Exit from comment view mode. Click to hide this space
Email | Print

Enjugar el déficit de Europa en materia de defensa

El desfase entre las necesidades de Europa en materia de seguridad y sus capacidades militares está aumentando y la mayoría de los dirigentes europeos carecen de voluntad para hacer lo necesario para eliminarlo. Las fuerzas constituidas para defender el centro de Europa de un ataque soviético no son apropiadas para los tipos de operaciones que caracterizan las circunstancias actuales, posteriores a la guerra fría.

Hoy, Europa necesita una mayor capacidad para luchar contra el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción en gran escala, tratar con los Estados fracasados o a punto de fracasar, afrontar los conflictos regionales y reaccionar ante las crisis en materia de asuntos humanitarios y, sin embargo, el gasto en defensa en toda Europa sigue igual o se reduce.

No se trata de un problema exclusivamente presupuestario. El carácter fragmentado del gasto público europeo en materia de defensa, las bizantinas reglas del comercio europeo de material para la defensa y las capacidades industriales determinadas por la anterior guerra fría son factores, todos ellos, que socavan la capacidad de Europa para atender sus necesidades militares.

En vista de esos obstáculos, la forma evidente de mejorar las capacidades europeas en materia de defensa es la de coordinar las actividades de los países, la Unión Europa y la OTAN en pro de la creación de un conjunto de capacidades de defensa colectiva. La superposición de la pertenencia a la OTAN y a la UE hace que dicha cooperación en materia de defensa sea posible y lógica, ya que no ineludible.

Naturalmente, habrá que elegir y no será fácil. Los dirigentes políticos deben crear incentivos y disponer del suficiente margen financiero para aplicar los cambios necesarios a sus fuerzas. Ante todo, se deberán reinvertir en la transformación de las fuerzas militares las economías obtenidas mediante la reestructuración. Al fin y al cabo, los generales se sentirán más inclinados a reconocer las eficiencias, si creen que hacerlo les permitirá en última instancia aumentar sus capacidades.

Los dirigentes políticos deben procurar estabilizar los prepuestos para la defensa creando fondos especiales para inesperadas operaciones multilaterales de mantenimiento de la paz, como en los Balcanes y en el Afganistán, e incluyendo la planificación en materia de defensa en un ciclo multianual y no anual.

Semejantes presupuestos previsibles permitirán mejor a los dirigentes europeos fijar metas de planificación en materia de defensa que aborden las prioridades de la transformación militar. Como mínimo, se debe asignar el 25 por ciento de los presupuestos anuales a la investigación, la innovación y la adquisición y el porcentaje asignado para gastos de personal no debe superar el 40 por ciento.

No será fácil, porque hay un conflicto fundamental entre la modernización de un ejército y las presiones políticas para mantener los salarios y los empleos militares, pero, para que los ejércitos de Europa estén en condiciones de satisfacer las necesidades del continente en materia de seguridad, se deben adoptar esas soluciones de transacción. En el nivel más básico, los gobiernos deben estudiar detenidamente el servicio militar obligatorio y las fuerzas de defensa territorial, que absorben una parte demasiado importante de los presupuestos militares de Europa.

Como ningún Estado europeo puede permitirse el lujo de “ir por libre”, la reforma militar requiere una mayor integración e intercambio de información, pues el control de la información será decisivo en los conflictos futuros. La mancomunación de infraestructuras (bases y puertos) y activos logísticos (transporte), incluidos los medios de capacitación para el uso del equipo común, entrañará importante economías, al racionalizar los países las largas “colas logísticas” de mano de obra y equipo que apoyan a los ejércitos en el terreno. Las naciones deben crear asociaciones transnacionales con los aliados que tengan concepciones afines, modelo ejemplificado por la nueva Fuerza Anfibia Hispanoitaliana.

Las naciones que no puedan permitirse el lujo de mandar en campaña fuerzas expedicionarias aptas para desempeñar todas las diferentes misiones propias del siglo XXI deben recurrir más a la especialización para aumentar su contribución a la defensa colectiva de Europa, pero los Estados que se especialicen en una capacidad deben hacerlo como parte de un “grupo de países” para reducir al mínimo el riesgo de que una nación afronte un desafío militar para el que sus fuerzas no estén preparadas.

La UE puede contribuir a fortalecer su planificación en materia de defensa. Debe articular con mayor claridad las futuras funciones y misiones militares de Europa, determinar las capacidades militares necesarias, reconocer las deficiencias y formular proyectos e iniciativas para abordar los desfases más críticos.

La UE debe adoptar también medidas encaminadas a mejorar su capacidad para llevar a cabo operaciones. Se deben fortalecer los nuevos “grupos de combate” de la UE mediante capacitación y certificación periódicas, recurriendo de preferencia a las normas de la OTAN y el Comité Militar de la UE debe celebrar conferencias periódicas de grupos de combate para solicitar a los países contribuciones a futuras formaciones.

Para que la UE desempeñe su papel, unos presupuestos mayores resultan ineludibles. Se deben ampliar los grupos de combate para que cuenten con componentes navales y aéreos con vistas a misiones como, por ejemplo, la interdicción marina y el apoyo de cerca a las tropas de tierra. Se debe aumentar la financiación común para las operaciones y se debe seguir alentando a los Estados miembros para que organicen sus fuerzas policiales y civiles de modo que en las operaciones de mantenimiento de la paz resulten tan fácilmente desplegables como las militares.

Todas esas reformas requieren la coordinación con la OTAN. Si bien ésta y la UE han mejorado sus relaciones de trabajo, es necesario adoptar más medidas para eliminar la desconfianza, la competencia contraproducente y los bloqueos del intercambio de información. Los dos organismos deben intensificar su diálogo estratégico, que debe dejar de estar, como en la actualidad, centrado en los Balcanes y el Afganistán.

Para ello, se debe abrir el diálogo, con frecuencia preconcebido e improductivo, entre el Consejo del Atlántico Norte y el Comité Político y de Seguridad de la UE para que aborde asuntos como, por ejemplo, la lucha contra el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción en gran escala o regiones como Ucrania y Moldavia, lo que permitirá a la OTAN y a la UE evaluar situaciones futuras y encontrar formas de cooperación para prevenir y gestionar las crisis.

La industria europea es también un factor decisivo para la integración de la defensa europea, pero padece las consecuencias de una demanda fragmentada, reglamentaciones contraproducentes del comercio intraeuropeo y una infraestructura militar, en gran medida anticuada, de la época de la guerra fría. La especialización de las capacidades militares y las medidas industriales por parte de algunos Estados resultan prometedoras, pero se debe coordinarlos para evitar la duplicación de tareas y garantizar la interoperabilidad.

Además, se debe recurrir al comercio transtlántico en materia de defensa para aumentar las capacidades europeas con el menor costo posible. Corresponden tanto a la OTAN como a la UE funciones que desempeñar en la cooperación con la industria para aumentar las capacidades de Europa en materia de defensa.

Una mayor integración militar en Europa requerirá una dirección sostenible por parte de los jefes de gobierno, los oficiales militares y los dirigentes de la OTAN y de la UE. No se trata de un empeño de poca monta, pero no hay una opción substitutiva viable. Una mayor integración de la defensa en Europa no es simplemente una idea atractiva o interesante; es un imperativo.

Reprinting material from this Web site without written consent from Project Syndicate is a violation of international copyright law. To secure permission, please contact us.

Exit from comment view mode. Click to hide this space

Comments (0)

You need to login in order to leave a comment. If you do not yet have an account, please register.

Show comments of
close

The two commenting options explained

Watch a 1 minute video
to discover how you can comment on the entire article or a specific paragraph. The two images below also explain the two ways of commenting.

1) Entire article comment
Once logged in, simply click inside the comment box where it says "Enter text here." Enter and post your comment.

2) Paragraph comment
Please log in first. Then click to the left of the desired paragraph. Your cursor will automatically move to the comments box. Enter and post your comment.

Top Project Syndicate commentaries

Email this article

Your name is required.

Your email is required.


Your friend's name is required.

Your friend's email is required.


A message is required.