ITHACA – Hace poco el Banco Mundial anunció que las economías china e india son un 40% más pequeñas que lo se había estimado anteriormente. Puesto que se trata de las economías de gran tamaño de mayor crecimiento, la revisión del Banco ha recortado medio punto porcentual al crecimiento mundial de los últimos 5 años, según el FMI.
Las nuevas cifras motivaron un acalorado debate, y han traído a juego a los aficionados a las teorías de la conspiración. Pero cuando pase la tormenta, la nueva información puede resultar siendo menos revolucionaria de lo que alguna gente cree. También puede que tenga el beneficio no intencional de hacer que un debate clave sobre políticas se encamine en una dirección más productiva.
Los nuevos datos se basan en mejores estimaciones de paridad de poder de compra (PPC). La idea básica es que, al comparar los ingresos de los distintos países, se debería tomar en consideración las variaciones en el poder de compra. Los tipos de cambio del mercado no son un buen indicador de estas diferencias, ya que pueden fluctuar por otras razones.
El Banco Mundial y algunas otras organizaciones han reunido en conjunto una enorme cantidad de información, abarcando 1000 productos similares en 146 países, para contar con precios internacionales comparables. Los niveles de precios en China e India, entre otros países en desarrollo, resultan ser mucho más altos que lo que se había estimado previamente. En consecuencia, sus ingresos per cápita reales son más bajos en relación con otros países.
A pesar de esta gran contracción, no han cambiado los hechos reales. De hecho, la gente de Beinjing y Delhi muestra más ecuanimidad que la que mostraría si sus ingresos se recortaran en un 40%. Lo que se puede concluir a fin de cuentas es que China e India siguen siendo economías de gran tamaño que crecen con rapidez y que consumen enormes cantidades de recursos. Todo lo que ha cambiado es que ambos países han sido degradados a papeles menores en la escena mundial.
Sin embargo, el tamaño no es todo lo que importa. Los nuevos datos de PPC también tienen implicancias para evaluar el grado de pobreza y el nivel del tipo de cambio de una moneda. Aquí es donde aparecen las teorías de la conspiración.
La reducción de los niveles de ingresos en los precios internacionales significa que muchas más personas en China e India se clasifican como pobres, lo que resulta ser una granjería automática para el Banco Mundial, cuya principal misión es terminar con la pobreza. Y el hecho de que el tipo de cambio de mercado de China fuera mucho menor (es decir, más yuans por dólar) que el tipo de cambio de PPC previo se había interpretado como evidencia de una enorme subvaluación. En contraste, los nuevos datos muestran que el tipo de cambio del renminbi en relación con el dólar es relativamente correcta.
Loa cálculos se pueden maquillar, pero es difícil generar algo siquiera cercano a las radicales cifras de un 40 a 50% de subvaluación que han hecho circular algunos investigadores. Esto ha motivado acusaciones de que los adeptos a China han torcido los nuevos números.
Sin embargo, las teorías de la conspiración están fuera de lugar. El Banco Mundial ha realizado un esfuerzo de buena fe para avanzar en un asunto altamente complejo. Por supuesto, sigue habiendo vacíos en los datos. Por ejemplo, los datos para China se basan en estudios en apenas 11 ciudades. Los precios para las áreas rurales -donde aún habita dos tercios de la población china- se basan en proyecciones de estos datos. Hay un grado de estimación, pero al menos se ha hecho de una manera sistemática. En cualquier caso, los cálculos anteriores dependían de un nivel incluso mayor de estimaciones.
Sea lo que sea que uno haga con estos datos, la cantidad de personas que viven vidas de silenciosa desesperación en estos países es inmensamente grande. En cuanto al tipo de cambio, el PPC es sólo una de las maneras de calcular su nivel de equilibrio. Dado el enorme superávit de cuenta corriente de China (12% del PGB), el renminbi sigue estando subvaluado.
Sin embargo, el grado de subvaluación no es el tema. Lo que China necesita es un tipo de cambio más flexible que pueda responder libremente a las fuerzas del mercado. De lo contrario, el banco central de China deberá centrarse en mantener estable el tipo de cambio, careciendo de una política monetaria realmente independiente.
Más flexibilidad ayudaría a lograr un crecimiento más equilibrado y sostenible. Permitiría al banco central elevar las tasas de interés drásticamente para controlar el crédito desenfrenado y el crecimiento de la inversión, y mantener a raya la inflación. Aumentar los tipos de interés de los depósitos bancarios, que hoy son negativos en términos reales, reduciría los incentivos para que las personas destinen dinero a los mercados de valores o bienes raíces, aliviando el riesgo de que se produzcan burbujas en el mercado de bienes y los ciclos de auge y depresión de la economía.
En contraste, intentar determinar el nivel "correcto" del renminbi es un juego inútil, y la propuesta de una aguda revaluación para llegar a ese nivel ha producido polémicas que resultan meramente distractivas. Quizás los nuevos datos enfríen la acalorada retórica acerca de la subvaluación y la manipulación de la moneda, y en su lugar generen un debate sustancial acerca de la flexibilidad del tipo de cambio y sus beneficios para China y el mundo.


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