Monday, September 1, 2014
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China en la plataforma de lanzamiento

SINGAPUR – Tras un velo de secretismo, el desarrollo por parte de China de misiles estratégicos y tácticos ya va por su tercera generación, bien avanzada, de modernización. Si bien se ha calificado tradicionalmente de moderado, progresivo y lento el desarrollo de misiles de largo alcance y fuerzas nucleares chinos, se ha producido con –como telón de fondo– una insistencia oficial cada vez mayor en el complejo industrial y de defensa, en particular su sector aeroespacial.

Una confluencia de reformas del sector de la industria de defensa, renovación militar amplia e integración de conceptos operativos innovadores ha acelerado ese proceso. El efecto neto es una capacidad cada vez mayor de las fuerzas de misiles estratégicos y plataformas espaciales militares de China.

Diversos informes indican que China está aumentando selectivamente sus capacidades en materia de misiles estratégicos y tácticos mediante la creación de motores de combustible sólido, diversificando su gama de ojivas y aumentando su precisión, desplegando misiles con múltiples ojivas y mejorando sus contramedidas de defensa mediante misiles balísticos, como, por ejemplo, señuelos, radar, interferencias, blindaje térmico y posiblemente vehículos de reentrada manejables y vehículos de reentrada con cabezas múltiples guiadas independientemente.

En particular, China está desarrollando, ensayando y desplegando una nueva generación de misiles balísticos intercontinentales con base en tierra y de propulsante sólido. Entre ellos figuran el DF-31 y el DF-31A, equipados con cargas nucleares. También está proyectando y desarrollando nuevas clases de misiles balísticos convencionales de corto y medio alcance, como, por ejemplo, el DF-21: con base en tierra, de propulsante sólido, de más largo alcance, más preciso y que puede aprovechar las vulnerabilidades de los sistemas de defensa con misiles balísticos.

Como parte de la modernización de sus misiles y fuerzas nucleares, China está centrándose también en la creación de sus misiles balísticos lanzados desde el mar, como, por ejemplo, el JL-2, ensayando el DF21-D como misil balístico antibuques para los ataques marítimos y perfeccionando sus capacidades en materia de armas antisatélites.

El propósito que encierra esa continua modernización por parte de China de sus medios estratégicos es el de aumentar la credibilidad de su amenaza disuasoria mejorando la capacidad de supervivencia de sus fuerzas nucleares. Así, China está diversificando sus misiles en cuanto a sus capacidades de ataque y su movilidad y formulando conceptos innovadores en materia de guerra asimétrica de denegación de acceso para colmar el desfase que la separa de adversarios y competidores cercanos tecnológicamente más avanzados: principalmente los Estados Unidos, Rusia y el Japón.

Los avances modernizadores por parte de China de sus medios y capacidades estratégicos deben mucho a la transformación en marcha de sus industrias de defensa, en particular el sector aeroespacial, a lo largo del último decenio. Desde finales del decenio de 1990, el Gobierno de China ha introducido progresivamente elementos de competencia y mundialización, con el fin de superar el arraigado monopolio de los conglomerados industriales y de defensa tradicionales de China.

Dos conceptos amplios han guiado las reformas: los “cuatro mecanismos” –competencia, evaluación, supervisión y aliento- y yujun yumin, es decir, la determinación de las posibilidades militares de las capacidades civiles, con la integración de las industrias de defensa en la más amplia economía civil.

Las reformas han permitido, esencialmente, a China racionalizar las medidas en materia de investigación e innovación, además de las transferencias de tecnología entre determinados componentes de sus programas espaciales civiles y comerciales. Con ello, ha podido también sortear los controles y restricciones de la exportación existentes en materia de transferencia de tecnologías militares estratégicas, en particular los componentes aeroespaciales y de satélites y los conocimientos técnicos al respecto.

De hecho, la utilización militar del espacio por parte de China depende cada vez más de las actividades civiles y comerciales, infraestructuras y capital humano dedicados a labores espaciales y vinculados con ellas. Se pueden utilizar sus vehículos de lanzamiento espacial para los satélites con una diversidad de aplicaciones –entre otras, las de comunicaciones, meteorología, observación y navegación–, que pueden mejorar en gran medida la eficacia de las operaciones y sistemas espaciales militares de China. Si bien los misiles balísticos tienen por lo general motores para cohetes, modalidades de las bases y métodos de lanzamiento diferentes, sus sistemas de orientación y control pueden utilizar componentes similares y los vehículos de lanzamiento espacial pueden utilizar componentes de etapas basados en misiles balísticos.

La trayectoria de la investigación e innovación en materia de misiles balísticos de China y su producción revela una transición progresiva de la copia y la reproducción de tecnologías de misiles balísticos soviéticos de primera generación a la adaptación y modificación de misiles balísticos más pequeños, con base en tierra y de propulsante sólido y sus posteriores sistemas de segunda generación. Ahora China es una productora e innovadora tecnológica independiente de determinados sistemas de misiles y tecnologías aeroespaciales conexas.

En última instancia, China considera que sus programas espaciales militares, civiles y comerciales están en la vanguardia de su defensa nacional, desarrollo económico e influencia geoestratégica. El resto del mundo debe considerar las capacidades aeroespaciales de China una parte importante de su futura proyección de poder.

Traducido del inglés por Carlos Manzano.

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