentos preventivos de los tipos de interés para contener la inflación, pero limita reducciones preventivas equivalentes para contener el desempleo.

En consecuencia, la Reserva Federal dejó sin modificar su tipo de interés a lo largo de todo el verano de 2008, pese al desplome de los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac, la quiebra de Lehman Brothers, la insolvencia de AIG y la aparición del contagio a los mercados financieros mundiales. Además, la política de la Reserva Federal siguió siendo constante, pese al rápido deterioro de la economía real de los Estados Unidos, indicada por una aceleración de las pérdidas de puestos de trabajo y el aumento del desempleo.

La reducción coordinada de tipos por parte de los más importantes bancos centrales del mundo inicia el proceso de recuperación política, pero hacen falta más reducciones. Si bien parece haberse abandonado el fantasma de la inflación, hay que impugnar otro mito: el de que la Reserva Federal y otros bancos centrales deben guardarse su “munición” para un futuro caso de necesidad y, por tanto, deben resistirse a reducir los tipos.

Existe la antigua máxima de que en época de recesión la política monetaria resulta inútil, porque el efecto de la reducción de los tipos de interés equivale a “intentar empujar desde el extremo de una cuerda”. Eso ocurre cuando se ha destruido la confianza y la riqueza, momento en el que las reducciones de tipos de interés resultan, en efecto, inútiles.

Se debe a que la destrucción de la confianza socava la voluntad del capitalismo: los prestatarios son reacios a pedir préstamos y los prestadores a concederlos. La destrucción de la riqueza también destruye las garantías, lo que significa que incluso los que quieren tomar prestado no pueden hacerlo. Entretanto, las insolvencias y las ejecuciones de hipotecas desencadenadas por la excesiva carga de intereses no se solucionan con reducciones de tipos posteriores.

Al no actuar a tiempo, los bancos centrales han permitido una peligrosa erosión de la confianza y la riqueza, que está creando condiciones parecidas a las de “intentar empujar desde el extremo de una cuerda”. Por fortuna, aún hay tiempo de que unas reducciones decisivas de tipos tengan consecuencias importantes, pero la ventana de la oportunidad se está cerrando rápidamente. Si los bancos centrales se reservan su munición de “reducción de tipos” para una oportunidad futura, pueden encontrarse con que resulte inútil. Ahora es el momento de disparar.

Reprinting material from this Web site without written consent from Project Syndicate is a violation of international copyright law. To secure permission, please contact us.

Exit from comment view mode. Click to hide this space

Comments (0)

You need to login in order to leave a comment. If you do not yet have an account, please register.

Show comments of
close

The two commenting options explained

Watch a 1 minute video
to discover how you can comment on the entire article or a specific paragraph. The two images below also explain the two ways of commenting.

1) Entire article comment
Once logged in, simply click inside the comment box where it says "Enter text here." Enter and post your comment.

2) Paragraph comment
Please log in first. Then click to the left of the desired paragraph. Your cursor will automatically move to the comments box. Enter and post your comment.

Top Project Syndicate commentaries

Email this article

Your name is required.

Your email is required.


Your friend's name is required.

Your friend's email is required.


A message is required.