La desesperanza es peligrosa en el ámbito de la diplomacia. Pero las acciones de Corea del Norte están haciendo perder las esperanzas a gran parte de Asia. Sólo China, durante mucho tiempo reluctante a usar sus músculos diplomáticos, tiene hoy el poder de encontrar una solución diplomática al problema nuclear de Corea del Norte. Pero la pregunta que todos se hacen en Tokio, Seúl, Washington y Moscú es si China actuará a tiempo.
La influencia china sobre Corea del Norte es privilegiadamente potente. China está manteniendo con vida a su cada vez más desesperado vecino al proporcionarle la mayor parte de la energía y la ayuda no alimenticia que Corea del Norte recibe desde el exterior. Pero, para evitar que Corea del Norte realice un fait accompli en su carrera nuclear, China debe hacer más que mediar entre esta nación y EEUU, que es el papel que ha jugado hasta ahora. En lugar de ello, ahora debe instar a Corea del Norte a que dé término a sus actividades de desarrollo nuclear y vuelva a la mesa de conversaciones con EEUU, Japón, China, Rusia y Corea del Sur, que abandonó hace algunas semanas.
Los últimos sucesos indican que la amenaza nuclear de Corea del Norte se está volviendo cada día más seria. Hace dos semanas, Corea del Norte declaró que en junio reprocesó con éxito cerca de 8,000 barras de combustible nuclear y ahora posee "capacidad de disuasión nuclear", sugiriendo que el régimen de Kim Jong Il puede estar realmente haciendo bombas atómicas.
No sólo ocurre que Corea del Norte muestra poco interés en participar en otra sesión de la mesa de conversaciones, a la que la administración Bush y otros participantes están convocando, sino que ahora pretende vetar la participación de los japoneses. Kim acusa a Japón de introducir obstáculos y complicaciones innecesarias a la solución de la cuestión nuclear, al poner sobre el tapete el delicado asunto del secuestro de ciudadanos japoneses por parte de Corea del Norte.
Pero esto no es nada más que un volador de luces político. Es inconcebible que las negociaciones multilaterales conduzcan a pasos decisivos hacia una solución diplomática, mientras Corea del Norte esté dedicada activamente a proseguir con su programa de armas nucleares.
Ya debería estar lo suficientemente claro que Pyongyang está determinada a mantener su programa de armas nucleares con el fin obtener de EEUU una seguridad creíble de que va a permitir la supervivencia de su régimen grotesco y represor. A menos que EEUU ceda a las exigencias de Corea del Norte de firmar un tratado de no agresión y dar término a las políticas "hostiles", es probable que el régimen de Kim continúe con su programa de armas nucleares como su elemento disuasivo más eficaz contra un potencial ataque preventivo estadounidense, algo que de hecho la administración de Bush se niega a descartar.
La victoria militar estadounidense en la guerra de Irak probablemente endureció la decisión norcoreana de confiar en la opción nuclear como el principal medio de asegurar la supervivencia del régimen. Pero esto no debería sorprender a nadie: el régimen norcoreano siempre ha estado comprometido a hacer de la fuerza militar la "primera prioridad" del presupuesto estatal. Esto contrasta fuertemente con las políticas seguidas por China y Vietnam, las otras dos potencias comunistas de Asia. En ambos países, los gobiernos han puesto el poderío militar en el último lugar de sus estrategias de desarrollo nacional.
Sería difícil para EEUU cambiar la alta prioridad que tiene su propia estrategia de seguridad nacional, prevenir el terrorismo y luchar contra la diseminación de armas de destrucción masiva, especialmente en momentos en que comienza a aparecer otra amenaza nuclear, esta vez desde Irán. En lo que concierne al objetivo de prevenir la proliferación de armas nucleares en la península de Corea, EEUU hasta ahora ha tenido éxito en mantener un concierto ad hoc de potencias con China, Japón, Rusia y Corea del Sur.
En efecto, en su primera declaración conjunta, el Primer Ministro Chino Wen Jiabao, el Primer Ministro Japonés Junichiro Koizumi y el Presidente Surcoreano Roh Moo Hyun hicieron el pedido, con ocasión de la cumbre de la ASEAN que tuvo lugar en Bali el 8 de octubre, de que la península coreana esté libre de armas nucleares. Todas las partes se dan cuenta de que, de no lograrse esto, el resultado más probable es una reacción nuclear en cadena, en que Japón, Corea del Norte y quizás incluso Taiwán se embarquen en sus propios programas de desarrollo nuclear. Ese escenario es la peor pesadilla de China.
De modo que la pregunta hoy es qué puede hacer China por congelar y, en lo posible, revertir el programa nuclear de Corea del Norte. China se encuentra en una posición delicada, impulsada en una dirección por su deseo de evitar un repentino colapso de Corea del Norte y, en la dirección opuesta, por su apremiante necesidad de profundizar las relaciones económicas con EEUU, Japón y Corea del Sur. Esta es la razón por que en el Consejo de Seguridad China se opuso a cualquier acción militar o sanción contra Corea del Norte, un país por el cual sacrificó cerca de un millón de soldados durante la Guerra de Corea de 1950-53.
Detener la obsesión norcoreana de convertirse en otra potencia nuclear es una tarea vital para el interés nacional de China. Si tiene éxito, China no sólo aumentaría su prestigio internacional, sino que también contribuiría inmensamente a promover la estabilidad y prosperidad regional en todo el Lejano Oriente.


Comments (0)
You need to login in order to leave a comment. If you do not yet have an account, please register.
The two commenting options explained
Watch a 1 minute video
to discover how you can comment on the entire article or a specific paragraph. The two images below also explain the two ways of commenting.
1) Entire article comment
Once logged in, simply click inside the comment box where it says "Enter text here." Enter and post your comment.
2) Paragraph comment
Please log in first. Then click to the left of the desired paragraph. Your cursor will automatically move to the comments box. Enter and post your comment.